¿Gastos de representación?

La columna Mabel Cáceres Calderón

Todos los sospechábamos, pero he aquí la prueba y, por tanto, el respaldo para actuar. Los nunca bien ponderados congresistas de la República, nos han regalado una perla más para el largo collar de miserias y faltas que ya los caracterizan. Muchos de ellos cobran gastos por la Semana de Representación (2,800 soles) cuyas supuestas actividades, no cumplen.

Más allá que no representen a nadie o que se la pasen en recepciones o haciendo proselitismo barato, los que fueron expuestos en televisión nacional, no solo no realizan una verdadera labor de representación conectándose con sus electores y escuchando sus demandas; sino que ni siquiera se aparecen por sus jurisdicciones. Estuvieron en el extranjero, cobrando viáticos para viajes en que solo avergüenzan al Perú. No obstante, cobraron por unos gastos que se supone les irroga trasladarse a sus lugares de elección, donde no estuvieron.

Ese fraude debería merecer, como mínimo, el desafuero. Más allá de que nadie duda que la primera prioridad para los congresistas, siempres es cobrar sus jugosos emolumentos, es hora de poner un alto a tanta desvergüenza.

Y ahora me pregunto, ¿cómo vamos por casa? Aunque siempre jalando agua para su molino, en Arequipa solemos ver a los congresistas Aramayo, Choquehuanca y Apaza. Con más distancia a Dávila y Zeballos. Pero a quien no vemos nunca es a Miguel Román. ¿Dónde anda usted congresista en la Semana de Representación?

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