¿Sabes si tu hijo es víctima de bullying? Pon atención a estos síntomas

Comunicación y sólida autoestima evitarán escenarios de bullying, sostiene especialista

Sociedad El Búho

Iniciado el año escolar 2019, los padres deben estar atentos a los síntomas de bullying. Dolor de cabeza o alguna otra indisposición, son algunas de las razones que suelen dar los niños para no ir a clases.

bullying
Casos de bullying se han incrementado en los últimos años
  • Terror del domingo por la tarde. Un niño o niña con  bullying suele aterrarse u odiar los días domingos, sobre todo por la tarde, cuando se empiezan a preparar las cosas para el inicio de la semana escolar. Si observa que se vuelve constante esta aversión, indague.
  • Más nervioso. A diferencia de antes, reacciona muy a la defensiva cuando las personas se acercan a él o ella. El maltrato en el colegio provoca este tipo de reacciones, precisamente por tratar de defenderse frente a la constante agresión, a la que teme.
  • Pérdida de objetos. Tal vez le envió una nutrida lonchera, pero regresa con hambre. O aquellos colores o cuadernos nuevos bonitos ya no los tienen consigo. Pueden estar “perdiendo” las cosas porque se las están arrebatando producto del bullying.
  • Cambio de conducta. Usted conoce a sus hijos y sabe cómo son en su vida cotidiana. Si durante el periodo escolar observa algún cambio, así sea ligero, converse con él o ella y detecte la razón. Debe estar alerta ante estas situaciones.
  • Golpes o heridas. Estando en verano, quiere ir con chompa o chalina al colegio. O, de pronto, usa manga larga en blusas o camisas. Pueden ser una señal de que quiere ocultar lesiones que se producen en el colegio. Y, más aún, si las lesiones se hacen frecuentes o si al detectarle una lesión, sus argumentos de cómo se produjeron son sorprendentes, algo está pasando.
  • No sale de casa. Si sus amigos vienen a buscarlo y no quiere salir con ellos ni tampoco jugar, algo está pasando. Evitar salir de casa es una señal de que están pasando por un momento que los padres deben conocer y atender.
  • Cambia de carácter. Era un chico o chica tranquila o, incluso, risueña, pero de pronto su carácter ha cambiado. Incluso, se le nota usualmente triste. “Ya no es el mismo de antes”, puede decirse. Si detecta esto, hable con su hijo o hija.
  • Pérdida o aumento de apetito. La angustia emocional producto del maltrato, el acoso e intimidación puede provocar que el niño o niña pierda el apetito o, por el contrario, lo exacerbe.
  • Cuidado con Internet. En el caso de los adolescentes muchas veces la intimidación se da a través de las redes sociales, por esa razón es importante que le presten atención a su reacción cuando recibe un mensaje o cuando termina de navegar por Internet.

Según la psicóloga Ariana García, la clave es tener comunicación permanente con sus hijos.

“Los padres deben aprovechar los momentos que tienen con sus hijos, incluso si son pocos, para conversar con ellos, saber cómo les fue en el colegio, cómo van con sus amigos”

Esa relación de confianza y, claro, una autoestima sólida hará que un escenario de bullying sea detectado a tiempo. Si fuera así, hablar de inmediato con la tutora o psicóloga del colegio para tomar medidas radicales inmediatas.

Dato

La plataforma Siseve del Ministerio de Educación (Minedu) reportó un total de 9,500 casos de bullying durante el 2018.

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