Perú: la ruta del conservadurismo hacia las elecciones del 2021 (parte III)

Desde el Sur Global Anthony Medina Rivas Plata

En el Perú ya no existen partidos de masas (ni siquiera el APRA lo es ya), sino personalidades con capacidades más o menos fuertes para coaligar tendencias políticas afines que luego pueden ser negociadas en la conformación de bloques más grandes que ganan elecciones con niveles bastante bajos de aceptación en primera vuelta[1]. Esas reglas electorales informales se han venido consolidando en los últimos quince años y las últimas elecciones regionales demostrarían que esta tendencia no va a cambiar en el corto ni en el mediano plazo. En ese sentido, desde la campaña del 2011, Keiko logró formar una coalición que en lo ideológico movilizaba a sectores conservadores cristianos, en lo económico agrupaba a sectores que oscilaban entre la informalidad y la ilegalidad (mineros informales, comerciantes o gente vinculada al narcotráfico) y en lo político-tecnocrático a algunos profesionales con una visión claramente neoliberal de lo que deberían ser las relaciones entre el Estado y la Empresa Privada. Diversos grupos más pequeños giraban en torno a los diversos liderazgos que Keiko venía construyendo al interior del país; a la vez que se trataban de minimizar las fracturas existentes entre los militantes ‘de base’ más afines a su padre Alberto o su hermano Kenji, y los nuevos liderazgos que Keiko trataba de promover para ganar una presencia propia dentro del proyecto fujimorista. La desintegración de Fuerza Popular como consecuencia del encarcelamiento de Keiko deja libres a todos estos sectores a buscar su propio camino con vistas hacia el año 2021.

El alto nivel de informalidad en el Perú ha empoderado a diversos actores económicos que operan entre los márgenes de la ley y fuera de esta. Ya sean mineros informales en la sierra sur del Perú, traficantes de madera en la selva norte, dueños de comercios, hostales o casinos; la ilegalidad, la evasión tributaria[2] y el lavado de dinero[3] son actividades cotidianas en el Perú. No es posible que un sector económico tan grande no busque una representación política que mantenga neutralidad frente a sus actividades (en el peor de los casos) o que los promueva directamente (en el mejor). Si bien Fuerza Popular no es el único partido político peruano en donde la infiltración de la ilegalidad es notoria, bastaría una búsqueda simple en Google de los historiales de los diversos candidatos al Congreso, alcaldías o gobernaciones propuestos por Keiko para ver una lista interminable de delitos[4]: narcotraficantes, proxenetas, sicarios, taladores ilegales u otros, todos muy bien protegidos por una red de abogados, jueces y fiscales expertos en Derecho Penal[5]. Debido en parte a su discurso ideológico de ‘capitalismo popular’[6], pero principalmente debido a su necesidad de obtener financiamiento inmediato para sus diversas campañas, el Fujimorismo siempre ha recurrido a buscar a personajes cuestionados como compañeros de ruta. Es importante señalar que si bien estos sectores no se identifican con ningún color o ideología política específica (de hecho, tienen vínculos todos los partidos políticos del país), son un factor desestabilizador de cualquier intento del Estado Peruano por recuperar capacidades de regulación o de implementación de políticas públicas, y en ese sentido, juegan a favor del statu quo hegemónico de ‘gobernanza sin gobierno’ del que hablábamos en la primera parte de este ensayo, lo que los hace indispensables en cualquier fórmula política conservadora[7]. Al perder su principal representación política, es lógico pensar que estos sectores jugarán un rol importante en las elecciones de 2021.

De los diversos sectores que componen la coalición fujimorista, es el movimiento cristiano evangélico el más activo e ideologizado (a diferencia de otros sectores, menos militantes y más de carácter mercenario, que sólo se movilizan si les pagan con dinero en efectivo o víveres). Los evangélicos cumplieron un rol importante para la primera victoria electoral de Alberto Fujimori; sin embargo, éste se desharía de ellos poco después al asumir la agenda de ‘planificación familiar’ que diversas ONG’s nacionales y extranjeras implementaron en el Perú durante la década de los 90s[8]. Keiko se alejaría de estas propuestas durante sus campañas del 2011 y 2016, buscando el apoyo de grupos conservadores católicos (como el Opus Dei) y del movimiento cristiano evangélico. La influencia de los evangélicos ha sido clave no sólo durante la campaña, sino que ha inspirado diversas propuestas legislativas del partido Fuerza Popular, incluida la censura del Ministro de Educación Jaime Saavedra por motivo de la inclusión del enfoque de género en la currícula escolar. Es el movimiento evangélico el que ha promovido campañas ‘pro-vida’ y ‘pro-familia’ como las de #ConMisHijosNoTeMetas contra la reforma del enfoque de género en las escuelas, la oposición a la despenalización del aborto en casos de violación y a la protección de las comunidades LGTB[9]; siendo el Fujimorismo de Keiko su principal vehículo electoral. En 2011 el pastor cubano Rodolfo Gonzáles hizo campaña abierta a favor de Keiko en canal Bethel (de la Iglesia del Movimiento Misionero Mundial), señalándola como ‘una mujer de Dios’[10]; mientras que en la campaña de 2016 Keiko se alinearía con el discurso ‘pro-familia’. Debido a que en el fondo Keiko no cree en este tipo de conservadurismo[11], ha mantenido un silencio neutral frente a las cada vez más masivas manifestaciones del movimiento #ConMisHijosNoTeMetas en 2017 y 2018. Y dado que estos grupos castigan la ‘tibieza’ entre sus seguidores, algunos de sus más duros defensores (como el periodista Phillip Butters) también han salido a responsabilizarla[12] de la supuesta ‘crisis moral’ que vive el país a causa del supuesto avance del ‘marxismo cultural’ y de la ‘ideología de género’ que el gobierno intentaría imponer a través de sus políticas educativas.

En la siguiente y última parte de este ensayo analizaremos qué ruta tomarán estos grupos de manera posterior al encarcelamiento preventivo de Keiko y a la progresiva desintegración de Fuerza Popular.

(*) Licenciado en Ciencia Política, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Erasmus Mundus Master of Arts in Public Policy, Erasmus University Rotterdam / University of York. Investigador Asociado del Instituto de Estudios Políticos Andinos (Lima), Profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Católica de Santa María (Arequipa) y coordinador para América Latina de la International Association for Political Science Students (Holanda).


[1] https://portal.jne.gob.pe/portal/Pagina/Ver/785/page/Elecciones-Regionales-y-Municipales-2018

[2] “Perú perdería S/. 66, 000 millones de mantenerse niveles de evasión tributaria en 2018” https://gestion.pe/economia/peru-perderia-s-66-mil-millones-mantenerse-niveles-evasion-tributaria-2018-243614

[3] “[…] El número total de reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero (ROS) recibidos por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) sumó 11,389 al cierre del 2017, con lo cual su crecimiento anual promedio en los últimos cuatro años fue de 30%”. https://gestion.pe/economia/disparan-operaciones-sospechosas-lavado-dinero-reportadas-bancos-235541

[4]https://rpp.pe/politica/elecciones/fuerza-popular-incluyo-sentenciados-y-procesados-en-su-lista-al-congreso-noticia-932123

[5] Algunos de estos vínculos se reflejaron en el escándalo de los ‘CNM Audios’ y la infiltración fujimorista en el sistema de justicia peruano sigue siendo tema de discusión: https://larepublica.pe/politica/1278324-audios-cnm-fujimorismo-controlo-cnm-fiscalia-judicial

[6]http://semanaeconomica.com/article/legal-y-politica/politica/188030-elmer-cuba-ppk-es-mas-capitalismo-corporativo-y-keiko-es-mas-capitalismo-popular/

[7] Quizás el mayor ejemplo de esto sería el del conflicto entre la ex Alcaldesa de Lima, Susana Villarán y Marco Tulio Gutiérrez, promotor de su intento de revocatoria en 2012: https://rpp.pe/politica/actualidad/grupos-se-unen-en-un-solo-frente-para-revocar-a-susana-villaran-noticia-437466

[8] Un tema controversial hasta la fecha ha sido el del rol del movimiento feminista en el programa de esterilizaciones forzadas propuesto por Fujimori con el objetivo de ‘reducir la pobreza’ apuntando a reducir a la población pobre, principalmente en las zonas altoandinas del país: http://www.limagris.com/la-mesa-tripartita-ongs-feministas-y-esterilizaciones-forzadas/

[9] Esta convergencia entre Keiko y el conservadurismo cristiano ha estado basada exclusivamente en la mutua conveniencia, dado que la misma Keiko intentó en el pasado desmarcarse de este discurso durante su presentación en la Universidad de Harvard en 2015, donde rechazó las violaciones a los derechos humanos en el gobierno de su padre a la vez que apoyaba la unión civil gay y el aborto en casos de violación; lo que le generó conflictos con los principales líderes de su partido, así como la renuncia de uno de sus más férreos defensores, el pastor Julio Rosas. Esto la obligó a dar marcha atrás en su intento por ‘aggiornarse’ y volver a sus posturas tradicionales.

[10] https://www.youtube.com/watch?v=YFTUKvPfgvA

[11] https://www.youtube.com/watch?v=Be2VcG0CJGI

[12] https://www.youtube.com/watch?v=CxT49kCGq8g

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