Reflejos del Hay Festival Arequipa

Columnas Trocha urbana

¿Cómo un festival, que congrega a más de 23 mil asistentes, puede ser considerado elitista? El precio de la entrada, para la mayoría de eventos del Hay Festival, cuesta siete soles y es completamente gratuita para estudiantes; además, se dictan talleres de arte para niños que también son sin costo. A las actividades culturales, el ingreso solo está limitado por el aforo de los recintos disponibles. Entonces, quienes critican no parecen estar interesados en las actividades culturales, sino en las sociales, que rodean al festival, las mismas que no son auspiciadas por ninguna institución del Estado. Lo más lamentable es que personas, de elevada formación cultural, prefieran despotricar en contra de un festival de prestigio internacional, en lugar de aprovechar los conversatorios, en calidad de asistentes.

Este es un espacio para la difusión de la cultura y el pensamiento crítico. Una oportunidad para acercarse al mundo, a través de algunas de sus mentes más lúcidas y experimentadas. Resulta contradictorio que se le reclame por un mayor espíritu regionalista cuando su objetivo es, precisamente, cosmopolita. Es cierto que hace falta propiciar encuentros similares de carácter introspectivo. Pero eso no desmerece este festival que nos invita a ver más allá de nuestro ombligo.

En un sistema de libre mercado, la difusión de la cultura va a funcionar bajo las dinámicas del intercambio de necesidades y servicios. Tenemos que lograr, entonces, que se entienda como una necesidad. Eso hace el Hay Festival. Esperemos que nada lo detenga.

Publicado en Correo Arequipa

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