Crónica de una tragedia que pudo evitarse (Fotos)

Declaratoria de emergencia en diciembre, para prevenir daños por lluvias, fue ignorada por autoridades

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Especial de El Búho, publicado en simultáneo con el semanario Hildebrandt en sus Trece

«En lugar de poner excusas y estar quejándose, deberían actuar», respondió el ministro de Transportes, Edmer Trujillo a los alcaldes y funcionarios del Gobierno Regional de Moquegua, cuando le pidieron más recursos.

Calle Bolognesi, en Aplao, tras el paso de un huaico. Foto: Víctor Perochena

De esta manera cortó en seco las pretensiones de transferencias para atender la emergencia suscitada tras los huaicos que azotaron el sur del país. Advirtió que no se emprenderá ninguna acción para la reconstrucción hasta que pasen las lluvias y ahora el foco es atender la emergencia.

Pero esta letanía no es nueva. Como no lo son los cuadros de devastación en un país accidentado que, caprichosamente, se sigue asentando sobre los cauces que se activan de manera cada vez más impredecible, por el cambio climático.

Otro agravante a las emergencias, la falta de planificación, se puso también de manifestó, esta vez en Arequipa, cuando el ministro de Agricultura, Gustavo Mostajo, debió reprender a las autoridades porque no fueron capaces de darle un diagnóstico claro sobre los daños. Ni siquiera, pudieron ponerse de acuerdo sobre el número de fallecidos.

La amenaza no ha cesado. Las lluvias seguirán presentándose con intensidad y según el último reporte del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), son 64 distritos en riesgo muy alto en Arequipa, Moquegua y Cusco. Solo en la región arequipeña hay 24 distritos de alta vulnerabilidad poblados por 27 mil 445 habitantes en riesgo muy alto ante la caída de huaicos. El riesgo también amenaza a 8 mil 834 viviendas. 

Precisamente, las zonas golpeadas: Mirave en Tacna, Aplao en Arequipa y Chosica en Lima son los distritos que ocupan los primeros puestos en cuanto a riesgos y vulnerabilidad ante las lluvias, a decir del especialista en estudio de tierras Patricio Valderrama.

Pero la mayor vulnerabilidad, sigue siendo humana. Aunque parezca difícil de creer estas zonas habían sido declaradas en emergencia el pasado 20 de diciembre de 2018, mediante Decreto Supremo Nº 124-2018-PCM que habla precisamente del “peligro inminente ante el periodo de lluvias 2018-2019”. Justificando la declaratoria, la norma señala que se emite “para la ejecución de acciones inmediatas y necesarias destinadas a la reducción del Muy Alto Riesgo existente”.

En el régimen se incluye a 9 departamentos, 23 provincias y 37 distritos, que incluyen a todas las zonas donde hoy se lamentan las desgracias y se solicita dinero para la rehabilitación.

AREQUIPA

Los huaicos y deslizamientos han dejado 12 fallecidos, 53 heridos, 213 familias damnificadas y 8 mil 244 familias afectadas. Las cifras se pudieron redondear sólo después de la reta del ministro, el miércoles 13 por la noche.

Calle céntrica de Aplao, mientras el lo y piedras la cubren de dolor. Foto: redes

La estadística también menciona 4 puentes destruidos y 38 afectados, además de 12 kilómetros de vías dañadas. Agricultura calculó que 11 hectáreas de cultivo han desaparecido, 90 bocatomas resultaron afectadas y 40 kilómetros de canales de riego resultaron con daños. Educación reportó 36 colegios afectados por las lluvias, mientras que Salud informó de 13 establecimientos dañados.

La mayor afectación ocurrió en Aplao, capital de la provincia de Caylloma, que llora 3 muertos y 53 viviendas inutilizables que albergaban unas 300 personas. Además, en el anexo de Caspani, otras 30 viviendas quedaron sepultadas, luego que sus habitantes lograran huir a tiempo de la embestida.

Una de sus vías principales, la calle Bolognesi, quedó en escombros a lo largo de sus 6 cuadras, cuyas dantescas imágenes poblaron los medios.

Tras un dramático intento de rescate, con la esperanza de hallarla viva, los padres de la adolescente Judith N.M. escarbaron en el lodo con ayuda de los vecinos, por horas. Y solo encontraron los restos de una vida prometedora, cuando le faltaba una semana para cumplir 17 años.

Además, dos visitantes de la tierra de sus ancestros dormitaban tranquilamente cuando el ruido ensordecedor los sacó de su vigilia. Intentaron huir en el auto estacionado al frente de la casa donde se alojaban, pero era tarde. Ambos jóvenes. Reynaldo Hunder Ticona (24) y Jordi Yépez Idme (23), fueron hallados cubiertos de lodo, días después.

Las autoridades aún no saben qué hacer. Aplao es una ciudad asentada hace más de 100 años. La zona es seca por lo que no temían las lluvias, pero está ubicada justo en una quebrada. Por ahora, construirán mallas escalonadas, para tratar de detener las rocas que, en caso de huaico, son las que más daño causan. Pero hay que esperar que finalice la temporada de lluvias.

El alcalde provincial, Raúl Cáceres, ha pedido al Gobierno Nacional que se construya un complejo habitacional para los damnificados, de esta manera promover un crecimiento ordenado del distrito.

En toda la región hay 40 distritos en estado de emergencia, pero se busca incluir en la lista a otros 33 distritos, que aún no han elaborado sus fichas técnicas para acreditar la necesidad.

Así luce hoy la misma calle de Aplao. Foto: Erick Rodríguez

TACNA

El caso más emblemático de porfía humana frente a la naturaleza, en esta coyuntura, es el de Mirave. Hace 92 años, un huaico similar al que sepultó el poblado el pasado viernes, ya había arrasado con otra población entera, la de ese entonces, en el mismo Mirave, distrito de Ilabaya, provincia tacneña de Jorge Basadre.

Así quedó el poblado de Mirave, Tacna, sepultado por el lodo. Foto: redes

Según está narrado en el libro “Tacna, historia y folklore” de Fortunato Zora Carbajal, a las cuatro de la tarde del 27 de febrero de 1927, ese cauce seco que desciende de las alturas se activó y arrasó con la pequeña villa. La sepultación de Mirave”, titula el autor a este pasaje en el que describe lo ocurrido: a las cuatro de la tarde se oyó un ruido sordo, como de tempestad lejana… una enorme “lloclla” de cuatro a cinco metros de altura bajaba hacia el pueblo por la denominada “Quebrada Seca”, arrastrando rocas, troncos y todo a su paso. 

Como entonces, el pasado 7 de febrero se ha afectado al 100% de viviendas, han desaparecido la iglesia, sus plazas y el estadio. En aquella oportunidad, se llevó por delante una iglesia colonial y un circo, con todo su contenido.

La historia se repitió, calcada, casi un siglo después. Pero hay quienes insisten en reconstruir Mirave, justo en el fondo de esa quebrada.

En 2016, el Ingemmet realizó una evaluación de peligros geológicos en este poblado, luego de que, un año antes, se registró el ingreso de una torrentera que afectó a algunas viviendas. La conclusión fue que había que reubicarla en un sector denominado Alto Mirave y había que realizar obras de canalización del cauce.

Incluso se destinó un presupuesto de 25 millones para iniciar las obras, pero las disputas políticas entre los concejales de aquel desdichado municipio, decidió esperar una nueva tragedia. Los propios pobladores, cerca de dos mil, tampoco tomaron mayor interés.

Por toda previsión, instalaron un sistema de megáfonos ubicados en los mercados. El día del desastre, sin embargo, no funcionaron porque la energía eléctrica se había cortado por las lluvias de días previos.

Hugo Suarez Vega, vecino del lugar y propietario de la Radio Fama Sur, se emociona cuando lamenta no haber podido alertar a los demás. Su radio no estaba transmitiendo por la misma razón y las telefónicas Claro y Bitel, también habían suspendido el servicio. Él estaba en Tacna y vio las noticias desde las redes, con total impotencia. “He perdido todo”, dice. Sus equipos, su casa, su chacra, sus ahorros. “La gente está desesperada, en los cerros, el pueblo está destrozado”, añade al borde del llanto, pero reconoce que aún hay un 20% de los habitantes que se opone a la reubicación.

Un consejero regional, alertaba a gritos, desde el cerro, para que la gente desocupara. Gracias a ello, solo cuentan dos muertos. Como dando paso a la esperanza, un joven con síndrome de down, Valentino Centeno, se salvó tras permanecer 26 horas en el lodo, cuando unos rescatistas lo hallaron. Y otro joven de 26, Yumber Catacora, a punta de gritos se hizo oír para que los vecinos, a 8 kilómetros de su vivienda, lo sacaran de entre las piedras. Él, junto a su hermano y su padre (Mariano Catacora), se encontraban juntos. Los jóvenes lograron salvarse, pero su progenitor murió.

La otra víctima fue un niño de 4 años (Joseph Stalin). Su madre, Eliana Sucari, lo tenía cogido de la mano y agotó sus fuerzas tratando de retenerlo, a pesar de sus siete meses de embarazo; pero la corriente se lo arrebató. Lograron salvarse ella y su hija de 6 años, además del padre que no estaba con ellos en ese momento. Cuando todo pasó ella misma buscó y encontró el cadáver de su bebé completamente maltratado.

A la lista se sumó el trabajador de la empresa Southern Perú, Juan de Dios Mamani Nina, de 64 años, quien fue arrastrado por un huaico en el sector Quebrada Santallana, a bordo de una retroexcavadora, aquel fatídico día.

MOQUEGUA

El viernes, el río Moquegua o Tambapalla alcanzó un volumen histórico de 180 m³/s. Su desborde destrozó varios tramos de la vía Malecón Ribereño. Arrasó con parte de la sede de la Corte Superior de Justicia de Moquegua (CSJM), colegio Alas Peruanas y un local universitario. La ciudad quedó sin agua potable. Hay más de 300 familias damnificadas, cuyas viviendas se inundaron.

Momentos en que un huaico ingresa a Moquegua, inundando la comisaría del sector. Foto: redes

La fuerza del agua del río Moquegua también se llevó los puentes; probablemente, el más importante fue el Montalvo en la Panamericana, que conecta a Tacna y Moquegua con el resto del país.

Según reporta el gobernador regional, Zenón Cuevas, hay 525 familias damnificadas y otras 19 862 afectadas; 60 viviendas derrumbadas e inhabitables y 13 693 dañadas. Además, 312 kilómetros de carreteras y 1337 kilómetros afectados. Un total de 18 puentes colapsaron.

El gerente regional de Agricultura, David Espinoza Apaza, informó que son al menos 737 hectáreas de cultivo arrasadas e irrecuperables. Asimismo, 953 cabezas de ganado, ya sea vacuno, ovino u otro, han muerto. En cuanto a Educación, son 15 colegios los dañados.

Pero el saldo más triste es el fallecimiento de un niño que los enorgullecía. En el distrito de Ubinas, Frank Quico Sulca, de doce años, trató de salvar a su hermanito menor Ángel y lo consiguió, pero a costa de su propia vida. Sus padres creían que era un genio, pues había ganado dos concursos de ciencias y destacaba en concursos de Matemática. Lo hallaron un kilómetro abajo del cauce, desnudo y golpeado.

La encargada del Coer de Moquegua, Maribel Coayla, se lamenta de la primera debilidad que dice los afecta: la falta de conocimiento de las nuevas autoridades sobre gestión. Dice que desde el 2011 se han elaborado diversos mapas de riesgo, que no se usan.

“No es novedad para ningún poblador de Moquegua que el río tiene su cauce en zonas donde la población ha invadido, no se respeta las fajas marginales que ha trabajado el ANA y no se está mitigando los peligros”, nos dice.

La declaratoria de emergencia del 20 de diciembre comprendía a los distritos de Moquegua y Samegua, pero no se hizo nada, por el cambio de autoridades.

“Moquegua por su geografía, es agreste, tiene muchas quebradas, allí están ubicados por el agua, han invadido terrenos desafiando la naturaleza”, señala.

Alcanzar un presupuesto de contingencia que lleva el INDECI, se va a poder si se hace adecuadamente las fichas de intervención de emergencia. En el mediano plazo habrá una rehabilitación. Y la reconstrucción será en unos 4 a 5 años, concluye.

En su visita, el presidente Martín Vizcarra, dijo que se estima que solo en Moquegua, donde él nació, los daños ascienden a 237 millones de soles. Los damnificados en el sur suman 1800, hasta ahora.

(Mabel Cáceres C.)

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