La niña que lee

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

“Mi nombre es Yamilet y me encanta leer”. Una niña de 8 años comienza así su presentación y prosigue leyendo un cuento a todo un auditorio compuesto por padres de familia de un colegio de la ciudad. Esta pequeña representante de la llamada generación centenial no solo es una lectora voraz, sino que se interesa en el medio ambiente, es defensora de los animales y es capaz de autogenerar conocimientos de mano de la tecnología; características todas que bien envidiaríamos muchos de la auto alabada generación X, cuyo romántico recuerdo de los juegos con canicas los hace menospreciar las formas de interrelación de las nuevas generaciones.

El asunto es que no estamos solamente frente a un cambio generacional, como los estuvimos con nuestros padres o abuelos; el predicamento es que, con nuestros hijos, enfrentamos, además, un cambio de era o, como señala Alvin Toffler, un choque de olas; pues, en un solo tiempo y espacio coinciden lo moderno, lo premoderno y lo posmoderno.

Ese encuentro que, por lo general, no es nada amistoso mantiene las relaciones humanas en continúa fricción; entre quienes ven los cambios con expectativa y aquellos que están tan aterrorizados que recurren a todos los mecanismos posibles para evitarlos. Y los desencuentros se producen en todos los espacios, públicos o privados. Pero, más pronto de los que creemos, la niña a la que le encanta leer será adulta y gobernará. Quizás con los mismos principios que la alumbran ahora o tal vez, para desgracia de todos, apagada por el miedo al cambio.

(Publicado en Correo Arequipa)

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