Crecimiento 2018: ¿qué sigue?

Columnista invitado Alan Fairlie

Se anuncia con euforia el crecimiento del PBI del 4%, que es mayor a otros países de la región y supera los cálculos de organismos internacionales. Es una buena noticia, sin duda. Pero, veamos cuales son las prioridades del gobierno.Más que la reactivación, fue la reducción del déficit fiscal (bajó al 2.3% del PBI). Sin esa limitante, la inversión pública, pudo crecer más. Y, lamentablemente la ejecución del gasto de la reconstrucción está tomando más tiempo del debido, y ya entramos a un nuevo período de lluvias y huaycos.

La reducción del déficit, limita el crecimiento de la economía, que está cerca del potencial.El desarrollo de nuevos proyectos e infraestructura es crucial, pero aquí se está privilegiando obras por impuestos, concesiones, y asociaciones público-privadas, que no son negativas per se. Pero, deben darse las reglamentaciones y medidas que eviten se repitan actos de corrupción que se han puesto a la luz pública.La inflación está en el rango meta, la balanza comercial es positiva, pero la inversión privada, no termina de recuperarse en la magnitud requerida para liderar el crecimiento. Los empleos, como ha mostrado Oscar Dancourt, no aumentan. (contrario a lo que la propaganda oficial difunde). Las condiciones externas, no son óptimas. Por lo que terminado el súper-ciclo de las materias primas, debería tomarse en cuenta otros motores de crecimiento domésticos.

¿Qué sigue?Esto supone mejorar el salario real, aumentar la inversión pública, más aún en las condiciones de emergencia que enfrenta el país (lo que implica ampliar temporalmente la meta de déficit). La política monetaria debería acompañar este proceso, permitiendo además un incremento moderado del tipo de cambio, que evite perder competitividad con terceros países. Hacer también algo con la tasa de interés, aunque hay poco margen.Algunos plantean impulsar a fondo la modalidad de obras por impuestos en todos los sectores, mejorar las condiciones a los empresarios en las AFPs, sacar la “reforma laboral”, privatización del agua y lo que queda de empresas públicas. Incluso, le ponen plazos al gobierno, señalando que pronto entramos a un año electoral y no se podrán hacer en ese momento. Plantean por eso, que sea este gobierno de transición, el que asuma los costos.El gobierno aprobó la política de competitividad y productividad que busca responder a esas demandas. Pero, profundizando la estrategia que se implementa en los últimos 25 años, no se alcanzarán esos objetivos.Aparte de la reactivación en el corto plazo, se requiere promover la diversificación productiva y atender las demandas sociales, con mayor presupuesto. Para ello, se requiere aumentar la presión tributaria como porcentaje del PBI, combatiendo la evasión y elusión tributaria, y los paraísos fiscales. Se requiere una mayor regulación que promueva la competencia en los mercados Un nuevo pacto fiscal que brinde los recursos para ampliar el crecimiento potencial de la economía. Claro que hay que promover la competitividad y productividad de la economía, pero con otros instrumentos, no con más de lo mismo. Menos a costa de los trabajadores, recortando sus derechos laborales.CGTP PerúFrente Amplio Perú

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