CRÓNICA. La voz de Fito Páez resonaba con fuerza en Bellas Artes hasta que…

Cultural El Búho

Una noche mística se vivió en el Palacio Metropolitano de Bellas Artes, la noche del jueves 12. Fito Páez y su fiel compañero de cuerpo blanco y negro, embelesaron a miles de arequipeños durante casi 2 horas de concierto. Las que pudieron alargarse de no haber sido por factores realmente desafortunados.

crónica de una presentación de Fito Páez

Fito Páez en concierto en Arequipa

Rodolfo “Fito” Páez Avalos pisaba Arequipa después de más de una década. Muchas de las personas que tuvieron la oportunidad de verlo en aquella ocasión, volvían a tenerlo en frente. Mientras que otras tantas miraban por primera vez al argentino.

Tercera y última llamada.  Fito estaba a punto de salir, aun nadie sabía el por qué de su demora, aunque no importaba mucho, era un hecho la presencia de Fito en el domo verde.

Había llegado la hora. El contraluz de los reflectores del techo que apuntaban al público no permitían ver con claridad. Pero la silueta tan particular del cantautor argentino, se lograba distinguir en el escenario.

Dar es dar, iniciaba el concierto. Canciones como 11 y 6, Giros, Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón, Mariposa Tecnicolor, El Amor Después del Amor, Brillante Sobre el Mic, entre otras… resonarían armoniosamente en los oídos de los asistentes al lugar. Inclusive,  le hizo un merecido homenaje a otros músicos como Charly García, Bob Dylan y Caetano Veloso.

Aparentaba ser una noche, ideal. Sin embargo, nadie se percató de la honestidad de las palabras de Fito, cuando dijo “Claro, ustedes están felices ahí porque viven acá, en cambio yo estoy a 2,500 metros de altura, en cualquier momento me desmayo”. Lo dijo en muy buena onda, por eso nadie se dio cuenta de que no había broma en su dicho.

De pronto, se retiró haciendo señas de despedida, a lo que el público respondió con la  hispanísima frase “Otra…Otra…Otra”. Fito Páez salió, se había cambiado de ropa. Ahora un polo rojo cuello de tortuga y un traje gris vestían al rosarino. Se le notaba cansado, pero por la euforia nadie se dio cuenta.

Uno de los momentos cumbres de la noche llegó entonces. “No quiero escuchar ni una mosca”, dijo. Páez cantaba a capela Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón, ante la felicidad de los arequipeños, la que se multiplicó cuando el argentino dijo “Quien dijo que todo está perdido. Punto. Yo. Punto. Vengo a ofrecer mi corazón en Arequipa” logrando así el aliento multiplicado de toda la tribuna.

Fito Páez volvía a sentarse para tocar el piano, Y Dale Alegría a mi Corazón, era la canción con la que nos sorprendía en ese momento.  Duraría poco tiempo sentado, para pararse incentivando fervientemente a todo el público a que cante. Algo raro parecía ocurrir al interior de aquel piano.

¿Qué pasó?

El público no logró complementarse tan decididamente con el músico durante el concierto. Se notó cuando él mismo le pedía a los asistentes su participación en distintos temas. Y Dale Alegría a mi Corazón, no sería la excepción. Mientras la gente repetía una de las frases de la canción constantemente, sin atinar a la frase que pedía el compositor, Fito se despidió del público arequipeño, dejando a todos perplejos por lo que ocurría. No volvió más al escenario.

En ese momento se hicieron mil y un especulaciones entre los asistentes y la prensa. Las redes explotaron. “Se fue porque nadie cantaba” “Se fue porque el público fue pésimo” “Se fue por culpa de factores internos”, etc…

¿Cuál era la verdad? Pues se especulan dos. La primera, vivimos a 2,335 msnm, y esto, sin lugar a duda, afectó a Fito. Gente que estuvo en el backstage, comentaba que el argentino estaba con náuseas, fiebre, y hasta dolor de garganta. Lo que hizo que se retire del escenario la primera vez y volver pensando que podría continuar. Fito puso todas las ganas posibles ante un público que, quizás, debió repasar más las letras de las canciones.

Y la segunda especulación es que tuvimos la mala suerte que, aquella noche, el piano tuvo un desperfecto. Se dice que se rompieron algunas o alguna cuerda de las 224 que lo componen. Sumado a el malestar del cantante, no le permitieron continuar con el concierto.

Fito Páez se fue. Esperemos que nos explique por alguna red social qué fue lo que ocurrió esa noche en Arequipa. Que nos despeje la duda para saber la verdadera razón de aquella salida tan inesperada del escenario. Solo queda agradecerle por visitar nuestra ciudad con ese show tan de élite, del cual disfrutaron los habitantes de la ciudad blanca. Y esperar que vuelva en algunos años, para terminar de escuchar aquellas obras de arte que ha creado a lo largo de su vida.

(José Zegarra)

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