Nuevos distritos electorales: Más de lo mismo

Columnista invitado Alfredo Quintanilla

Por boca del Vice Ministro de Gobernanza Territorial, Raúl Molina, los peruanos hemos sido notificados que los nuevos distritos electorales que se proyectan para el nuevo parlamento bicameral, serán más de lo mismo, es decir, representaciones asimétricas y caprichosas que no van con el objetivo de “mejorar la calidad de la representación”.

Como ya mostré en mi artículo anterior, nuestro sistema de distritos es una mixtura, por no decir una chanfainita. Ya tenemos siete distritos binominales, donde la gente no se puede quejar que no conozca a su representante, al lado de un megadistrito que incluye Lima Metropolitana y los peruanos en el extranjero con 36 representantes. Los congresistas de Moquegua representan a 66,888 ciudadanos, mientras que cada uno de los congresistas limeños representa a 215,818, es decir, asimetría y arbitrariedad.

¿Y qué ofrece Molina al respecto? Pues, más de lo mismo. Ningún balance de lo que sería una representación de baja calidad, sin siquiera mencionar cuáles son los indicadores para evaluar el comportamiento de los congresistas[1], de manera que lo lleve a plantear la radical modificación de los distritos electorales.

Lo dice abiertamente, sin ambages ni vergüenza alguna: [Para la Cámara de Diputados] “El criterio que estamos adoptando no está basado en homogeneidad demográfica o poblacional” Es decir, confiesa que como los peruanos no somos iguales, por tanto, nuestra representación seguirá siendo desigual, asimétrica.

¿Y cuál es el pretexto para mantener (o empeorar) la desigual representación? Pues una especie de complejo de Robin Hood político: “Más pensemos en darle voz a los que no la tienen hoy día: el sur de Ayacucho, el norte de Cajamarca, el norte de Amazonas, el sur de Ucayali, el oeste de Loreto, la sierra de Piura”. Es decir, propone partir Ayacucho, Cajamarca, Piura, San Martín, Loreto, Ucayali, Amazonas en dos microdistritos cada uno y mantener a Moquegua, Tacna, Madre de Dios, Tumbes, como distritos de dos diputados porque “son más homogéneos internamente”. ¿Qué significa eso? Ningún indicio. Nada. Puro olfato, pura impresión, tremenda ligereza en un alto funcionario del Estado encargado de proponer la reforma constitucional más importante del último medio siglo.

¿Y para Lima qué propone? “…personalmente identifico siete, pero pueden ser seis [microdistritos]” incluidos Callao y San Juan de Lurigancho (SJL). “Callao tiene su propia personalidad”, afirma, sin dar un solo rasgo, una propiedad particular que distinguiría al chalaco del limeño. Asumimos que al proponer que SJL sea también un microdistrito está asumiendo que tienen personalidad propia. ¿Y cuáles son las características que igualan a chalacos con los vecinos de SJL? ¿Haber elegido alcaldes mafiosos? 

Sobre el Senado propone seis macrodistritos senatoriales, incluido uno metropolitano, con cinco departamentos cada uno. Pero su fundamento es muy curioso: “Tenemos que promover desde el diseño institucional la construcción de élites regionales, abrir espacio para que las voces de nuestro país estén homogéneamente representadas en el Senado, cuya responsabilidad es construir una visión nacional”. O sea, plantea una representación homogénea del Senado y heterogénea de los Diputados. ¿Y cómo justifica su incoherencia?  Pues afirmando que “La lógica del Senado es la lógica de la gobernabilidad y la lógica de los diputados es la representación” (re sic), como si estuviera haciendo un aporte a la Teoría del Estado.

Como se puede observar, el millón de peruanos residentes en el extranjero y con derecho a voto no figuran en los planes ni en los mapas burocráticos de la PCM. Poquita cosa.

Una cosa: No sólo es anti técnico proponer que sólo el Senado apruebe el presupuesto. Es ignorancia. Es desconocer la historia de Occidente desde la revolución de Cromwell en Inglaterra en 1648, cuyo eje, justamente, fue que los representantes elegidos discutieran y aprobaran cómo el rey iba a gastar sus impuestos: Dar esa decisión a la cámara de los lores, es decir, a los amigotes sumisos del rey, hubiera sido entregar la despensa al cuidado del gato de su majestad.

[1] ¿Número de proyectos de ley presentados? ¿Número de audiencias realizadas en su tierra? ¿Número de visitantes a su despacho? ¿Número de trámites realizados en favor de su tierra ante el Ejecutivo? ¿Cantidad de partidas presupuestales alcanzadas para su tierra? ¿Número de reelecciones? Nada, de nada.

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