Orbes: Un paraíso no se alcanza sino con la exposición al fuego del alba

Apuntes, preguntas y respuestas sobre un poemario de Esteban Couto.

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Por Augusto Carrasco

Sin que nadie se de cuenta salió de imprenta un libro y comenzó la andanza. Sin presentaciones, sin discursos, sin redes sociales. Mejor así. Sin aplausos. Sin buscar el elogio rápido, ese veneno tan apreciado por algunas personas aficionadas al verso pequeño en pequeñas ciudades.

Les decía que primero dio un paso, y luego otro, este libro que no lleva el título impreso en la portada pero que se llama ORBES; libro de poemas escritos por Christian Ahumada, poeta que prefiere firmar como Esteban Couto, aunque ninguno de estos dos nombres aparezca, tampoco, en portada. Mejor así. Sin aplausos. En silencio. Misterioso.

Portada oficial Orbes

ORBES

No es un libro sencillo, es un libro con vocación de laberinto de cuatro pisos. Bastante codificación. Exigente. El título, puerta de ingreso, permite una precisa caída libre sobre la ambigüedad: ORBES puede referirse al mundo como tal. También puede hacer referencia al globo terráqueo, una representación. Puede referirse a ciertas anomalías visuales que se presentan en las fotografías. Los más arriesgados anotarán fenómenos paranormales: presencia de espíritus o energías. ORBES. Todo y nada. Todo o nada. Tres comentarios del autor sobre su creación. Y luego un intercambio de palabras con otra cortina musical.

1.ORBESes un libro que poéticamente habla de distintos planos de la realidad. Uno de esos planos está cimentado en las creencias y relatos orales propios de los ancestros.

2. En el libro se menciona al orbe como una manifestación extrasensorial de energías provenientes de otros lugares que se hallan en un espacio-tiempo indefinido, como lo pudiera ser el mundo de los muertos, del cual extraigo la mayoría de relatos que integran la parte medular de este libro.

3. Así como la intersección de esas energías del universo en un punto significativo, un orbe con otro también se comunica, un concepto de orbe (sin querer a veces) termina explicando al otro, en un plano diferente, pero siempre compartiendo un espíritu.

ORBES es el cuarto poemario de Christian Ahumada, escritor chiclayano, de 31 años, que radica en Arequipa desde 2009. Las secciones que levantan esta construcción de poemas representan el amanecer, el atardecer y la noche, para finalmente desembocar en un episodio final llamado Nuevo Mundo. Pueden leerse también como Paraíso, Purgatorio, Infierno y Resurrección. Una estructura en espiral que funciona muy bien y que da soporte conceptual al título del libro y a la composición arriesgada de sus versos.

Esteban Couto. Foto: Neptunia

ESTEBAN COUTO

Chimbote, 1987

1 libro: Cabaret metafísico de Manuela Gretkowska.

1 película: Que sean varias. Recomiendo las de Satoshi Kon y Takashi Miike.

1 disco: Long Distance Trip de Samsara Blues Experiment.





Diálogo

Tu libro habla de cosas muy cotidianas como el amor, un tema que recorre bastantes hojas, tal vez más de las que uno pensaría al abordar la lectura. El narrador constantemente le escribe a una mujer. ¿Este poemario puede leerse como una historia de amor?

Exacto. Las historias de amor son abordadas desde diversos planos. En la serie significante que constituye cada poema dentro de su particular orbe, la mujer –se diría– es el elemento que se repite como una constante para llegar así al elemento excluyente de la regla, que es precisamente lo que explica y da sustento al libro.

¿Cómo inició tu proyecto de este libro? ¿Siempre fue pensado en términos de Orbes o cambió durante el proceso de escritura?

Orbes se comenzó a armar con la premisa de imponer un estilo poético diferente al de mis otros poemarios, más conversacional, más experimental en cuanto a estructura y más arriesgado en términos conceptuales. Siempre pensé el libro bajo la estructura de cuatro partes diferentes pero asociadas todas entre sí, sea por sus personajes o por los elementos que la recorren y afirman lazos entre uno y otro poema. El libro está plagado de relaciones, comunicaciones a través de una o más palabras, como si a través del verbo se ingresara a un agujero de gusano y se saliera al otro lado a un plano donde las historias funcionan de otras formas, con otros rostros, con sus propias leyes tal vez. 

EL CUARTO

¿Existe una intención de romper la estructura de género socialmente aceptada? ¿Así como en tu estructura planteas un proceso de destrucción-construcción del género en nuestra sociedad?

Orbes es un libro que rompe con esta y con varias estructuras preestablecidas social y culturalmente. El hecho de hablar de un ser primigenio que se reproduce asexualmente o de un nuevo ser que sintetiza ambos sexos u otro con una constitución física y mental diferentes a la nuestra, requiere de una escritura que también se aleje de los convencionalismos y los géneros.

Se podría decir que la ruptura de géneros, literariamente hablando, se comunica, dialoga a través de una extraña orbe con la ruptura de géneros a nivel social (e ideológico, en el libro), sustentando así esa frecuencia nueva donde se podría instalar un Nuevo Mundo.

Este es tu cuarto libro de poesía. ¿Qué es lo que te impulsa a seguir escribiendo y publicando?

Escribir y publicar son dos cosas distintas, aunque se estrechan la mano inevitablemente. Yo escribo para mí mismo, porque hay mucho que necesito plasmar en un poema, en un cuento o en un escrito híbrido que sintetice la esencia de ciertas cosas. El estilo que he construido al final de Orbes es un prototipo para lo que vendrá posteriormente y que definirá mi forma de escribir. El que se publique o no es relativo.

DESTACADOS:

“Cuando las moscas y buitres rondan nuestra casa Madre

es porque algo irremediablemente ha muerto sin darnos cuenta”.

“Tu verbo en mi carne

se atrapa

y tras un bosque sinuoso

mi cuerpo en tu voz

proclama

concierto de hojas cantadas por el viento.”

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