¿Cómo afecta la inmigración a un país?

Ciudad Avatar

La crítica situación social, económica y política por la cual atraviesa en los últimos años Venezuela ha llevado a miles de ciudadanos a intentar emigrar a otros países. Perú es el destino elegido por la mayoría y las solicitudes de asilo han aumentado considerablemente este 2018. El pasado junio, por ejemplo, se registraron un total de 126.997 peticiones solo en Perú. Además, se calcula que la oficina principal de la Superintendencia de Migraciones atiende cada día a unos 2.000 venezolanos.

Este flujo migratorio, que ya supera los 600.000 venezolanos, tiene un impacto evidente en la economía peruana, sobre todo si se tiene en cuenta que el 80 % de ellos llegaron al país andino este mismo año huyendo de la pobreza de su Venezuela natal. Este ingreso masivo de venezolanos es prácticamente lo único que impacta quizás algo más negativamente en el día a día del país, ya que varios estudios certifican que su llegada ha tenido un efecto positivo en otros aspectos.

Muchos de los inmigrantes son profesionales, pero según datos del pasado agosto, solo el 0,2 % de ellos han conseguido un empleo formal, mientras que la mayoría forma parte del sector informal o se encuentran sin empleo. Los venezolanos son en Perú miles de consumidores potenciales. Todo aquello que gasten se convertirá en ingresos para otro, lo que terminará por aumentar el PIB per cápita y la recaudación tributaria, aunque esto quizás no sea tan evidente hasta dentro de unos años.

México ha sido siempre un lugar de paso para los inmigrantes -procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador en su mayoría- que quieren atravesar la frontera con Estados Unidos y cumplir su sueño americano. En los últimos tiempos, el número de personas que lo arriesgan todo por tener una vida mejor se ha multiplicado por diez, y ello ha llevado a las autoridades a implementar medidas drásticas, aunque el gobierno mexicano también ha concedido visas humanitarias.

Lo expuesto para Perú y México puede aplicarse en cualquier país que acoja inmigrantes, vengan de donde vengan. En este tipo de movimientos sociales, suelen ganar siempre los inmigrantes, que escapan de una realidad desoladora; las empresas y los negocios del país de acogida, aunque sea a costa de los trabajadores; y los ciudadanos, que podrán disfrutar de más bienes y servicios. Es cierto, sin embargo, que suele salir perdiendo la mano de obra no calificada, que tendrá más competencia a la hora de encontrar un trabajo.

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