Cuando la violencia no importa

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

En nuestro país, se registran 70 denuncias diarias por violación sexual, según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público.Es decir que, cada hora, tres mujeres son víctimas de este delito. Pero, lamentablemente, la violencia de estos execrables actos no termina allí, pues el padecimiento de las víctimas continúa cuando buscan justicia. De las 25 068 denuncias por violación sexual que recibió el Ministerio Público, en un año, el Poder Judicial solo condenó a 1 200 personas, lo que representa apenas el 4,7 % de los casos.

Los numerosos casos de agresiones sexuales y su desatención por parte del Estado representan a una sociedad marcada por la violencia contra la mujer. Este año, en Arequipa, ocho mujeres fueron asesinadas por sus parejas, mientras que otras 42 fueron víctimas de crueles ataques. En el 2017, fueron 21 los feminicidios registrados. Además, según los especialistas, los atacantes están actuando ahora con más ensañamiento. Pero, las cifras parecen causar alarma solo a nivel de los titulares de prensa, mientras que en el resto de la población estarían provocando un terrible efecto normalizador.

Es así como, ahora, nos encontramos frente a la posibilidad de que el próximo gobernador de Arequipa sea un presunto violador y de que miles salgan a celebrarlo y defenderlo; así como, otros no consideran necesario oponerse a esa posibilidad y están dispuestos a verla llegar de brazos cruzados. El mensaje que eso deja respecto a la violencia es de una permisibilidad extremadamente peligrosa e indignante.

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