La rebelión de las masas

Sobre el volcán Juan Carlos Valdivia Cano

La mayoría de opinadores u opinólogos han sostenido que el mundial de fútbol ha sacado lo mejor de nosotros y varias maravillas más como esa. Experimentados y expertos en engañarnos y mentirnos a nosotros mismos, unidos por unas semanas, costa, sierra y selva como un solo puño, como una sola nación, pero fortuita y pasajeramente, hasta que eliminaron al equipo. Luego hay que esperar 36 años para volvernos a unir, a ser nación por unas semanas, las de las eliminatorias, hasta que nos eliminen nuevamente.  ¡Vaya unidad que termina a la salida del estadio, o con la eliminación sin goles!

 Vaya heroico triunfo, vaya afán auto fraudulento, auto engañoso y falsario. El premio a la “mejor barra del mundo” no debería hacernos olvidar que “las masas son fascistas (W.Reich).  Si se cree que el Señor Milagros o la mamita de Chapi pueden disponer, decidir u ordenar el ingreso a la universidad de un estudiante escolástico, o la cura del cáncer de una madre acongojada ¿qué no creerán?  La religión se ha reducido a superstición y a las cuantiosas demandas de milagros. No quieren estar con Dios sino pedirle algo. También ha sido afectada por la mala calidad educativa y la reproduce.

Por eso se me da por pensar que ha sido al revés, que el campeonato mundial ha sacado lo peor de nosotros  (y en buena hora que  se haya puesto a la luz para reconocerlo bien)  Presiento que cuando hablan de “lo mejor de nosotros”, se refieren al patrioterismo ciegamente chauvinista que se ha expresado masivamente por el futbol y que ha revelado hasta qué punto somos una sociedad de masas, con vocación por la mentira y el auto engaño; no una de individuos y menos de ciudadanos; todo por nuestra deplorable educación bamba, la cultura entera se ha vuelto bamba. Finge ser democrática y republicana y es católica, apostólica y pre moderna. 

La (i) lógica de los hinchas furibundos y del periodismo irresponsable parece ser: como hemos esperado 36 años para clasificarnos, entonces la actuación de la selección ha sido exitosa y se ha celebrado como un triunfo. No se les ve a esos años como lo que fueron:  36 años de fracasos y no solo 36 años de espera. No hay la suficiente consciencia que en fútbol estamos en el punto histórico en que el presidente de la FPF es un mafioso acusado de dos asesinatos. Y quieren con Gareca clasificarse, mejorar el fútbol con Oviedo y sus compinches de la FPF. Burga, su “célebre” antecesor, era un gentleman en relacióncon el tal Oviedo. Pero son hermanitos. ¿Quiénes eligen a estos hermanitos? Esa mafia es la responsable.

Si los focos de corrupción sólo se dieran en el ámbito político, judicial y fiscal o algún otro puntual y focalizado, podría solucionarse con normas, algunas propuestas de cambios estructurales y sanciones a los corruptos. Pero es que hasta “el nene” está metido. La corrupción corroe, es decir, se extiende si no se le extirpa de raíz. Y en nuestro país se ha extendido socialmente como nunca, está en cualquier parte donde hay fraude y mentira, pequeña o grande. Pienso en el lenguaje enrevesado, nunca claro y directo, de los audios delincuenciales de los hermanitos. La lingüística no miente, desnuda el alma.  

En las instituciones los que se callan y miran a un lado o de soslayo frente a las cuchipandas de sus colegas, son cómplices por cobarde omisión. Estos cómplices que parecen inocuos, consolidan las redes y estructuras de corrupción, dan existencia y consistencia a esas redes y a esas estructuras.

El virus ya está ahí desde la Colonia donde era aceptado socialmente.  Con la Independencia nada sustancial cambió en la mentalidad, los esquemas paradigmáticos, los valores y creencias de los peruanos.  Empezando por la familia. Habría que meditar, por ejemplo, en el tipo de educación y de familia que ha podido gestar bribones como Hinostroza y el tal Chávarri, o Vilcatomas,  Yesenias, Seminarios,  Becerriles,  Galarretas,  Oviedos  o Rios, para citar algunas joyas entre muchas otras. Son la regla en el Perú de hoy, no la excepción. ¿Cómo se han hecho posibles?

 Aunque duela, hay que decir que estos padres y tíos de la patria están más cerca del arquetipo peruano mayoritario que Mario Vargas Llosa, por ejemplo, que también es peruano. Esas joyas son más representativas de la mayoría peruana.

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