PROSUR: Remedio peor que la enfermedad.

Columnista invitado Alan Fairlie

Finalmente, el 21 de marzo en Santiago de Chile se lanzó Prosur. La Declaración menciona varias veces que es un mecanismo flexible, intergubernamental, abierto a todos. Defensor de la democracia, la separación de poderes, los derechos humanos y la economía de mercado. No es ideológico, proclaman, pero claramente el objetivo era excluir a Venezuela. Bolivia y Uruguay no firmaron, estuvieron de observadores con representación diplomática de segundo nivel. Los temas que se quieren trabajar, centrados en aspectos no económicos, como infraestructura, defensa, energía, salud, seguridad y combate al crimen, prevención y manejo de desastres naturales, son los que se discutían en UNASUR, formaban parte de su agenda.

En ese sentido, la posición boliviana de mantener UNASUR, era la correcta. El problema es que hubo un mal manejo desde que tuvieron la Presidencia, y el período previo. Hubieran cedido la Secretaría General, reconociendo la nueva correlación de fuerzas políticas en Sudamérica. Esa falta de realismo político, dio el pretexto a los impulsores de la iniciativa para retirarse el año pasado temporalmente, y dar este golpe ahora.

La coyuntura es clave para el lanzamiento y se busca golpear a Venezuela por ahora. Posiblemente siga Bolivia, si sale reelegido el Presidente Morales, a pesar de la controversia legal existente. Es un proyecto principalmente ideológico, que busca consolidar la actual orientación de la mayoría de países sudamericanos. Esa, tampoco es una justificación para liquidar un proceso existente.

¿Que sigue ahora? ¿Liquidar la Comunidad Andina y dinamizar la Alianza del Pacífico? Lo que es difícil de entender es la posición de Brasil, impulsor primero de la Comunidad Sudamericana de Naciones y después de UNASUR. Puede ser el inicio de un cambio sustancial en su posición tradicional, de buscar liderazgo en Mercosur y Sudamérica, como parte de su estrategia de inserción internacional global. Ahora, elogia la economía y estrategia del anfitrión, con importantes reformas en esa dirección anunciadas en su propio país. Veremos qué pasa en las próximas elecciones en Argentina, pero no parece que Mercosur tendrá un tiempo de gloria.

Golpeados los acuerdos históricos, queda la estrella naciente: la Alianza del Pacífico. Siendo PROSUR, principalmente guiado por la ideología, suenan a broma declaraciones de cancilleres que hablan de coexistencia en la diversidad, justamente lo que planteaba UNASUR y desde la convergencia Alianza del Pacífico-Mercosur.

Prosur, muchos hablan de Pronorte, porque se abandona un proyecto estratégico con relativa autonomía de la potencia hegemónica, y se cambia por un acuerdo que se alinea con la misma. ¿Cuál es la relación ahora con los BRICS? con la construcción de un mundo multipolar? Solo se repite que se quiere mantener una zona de paz, mientras que las acciones que impulsan desde el denominado Grupo de Lima, no contribuyen a una salida pacífica negociada y pacífica en Venezuela, sino que polarizan y crean condiciones para la violencia regional y extra-regional.

Parecen pensar que estos regímenes serán eternos, cuando es conocido el péndulo político latinoamericano, que ahora, parece acortarse. Por eso, decimos que Prosur (Pronorte), es un remedio peor que la enfermedad. No le auguramos larga vida.

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