Mantener viva nuestra memoria colectiva

la Silla Prestada Alfredo Herrera

Desde hace unas semanas circula en los ambientes culturales de nuestra ciudad un interesante libro, “La memoria y la vida, discursos” (Quimera editores, 2018), que contiene textos de 44 autores sobre diversos temas, la mayoría de ellos, como anuncia el título, son discursos pronunciados en diferentes actos públicos. Los artículos, ponencias o presentaciones, han sido recopilados por el periodista y editor Carlos Rivera, quien de esta manera concreta un importante aporte a la cultura regional: la conservación de la memoria a través de la literatura.

Se ha comprobado, y se insiste aunque algunos persisten en hacer exactamente lo contrario, que mantener viva la memoria de una sociedad evitará no solo que se repitan errores del pasado sino que los miembros de esa sociedad maduren, analicen mejor su realidad y planteen acciones destinadas a superar las consecuencias de aquellos errores cometidos. Las sociedades que han intentado borrar o eliminar vestigios de su memoria son las que a la postre han generado situaciones de extrema violencia, cometido actos dramáticos en contra de otras sociedades o llevado la condición humana a situaciones extremas muy negativas.

Pensadores de una y otra ideología, corriente filosófica o planteamiento político, coinciden en que si una sociedad construye mecanismos que permitan a sus ciudadanos acceder a la memoria de manera coherente, oportuna e inteligente, se podrá garantizar una convivencia pacífica, respetuosa de las diferencias e inclusiva, y solo así construir una sociedad que en el futuro demuestre haber superado aquellas condiciones que generaron violencia o decadencia social.

Esto que pareciera una enredada perorata filosófica, es una de las claves para entender la situación social actual, capitalizar la fortaleza de la sociedad si se dejan de lado las amenazas internas, producto de acciones y decisiones apresuradas y negligentes, y se asume la perspectiva de una sociedad en constante evolución y no expuesta a volver a resolver problemas que debieron superarse en su momento.

La situación de violencia social, inseguridad ciudadana y corrupción institucionalizada que vive nuestro país, por ejemplo, debería explicarse repasando la experiencia de los últimos veinte o treinta años, que es el lapso en que una generación asume las riendas de gobierno de su comunicad o sociedad. La solución que los problemas que nos afectan como sociedad no se resolverán, por ejemplo, con cámaras de seguridad, leyes drásticas o sanciones ejemplares, sino superando aquellos problemas sociales que generaron la violencia e inseguridad de hace una o dos generaciones, como la pobreza extrema, la mala calidad de la educación, el difícil acceso a la justicia.

I

El libro de Carlos Rivera logra reunir una serie de textos en los que se analizan estos temas desde diversos ángulos y perspectivas profesionales. La diversidad que se manifiesta en este volumen de más de 400 páginas es uno de los principales aciertos de la compilación, pues encontramos el análisis de historiadores tan influyentes y experimentados como Juan Guillermo Carpio Muñoz y Eusebio Quiroz Paz Soldán, así como de jóvenes e inteligentes como Helard Fuentes Pastor, por citar solo un ejemplo. La lista de autores que Rivera ha considerado para este primer volumen de discursos no solo es amplia, sino, como hemos anotado, diversa, y cada uno es más famoso, influyente o importante que el otro.

Con el riesgo de afectar sensibilidades, vale la pena mencionar nombres tan interesantes y respetados como Patricia Salas O´brien, Juan Carlos Valdivia Cano, Teresa Arrieta, Tito Cáceres o José Gabriel Valdivia. Es interesante la lista de periodistas participantes, en la que destacan Mabel Cáceres, Federico Rosado o Luis Eduardo Podestá. El libro está dividido en cinco apartados: discursos institucionales, de homenajes, culturales, de debate y sobre periodismo, lo que permite tener un amplio panorama de la actualidad cultural, social y política de una Arequipa contemporánea que pareciera haber dejado atrás, o por lo menos dormida, su tradición cuestionadora, argumentativa y propositiva.

Entre otros nombres que es oportuno destacar en este importante libro, es bueno anotar el de la escritora y músico Zoila Vega Salvatierra, Jorge Monteza, Willard Díaz, Jaime Coaguila Valdivia, José Luis Vargas Gutiérrez, Héctor Ballón Lozada, Oswaldo Chanove, Enrique Soto León Velarde, Juan Alberto Osorio; todos ellos no solo destacados profesionales en sus respectivas áreas profesionales y especialidades, sino también agudos críticos y analistas de la realidad local y nacional. Es bueno también destacar los textos de homenaje a personajes como Mario Vargas Llosa y José Ruiz Rosas, los análisis sobre el papel de la historia o el periodismo para comprender la realidad actual, o el agudo texto de Jaime Coaguila sobre el rol de la administración de justicia en la sociedad.

Interesante libro el de Carlos Rivera, que le da a Arequipa una interesante oportunidad para analizar su presente a la luz de su experiencia y en voz de sus principales intelectuales, pero sobre todo nos da la oportunidad, como sociedad, de mantener viva una memoria que, dejando de lado enconos o enfrentamientos, nos debe conducir a una madurez intelectual que solo con el libro se puede mantener. Muy recomendable lectura para maestros universitarios, políticos y estudiantes preocupados en su realidad.

Una respuesta a “Mantener viva nuestra memoria colectiva”

  1. […] Mantener viva nuestra memoria colectivaEl Búho Noticias de Arequipa… de la compilación, pues encontramos el análisis de historiadores tan influyentes y experimentados como Juan Guillermo Carpio Muñoz y Eusebio Quiroz Paz Soldán, así como de jóvenes e inteligentes como Helard Fuentes Pastor, por citar solo un ejemplo … […]

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