Marco Falconí, suerte de perdedor

“Es que lo suyo es postular”, bromeó un periodista, en 2014, cuando pretendió renunciar a su cargo de congresista para inscribirse, por cuarta vez, como candidato al gobierno regional.

La Revista Avatar

Eso se dice de alguien al que le va mal en el juego, pero mejor en otras lides. En el caso del abogado  Marco Tulio Falconí Picardo (Chuquibamba, 1958), la cosa es al revés. Ha sido un eterno perdedor en las elecciones de votación popular, pero se ha ganado dos veces la lotería, nada menos.

Paradojas de la vida, él sigue postulando en elecciones y dice que sus problemas comenzaron el día en  que se sacó la Tinka, pues desde entonces sólo lo buscan para pedirle dinero. Esta es su octava  postulación, sin contar una que se frustró. Y en su haber sólo tiene una victoria. Pero esa única vez quiso renunciar al cargo para el que fue elegido, en busca de una nueva candidatura.

“Es que lo suyo es postular”, bromeó un periodista en 2014, cuando pretendió renunciar a su cargo de  congresista para inscribirse, por cuarta vez, como candidato al gobierno regional. No se lo permitieron,  pues el cargo de congresista es irrenunciable. A pesar que, como abogado de prestigio, hizo uso de toda  una batería de recursos legales para conseguirlo. Antes, ya había postulado y hecho campaña para  llegar al gobierno regional en tres ocasiones, una vez a la vicepresidencia y otras tres para congresista.

Solo en la elección del 2011 alcanzó una curul. En cada ocasión ha alimentado la esperanza de ganar,  sabiéndose probablemente mejor preparado que la mayoría de sus contrincantes, pero la simpatía no  es una de sus virtudes. Su gesto adusto lo vuelve impersonal. No baila ni abraza a los electores,  tampoco se toma selfies ni usa Facebook live…

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