Perú: la ruta del conservadurismo hacia el 2021 (parte II)

Desde el Sur Global Anthony Medina Rivas Plata

Con Alberto y Keiko Fujimori en la cárcel; en el corto plazo la única persona que podría liderar una reestructuración del partido fujimorista Fuerza Popular sería el menor de la familia, Kenji. Sin embargo, es difícil que esto suceda tras su fallido intento por consolidar una facción propia dentro de su propio partido, a lo que siguió el proceso de su desafuero y expulsión, en lo que se conoció como el escándalo de los ‘Kenjivideos’[1]. Así, Fuerza Popular se desmorona luego de su primer intento por consolidar un auténtico partido político de derecha con más de un liderazgo, supuestamente menos personalista y con vistas a una futura institucionalización[2]. El encarcelamiento preventivo de Keiko ha traído consecuencias notorias: No sólo su número de congresistas ha disminuido en una tercera parte, sino que quienes fueron sus aliados tradicionales dejaron de serlo. Durante la elección del 2011, los medios y el gran empresariado peruano apostaron todas sus fichas a Keiko Fujimori, atemorizados por un Ollanta Humala que supuestamente iniciaría un proceso de reformas estructurales ‘castrochavistas’ que alinearía al Perú con el ‘eje bolivariano’ liderado por Venezuela. Como nunca, el sector más importante de medios concentrados en el país (Grupo El Comercio, dirigido por la familia Miró Quesada) bombardeó a la población peruana[3] con titulares falsos y sesgados, censura y expulsión de periodistas. Incluso, en uno de los episodios más bochornosos de la televisión peruana, trajo desde Miami a Jaime Bayly para darle un espacio televisivo en América TV con el único y exclusivo objetivo de tumbarse la campaña de Ollanta Humala[4]. Ya luego de la victoria (y posterior ‘traición’[5]) de Humala, la configuración de las polarizaciones ideológicas vigentes empezaría a cambiar luego de neutralizada la idea pública de la existencia de un espacio real de izquierda ‘antisistémica’; así como la aceptación tácita de la hegemonía del modelo de ‘gobernanza neoliberal sin gobierno’ por parte de todos los actores del sistema político peruano. Esto implicaba aceptar también que las élites ya no necesitarían a Keiko como ‘perro guardián’ del modelo, sino que, por el contrario, podrían acomodarse fácilmente con cualquier otro que viniera después[6].

Por supuesto, al ya no ser Keiko indispensable, surgirían nuevos conflictos dentro del bloque hegemónico. Pedro Pablo Kuczynski ganó la segunda vuelta del 2016 casi contra su voluntad; con una campaña gris y mediocre, con pequeños gestos en contra de ‘la dictadura’ y ‘el autoritarismo’ y con pequeños guiños hacia la izquierda que le aseguraron el apoyo del sector de izquierda liderado por Verónika Mendoza (a quien unas semanas antes el mismo Kuczynski dijo que ‘era una media roja que nunca había hecho nada en su perra vida’[7]). Quien en 2011 afirmó que Alberto Fujimori fue el mejor presidente de la historia del Perú en el mitin de cierre de Keiko[8], se vio en la ‘penosa’ obligación de marcar ciertas diferencias con su contendora[9] que le permitieran ganar por un margen muy estrecho. Keiko nunca terminaría de asumir su segunda derrota consecutiva y terminaría culpando a sus antiguos aliados, especialmente a los medios del Grupo El Comercio, que durante la segunda vuelta de 2016 dejaron de hacerse de la vista gorda sobre los diversos temas de corrupción y vínculos con el narcotráfico[10] que pesaban sobre ella. Posteriormente, conforme las investigaciones sobre el caso Lava Jato empezaban a vincularla, Keiko también se terminaría peleando con la empresa Graña y Montero, una de las principales socias de las actividades de Odebrecht en el Perú y también parte del Grupo El Comercio. El conflicto entre Keiko y este poderoso grupo empresarial se llevaría también a la arena parlamentaria, en donde la bancada de Fuerza Popular propondría leyes que impedían que empresas socias de empresas condenadas (como Odebrecht) pudieran contratar con el Estado[11]; u otras, como la llamada ‘ley mordaza’ que ponía límites al gasto público en publicidad estatal en medios de comunicación privados. Ambas acciones, que posteriormente fueron repelidas, tenían un objetivo político bastante específico y obvio.

La pérdida del apoyo de los medios fue clave para la caída de Keiko. El 31 de octubre de 2018, el Juez Richard Concepción Carhuancho dictaría 36 meses de prisión preventiva contra Keiko bajo los cargos de pertenecer a una organización criminal que habría lavado un millón de dólares donados por Odebrecht para su campaña del 2011. Con Keiko en la cárcel no pasaría mucho tiempo hasta las renuncias masivas dentro de su partido, y de la búsqueda de una nueva identidad política por parte de los diversos sectores conservadores que lo conformaban.(*) Licenciado en Ciencia Política, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Erasmus Mundus Master of Arts in Public Policy, Erasmus University Rotterdam / University of York. Investigador Asociado del Instituto de Estudios Políticos Andinos (Lima), Profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Católica de Santa María (Arequipa) y coordinador para América Latina de la International Association for Polit


[1] https://www.youtube.com/watch?v=GizHX_TcAhk

[2] Basta recordar que desde que Alberto Fujimori postuló a la Presidencia en 1990, la estrategia fujimorista siempre había consistido en crear ‘partidos cascarón’, incluso algunos en competencia paralela, con frecuentes cambios de nombre. El Cambio 90 de Alberto Fujimori posteriormente se llamaría Cambio 95 y luego Perú 2000. Mientras que el partido de Keiko Fujimori se llamaría primero Alianza por el Futuro (llevando como candidata a Martha Chávez en las elecciones de 2006) y luego Fuerza 2011 antes de cambiar su nombre oficial a Fuerza Popular.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=mCiMgxTzUtM

[4] En agosto del año pasado, el mismo Bayly aceptaría que recibió US$ 80,000 por la producción de cinco programas durante la segunda vuelta del 2011: https://larepublica.pe/politica/1292903-ollanta-humala-jaime-bayly-confeso-recibio-80-mil-dolares-realizar-programas-candidatura-video

[5]  http://diariouno.pe/la-traicion-de-la-gran-transformacion/

[6] Como dijimos anteriormente, esta era la consolidación del ‘extremo centro’ del que hablaba Tariq Ali: https://www.ft.com/content/140cb908-b3a7-11e4-9449-00144feab7de

[7] https://www.youtube.com/watch?v=5wq2BLr9Ewo

[8] https://www.youtube.com/watch?v=00gjtLD4RsA

[9] “No más Grupo Colina, no más esterilizaciones forzadas”, dijo Kuczynski 5 años después de darle el apoyo total a Keiko en 2011. https://www.youtube.com/watch?v=ASUfhiRxmP8

[10] Uno de los principales financistas de Keiko, Joaquín Ramírez, sería acusado de lavado de dinero por la DEA, y todos los medios peruanos informaron abundantemente sobre el tema; algo que seguramente no hubiera ocurrido en la campaña del 2011: https://elcomercio.pe/politica/elecciones/keiko-fujimori-jamas-entregue-dinero-joaquin-ramirez-395940

[11]  Incluso una gerente de Graña y Montero publicaría una ‘carta a Keiko’ en donde manifestaba su ‘decepción’ por las propuestas legislativas de Fuerza Popular: https://larepublica.pe/politica/1144325-gerente-de-grana-y-montero-expresa-su-decepcion-por-keiko-fujimori-por-proyecto-fujimorista

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