Esas costumbres peruanas

Neurona Dignidad Andrea Quevedo Vibert

Arequipa, calle Jerusalén en el distrito de Yanahuara, a sólo quince pasos de la Av. Ejército, cinco de la tarde de un jueves cualquiera. Una niña de no más de tres años de edad orina de pie, sosteniendo la parte baja de su vestido con encaje. Debajo de ella hay bolsas negras con basura. Al lado de ella, un hombre de quizá unos cincuenta años, sostiene su mano y la ayuda a completar la expulsión del líquido. Cuando la niña termina, pisa las bolsas de basura, pasa por encima de ellas y se aleja con el hombre, aún agarrada de su mano. Por el tipo de ropa que llevan podría decirse que no son gente indigente, probablemente “acostumbrada” a realizar sus necesidades en las calles.

El hombre adulto ha conducido y ayudado a esta pequeñita a orinar en el medio de la calle, sobre un basurero informal, sin reparo alguno.

Bajo esta situación que “parece” de lo más cotidiana hay que entender algunas consideraciones. Primero, orinar en la vía pública es una falta que debe ser sancionada por las municipalidades de todo el país.  La Ley Orgánica de Municipalidades faculta a las mismas a establecer un régimen de sanciones por la infracción de sus disposiciones, estableciendo la escala de multas de acuerdo a la gravedad de las faltas; por lo tanto, cada municipalidad debe castigar a quienes atenten contra lo que convencionalmente se conoce dentro de estas instituciones, como las normas para  mantener el orden público y las buenas costumbres. Es un hecho que cientos de municipalidades en el país no cumplen con vigilar y sancionar que los ciudadanos se inhiban de estas bochornosas e insalubres “costumbres”; a pesar de jactarse de contar con un gran personal en seguridad ciudadana y sistemas de cámaras de vigilancia súper modernos que todos pagamos con nuestros impuestos.

Segundo, asumiendo que el adulto tuviera una relación cercana con la niña, tipo papá, abuelo, tío o incluso amiga de la mamá, cabe preguntarnos qué clase de educación le están inculcando a esa menor de edad. Desde que tengo uso de razón veo hombres peruanos orinando en las calles y a mujeres peruanas haciendo orinar a sus hijos a vista y paciencia de quien pase por ese espacio público, sin sentir la menor vergüenza. Esta acción está justificada por la necesidad biológica natural que nadie puede negar, pero es inaudito que hasta ahora se siga pensando que porque “te ganan las ganas” tienes el derecho de miccionar en la vía pública. En otros países el préstamo del baño en cualquier establecimiento es prácticamente una obligación del dueño. Muchos turistas se sorprenden cuando se les cobra cincuenta céntimos o un sol por el uso del baño en ciudades de nuestro país. Sí pues, aquí las cosas funcionan diferente porque muchos ciudadanos hacen uso con abuso. Entonces ¿qué le queda al dueño de un local? Cobrar para cubrir los gastos y los  posibles daños, descuidos y faltas de consideración de los usuarios. En Perú se cobra usualmente la utilización de un servicio higiénico si es que no eres cliente en ese momento. ¿Por qué el peruano prefiere usar la calle a pagar cincuenta céntimos o un sol? ¿Tan caro le resulta que prefiera pasar la vergüenza, cometer la falta e incluso exponerse a la sanción? Como son muy pocas las municipalidades que castigan, el peruano se aprovecha.

Tercero, ese adulto era el responsable directo de esta niña en ese momento, fuera cual fuera la relación que los uniera. ¿En serio ese hombre no se dio cuenta del peligro al que estaba exponiendo a una niña de esa edad al colocarla encima de bolsas de basura, en un espacio destinado por los vecinos de la zona para dejar desechos de todo tipo? ¿Una nenita de tres añitos pisando la porquería, agachándose sobre la misma, sin ropita interior y con sus partes íntimas expuestas a la intemperie? ¿Ese adulto estaba pensando que eso era algo “normal”? Alrededor habían, al menos unos diez establecimientos a los cuales acudir como correspondería para proteger a una niña de esa edad de esas costumbres.

Nuevamente, todo radica en la educación, pero como dije antes, yo personalmente soy testigo de esta situación desde que tengo uso de razón. ¿Cuándo será el día que esa educación cambie para que cambie todo eso que sabemos se produce por falta de educación?

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