Una tradición andina en las alturas de Arequipa

Tinkachi, en la fortaleza de la chimpa

Para el hombre andino, las divinidades no son manifestaciones espirituales sino presencias reales que sienten, se expresan, se alimentan y retribuyen con beneficios al mundo material. Estos seres superiores viven en el agua, en los cerros, en la tierra y protegen a los animales domésticos y a los cultivos.

La Revista Avatar

Es en las cimas de los cerros protectores, llamados Apus, que se realizan las ofrendas, bajo la forma sincrética de una comunión, donde el alimento, referencia primordial de las relaciones humanas, es servido a los dioses que se alimentan del humo de la hoguera ritual. 

La Iranta, nombre que recibe la ofrenda, se efectúa en diversas ocasiones, cada vez que se debe agradecer los frutos recibidos o propiciar beneficios futuros. Este alimento de los dioses debe contener el Untu o la wira, que es grasa de llama, que se moldea en formas de animales o personas, y contiene simbólicamente la voz del campesino. El incienso que se quema en la misma ofrenda, traslada la oración al Apu, cumpliendo así el principio de reciprocidad que consiste en dar para recibir….

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