Mary y sus espigas de trigo candeal

Columnista invitado Jorge Rendón Vásquez

En enero de 2018 me encontré con Mary en Arequipa. Su casa, rodeada de frutales en “La Chacrita” de Cayma, se disfrutaba de la quietud de los años jubilares. En el semblante de Oscar, su esposo, y en el suyo se contemplaba la misma serenidad de otros años, pero más reflexiva. Aún atendían las consultas médicas de antiguos clientes. Tras el intercambio de noticias y recuerdos, Mary tomó de un estante dos libros que acababa de publicar y me los entregó. Uno era de poesía: Espigas de trigo candeal; y otro de relatos breves: Mis cuentos chinchilicos. Entonces, los hojeé al desgaire y supe que Mary me había hecho un homenaje especial al dármelos.

De vuelta, en Lima, estos libros fueron colocados con otros sobre una mesa, de donde pasaron a un estante. Probablemente se entretuvieron allí haciendo amistad con los otros y se olvidaron de las tareas que debían cumplir. Los encontró Perla, mi esposa, tras buscarlos en todas partes. Se me ocurrió que sonreían con picardía cuando los puse sobre mi escritorio.

Abrí primero Hojas de trigo candealy, en una hora, ya lo había leído dos veces. No es posible comparar la poesía de un autor con la de otro. Pero me di cuenta que esas páginas están al nivel de las que escribieron Alfonsina Storni y Gabriela Mistral: una madurez semejante, una pureza asombrosa, un mensaje insinuante, aunque, a diferencia de aquellas, ignora los versos metrados y rimados, y se regocija en el verso libre que le fluye con la naturalidad de los manantiales del Viraco de su infancia, límpidos y frescos.

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Con mucha dificultad, porque todos son tan buenos, he seleccionado cinco poemas de Mary Vásquez Góngora que me complazco en compartir con mis lectores.

Presentación

Mis sueños “sueños son”

y florecen

su aroma de fresca yerba

me oxigena

me sonríe la vida y feliz

Amo la palabra

la quiero

furiosa

esquiva

desmayada

igual de lisonjera

engastada en versos

como espigas de trigo candeal

la presento a ustedes

son amatistas

girando en círculos dorados

sobre las blancas páginas

de este poemario

fantasías

resonancias de Calderón

Mi pequeña alfarera

Cada día creces como mil

como el sol

que apaga las sombras

Acércate

con voz de caramelo

dime tus cuentos

urge escucharlos

sumado a los decires

solo seis los conocidos

No ves que estoy jugando

No ves que estoy jugando

Me respondes airada

Pequeña

princesa 

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arco iris

yema floral

todo eso y mucho más

Es tu tiempo

mi pequeña

tuyo es el mundo

lo creas lo recreas

le das forma

El pensamiento concreto

es tu capullo

allí vives como el gusano de seda

en tu castillo

nadie lo desenrede

mi pequeña alfarera

Invocación

Mujer Sencilla

corazón de molle

ponte de pie

lucha

no permitas

pañuelos lilas sobre tu piel

moretones que enervan las miradas

Mujer dignidad

que silvestres impulsos no arranquen tus cantares

tus escondidas primaveras

No más hambre a la vuelta de la esquina

nunca manos infantiles extendidas

tu eres el cesto lleno de pan y peces

Erguida ve a tu encuentro

mira por detrás del hombro a cada paso

rabioso can buscará tus pantorrillas

dientes infectos

salivación fatal

dejarán su cicatriz

enfermedad mortal

Mujer renovada

tierra labrada con el arado del trabajo

agua nutricia

discurre por todos los caminos

con el rostro iluminado por la luna

Crece en las estaciones del crucificado

raíces de ancestrales razas

Mujer sencilla

hoy es el tiempo

arranca tus cadenas

que no te mancillen nunca más

El libro

Guarda en sus páginas

cultura que deslumbra

en laboratorios ciencia cultivada

esperanza

palabras de sabiduría

epítome manantial burbujeante del saber

PUEDES VER:  Salario Mínimo, ¿otra vez la “mecedora”?

líquido encefálico de los hombres

Hombre

mujer

niño

toma un libro entre las manos

vuelve al mundo en lectura azul

recoge el mensaje de sus páginas

canto es de sueños y experiencias

amor es de todas las edades

En sus páginas escritas

puntualiza lo que buscas

y deja volar el pensamiento

sólo lee

el libro es bálsamo que cura todo mal

glóbulos rojos del saber

bandera de la luz y de la paz

el libro es tan solo

libertad

Paz

Amistad

Siembro tu semilla en el viento

Aquí arriba en el pecho

En el fondo del alma

Cosecho afecto a manos llenas

amor mucho amor

blanco aalgodón peruano

seca las sheridas sanagrantes y

aquellas que no se ven del alma

llega preciso cuando el dolor duele

amoroso discurre y callado

se duerme al lado del corazón

Entra por los espacios abiertos de lña casa

se instala corre

dejando pedacitos de amor aquí allá

detrás de las puertas en cada lugar

Amistad

poderosa luz

latido del tiempo en el silencio

fluir de vida

amor fecundado de amor

desprendido me hace suya

renazco

en nueva arcilla

nueva flor

nueva madre

Mis niñas

Gracias amistad

amor blando profundo

y

sencillo…

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