Caso Lescano

La columna Mabel Cáceres Calderón

Aún no se da cuenta del lío en que está metido. Es que su pensamiento del siglo XX no puede concebir que lo que él llama flirteo o broma es, en realidad, acoso. Que a las mujeres no nos hace gracia la «picardía» de ciertos varones cuya lascivia no pueden disimular. Y ese parece ser el caso de Lescano.

La persistencia del machismo y la sexualización de las mujeres que, en su pensamiento, «se exponen» al apetito masculino, es una verdad tan sólida como una catedral del medioevo. Pero ya es tiempo que esta sociedad cambie y se modernice.

«Soy víctima de un linchamiento al estilo montesinista», ha dicho el parlamentario de Acción Popular. Cosa que es verdad. Como también lo es que fueron sus actos, personalísimos, los que dieron lugar a lo que ocurre ahora. Que el acoso o el manoseo, ya no es un «pecadillo» como se consideraba antes desde una perspectiva varonil; sino un delito, por el abuso que eso significa. Y porque, sépanlo de una vez, a las mujeres no nos resulta gracioso, en absoluto.

En este caso, particularmente, las admoniciones moralistas del congresista, que justificaban su oposición al matrimonio civil o a la reglamentación del aborto en casos justificados, dicen mucho de la hipocresía de un gran sector en el país, que se conduce de idéntica manera.

Dicho esto, resulta cómico que el fujimorismo ya tuviera preparado un pronunciamiento escrito para cuando se revelara el nombre del acosador. También, los indignados tuits y la conferencia de los congresistas para solicitar el inmediato desafuero de Lescano, quien iba a denunciar a Mauricio Mulder por tener trabajadores fantasmas en el Congreso.

Por si fuera poco, el periodista que hizo la denuncia, previa campaña de intriga en un «timing» clásico del marketing político (léase psicosocial), es cercano a Keiko Fujimori.

Sin poner en duda la versión de la periodista que sufrió el acoso, su caso está siendo utilizado políticamente por el fujimorismo que, de esta manera, se deshace de uno de los rivales políticos más incómodos que ha tenido en los últimos años. Lástima.

El congresista debe ser investigado y sancionado. Pero no olvidemos que están pendientes las sanciones efectivas a Mamani, Becerril, Mulder, Chávarry, entre otros. Sus posibles delitos son tan o más graves que el que habría cometido Lescano.

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Una respuesta a “Caso Lescano”

  1. Avatar Alfredo Quintanilla dice:

    Aunque haya motivación y otros actores políticos de fuera y dentro de su partido tengan participación, el principal responsable de esta situación es Lescano mismo. Lástima por lo que representaba, como uno de los pocos parlamentarios que sobresalieron del montón de mediocres. Además, se nota que su autosuficiencia empeoró la situación, pues si hubiera guardado silencio al menos 24 horas y hubiera consultado a un penalista, tal vez, no sería tan grave.

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