Emergencia al Sur

Quinta Columna Alfredo Quintanilla

Contra todo pronóstico pasamos de una posible década de sequía -solo postergada- a una real inundación, acompañada de huaycos, destrucción y el lamento de poblaciones enteras que lo perdieron todo.

Las perdidas aún no han podido ser cuantificadas, porque la ira de la naturaleza aún no termina, y los “chamanes” -con y sin estudios- auguran que lo que viene será peor que lo que hemos visto hasta el momento.

No está demás decir que muchas de las pérdidas sufridas pudieron ser evitadas si las autoridades -que ya no están- hubieran hecho su trabajo: la destrucción de Aplao en Arequipa, la desaparición de Mirave y Oconchay en Tacna, los más de 18 puentes, miles de kilómetros de carreras, cientos de hectáreas en producción y de casas destruidas en Arequipa, Moquegua y Tacna ubicadas en o muy cerca de los cauces de ríos y/o de torrenteras. No es casual que los puentes, relativamente nuevos, que no se caen, sino que se desploman, se vienen abajo porque no cumplen con las mínimas especificaciones técnicas.

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La improvisación, la corrupción y el clientelaje político, que permiten las invasiones, el desorden y las obras mal construidas, tienen que ser castigadas con todo el peso de la ley. Se vienen tiempos peores que difícilmente podamos suportar si la política del vivo continúa y no es cortada de raíz.     

No pretendo ser General de una guerra que aún no ha terminado. Percibo sólo la atención de la emergencia y que se están saltando el tema de fondo del problema, que no es otro que la prevención del desastre, y me temo que lo peor todavía está por venir.

No está demás hacer estudios de modelamiento y simulación para identificar los puntos críticos y en riesgo de inundación que permitan ir diseñando de manera concertada y participativa, con los actores claves, los planes de protección y de evacuación en los casos dónde la situación sea de gravedad extrema

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Urge la necesidad de conformar un equipo de expertos, facilitadores y gente comprometida para que vayan desarrollando este trabajo que bien pueden caminar en paralelo con la atención de la emergencia. Trabajarlo con la población es un deber imperativo para que la propuesta tenga éxito. Al respecto, cabe resaltar el trabajo que ha empezado a desarrollar el Instituto de Gobernabilidad “López Follegatti” en la ciudad de Tacna que está gestionando el conocimiento, pero que sin embargo, requiere del apoyo decidido de las autoridades políticas de la región, que son los responsables de liderar el proceso de atención de la emergencia.

Incorporar el enfoque de prevención al desastre nos puede ahorrar perdidas económicas y humanas. ¡Guerra avisada no mata gente!

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