Orgías escolares

La columna Mabel Cáceres Calderón

La supuesta preocupación por la Educación Sexual de los niños, incluída en la currícula escolar, está desbordando los límites de la racionalidad.

Las temibles y devastadoras fake news de las que todos hablan y se previenen en las redes, tienen en el colectivo «Con Mis Hijos No Te Metas» un ambiente propicio para su multiplicación y daño potencial.

Y es que, ¿a quién en su sano juicio se le ocurre afirmar que la currícula escolar instruye o, por lo menos, induce a una orgía sexual a los adolescentes?

Pero el nivel de apasionamiento e intereses detrás de esta guerra ideológica en la que se ha convertido la Educación Sexual, lo soporta todo.

En tanto, los índices de violencia sexual, embarazos adolescentes y feminicidios siguen creciendo. Se puede debatir acerca de la mejor manera de enfrentar estos problemas que, como sociedad, afectan a todos. Incluso se puede dar espacio a las diversas posiciones ideológicas y los dogmas religiosos que las generan. Lo que no se puede es llevar la discusión al nivel paroxístico de la histeria colectiva y los burdos psicosociales con carteles de «No a las orgías escolares».

No mencionamos ya otras consignas sobre el sexo anal, expuestas con impudicia en las calles o la afirmación de que la currícula pretende «homosexualizar a los niños». Es claro, por otro lado, que los jerarcas de ciertas confesiones y los parlamentarios como Arimbombo, Vilcatoma y Rosas, alimentan este estado de trance de los marchantes de manera específicamente interesada. Pero este tipo de «debate» no hace sino perturbar una atmósfera que requiere de sensatez y calma para arribar a unos consensos mínimos que permitan atender e instruir a los niños que, en este preciso momento, son víctimas de los prejuicios, el machismo, la homofobia, la ignorancia en temas sexuales y la indiferencia de la sociedad, especialmente de quienes se han dedicado a difundir sandeces en su afán por hacer prevalecer una ideología conservadora que pretende ver la «hideolojía de jenero», por doquier.

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