La belleza está en los distritos

Los tesoros no difundidos de los templos fuera del Centro Histórico

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El 80% del recorrido turístico en Arequipa está vinculado a templos coloniales del Centro Histórico. No obstante, alejadas del caos de la urbe, en distritos existen templos de gran belleza y larga historia que también reflejan la Arequipa de ayer y hoy merecen ser visitados.

Templo de Sachaca

El atractivo monumental de Arequipa está en su arquitectura religiosa. Así, solo en el Centro Histórico están ubicados 14 templos, 4 capillas, 5 conventos y 3 monasterios. Todos ellos visitados a diario por centenares de turistas y feligreses.

Pero mal haríamos en afirmar que la belleza de la ciudad se limita al casco monumental. Afortunadamente, en algunos distritos aún podemos encontrar campiña y monumentos, compartiendo el mismo paisaje.

Las iglesias descentralizadas nos ofrecen un atractivo distinto; con personalidad propia. Cada uno con sus propias devociones y patronos, celebrados con gran solemnidad y algarabía. Costumbres que marcan la identidad de cada jurisdicción.

Interior del templo San Juan Bautista, en Characato

Aquí algunos de los templos que todo arequipeño debería conocer.

SUR TRADICIONAL

La zona meridional de Arequipa es la que mejor mantiene su campiña. Distritos como Characato, Mollebaya, Socabaya y Sabandía, aún tienen extensas hectáreas de cultivo. Tampoco cambió mucho la densidad de sus pueblos tradicionales. La ruta hacia cada uno de ellos cruza chacras, aún sembradas, y ofrece hermosas vistas.

Templo San Fernando Rey, en Socabaya

Mollebaya, el más alejado de los antes citados, está a 45 minutos de la ciudad. Sus calles y casas mantienen el encanto de un distrito rural, no tugurizado y apacible. En su plaza principal está la Iglesia de Santa Ana que, a pesar de los terremotos, aún conserva parte de su construcción original: tiene una sola nave con bóveda de cañón corrido y una torre. El diseño se repite tanto en Characato, como en Socabaya y Sabandía.

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De Santa Ana de Mollebaya destaca la cobertura de la nave, que es de calamina. Este material fue con el que completaron varios de los templos, luego del terremoto de 1868. La reconstrucción coincidió con la llegada del ferrocarril, lo que dio lugar a una serie de innovaciones tecnológicas en la arquitectura arequipeña.

Templo SAnta Ana, en Mollebaya

San Fernando Rey de Socabaya también mantiene segmentos de su estructura inicial, pese a las restauraciones. El templo de Socabaya, si bien comenzó su construcción a fines del siglo XVIII, fue concluido en la centuria siguiente. Tras la caída de la torre, hacia la tercera década del siglo XIX, recién fue levantada a fines de la centuria. El templo corresponde al año 1893.

En cambio, las iglesias de San Juan Bautista (Characato) y Nuestra Señora del Rosario (Sabandía) fueron reconstruidas por completo luego de los terremotos de 1958 y 1960. Incluso el primero fue reedificado con mayores dimensiones que el anterior templo. Ambos fueron edificados en concreto armado. Sus paredes y torres quedaron recubiertas por sillar, a modo de enchape. Characato, el más visitado por recorridos turísticos, tiene tres retablos de madera de corte barroco.

Templo San Miguel Arcángel, de Cayma

IGLESIA, CAMPIÑA Y MODERNIDAD

A diferencia de los 4 distritos anteriores, la urbanidad dominó a Cayma, Yanahuara y Sachaca. Campos de cultivo dieron paso a complejos habitacionales y de vivienda. Sin embargo, en algunos sectores conservan la esencia de pueblo tradicional.

Santa Gertrudis de Sachaca es el templo que ha conservado mejor su estructura y apariencia primitiva. Terminó de construirse el año 1807. Cuenta con una sola nave alargada con muros de sillar y bóveda de cañón corrido y una torre de planta cuadrada. Por la configuración del terreno, está asentada sobre un cerro, su piso es una pendiente que asciende, desde la entrada, hasta el presbiterio enchapado en madera. Cuenta con once retablos de estuco de estilo neoclásico, a los que se ha aplicado pan de oro.

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Cayma cuenta con uno de los templos más antiguos: San Miguel Arcángel. Si bien sufrió los sismos de 1868, 1958 y 1960, fue refaccionado manteniendo su diseño y características originales, principalmente su portada. Su interior sí presenta cambios, con un conjunto de retablos de diferentes estilos, entre los que destaca el mayor, de corte neoclásico. Originalmente era de una sola nave a la que se le agregaron luego dos, durante las reconstrucciones.

También en Cayma está la Santísima Cruz de Acequia Alta, un templo completamente nuevo, levantado a lo largo del siglo XX. El estilo clásico fue la base para su estructura, no así en su decoración interior. Al igual que San Miguel Arcángel, es uno de los casos que muestra dos torres.

Respecto a Nuestra Señora de Monserrat (La Recoleta), el templo fue levantado en la primera mitad del siglo XX, en el que se empleó varios estilos arquitectónicos que lo hacen de corte ecléctico. Destaca por su color ocre y sus torres en punta. Junto a la iglesia, está el museo-convento de la orden franciscana.

INFLUENCIA SOCIAL

Para el especialista en historia colonial y eclesiástica, Álvaro Espinoza de la Borda, director del Archivo Arzobispal de Arequipa, estas iglesias sirvieron de “cabeza de doctrina”. El término es utilizado para designar a las parroquias, pero en este caso. a las parroquias de indios; al ser la mayor parte de la campiña arequipeña considerada como lugar en el que habitaba la mayor parte de los pobladores nativos.

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Algunos de ellos, caso de Characato y Cayma, eran la sede de la doctrina de la que dependían otros pueblos. Otros surgen tardíamente, a fines del siglo XVIII, como Sabandía, Socabaya y Sachaca. Antes de ellos, eran considerados anexos a la parroquia de El Sagrario, para luego ser elevados a la condición de curatos o parroquias.

Templo de la Santísima Cruz en Acequia Alta, Cayma

El avance del tiempo ha cambiado su rol. Espinosa de la Borda los diferencia por su relación con la densidad poblacional. “Algunas de ellas han quedado inmersas en la urbe, como es el caso de la de Cayma, o conservan algo de su área agrícola; originándose una realidad social peculiar. Las antiguas parroquias rurales vieron nuevas feligresías: una campesina tradicional, otra residencial e incluso otra de pueblos jóvenes, como sucede en Sachaca. Otras son ahora eminentemente residenciales como La Recoleta y Cayma. Un tercer grupo, alternan entre lo tradicional y lo popular, caso de Mollebaya, Characato, Sabandía, Socabaya y Acequia Alta.

POTENCIAL TURÍSTICO

Pese a sus peculiaridades y atractivos, las iglesias rurales y distritales no cuentan con promoción turística adecuada. Según el presidente de la Asociación de Agencias de Viaje y Turismo (AVIT) de Arequipa, Eddy Carpio Cuadros, las autoridades distritales no ayudan a promocionar estos monumentos.

Casos como Yanahuara, parte indispensable de los tours turísticos del Centro Histórico, carece de promoción para su iglesia. El 90% de los recorridos en bus llegan a la plaza del distrito, pero solo para visitar el mirador.

Templo Nuestra Señora del Rosario en Sabandía

Finalmente, los problemas de acceso vial también resultan obstáculos a la hora de difundir tours hacia los distritos. Desplazamientos a sectores del lado sur y oeste de la ciudad son complicados por vías congestionadas y obras ejecutadas simultáneamente. La situación es preocupante si se considera que el 80% del paquete turístico hacia Arequipa, pasa obligadamente por templos.

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