Consecuencias jurídicas del pedido de García

Columna de humo Jimmy Marroquín

El pedido de asilo de Alan García, y su probable concesión, podría traer estas funestas consecuencias:
– Consagraría la impunidad de un sujeto que, en el pasado, hizo de la sujeción de jueces y fiscales su garantía perversa para librarse de investigaciones y juicios. Ahora, que es investigado con la imparcialidad y eficiencia debidas, urde la mentira infame de la persecución, para burlar, como siempre, la justicia. 
– Obligaría a que el gobierne peruano expida un salvoconducto para que García pueda salir de territorio peruano, a tenor de la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954; pero, con ello, Vizcarra desacataría una orden judicial vigente, que impide la salida de territorio peruano a García. Si no entrega el salvoconducto, podría verse como un incumplimiento de un tratado internacional. (De acuerdo con la Constitución, la legislación supranacional prevalece sobre la nacional). 
– El gobierno quedaría expuesto como uno dictatorial, que persigue judicialmente a los opositores, lo que es falso y aberrante, como sabemos. 
– Si así fuera, el gobierno podría -y con razón- disponer la ruptura de relaciones con Uruguay. 
– Se resquebrajarían gravemente las investigaciones y juicios a los acusados de corrupción, uno de nuestros males endémicos. 
– Lo agradecerían infinitamente Toledo e Hinostroza, pues no habrá mejor argumento -persecución política en Perú- para librarse de la extradición.

PUEDES VER:  García, el fiscal, el Frontón y el archivo

Poco feliz es el panorama. Solo queda esperar que se le deniegue el asilo a este inmenso miserable.

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