Pronóstico reservado

Los hospitales de Arequipa en cuidados intensivos

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En un episodio sin precedentes, un grupo de médicos organizó una pollada para comprar instrumental para el Hospital Goyeneche, el segundo en importancia en la ciudad. Una medida desesperada para aliviar, en algo, la crisis que se vive en los dos principales centros de salud de Arequipa.

Los hospitales de Arequipa se caen a pedazos. No es una exageración o una afirmación alarmista. Tanto en infraestructura, mobiliario como instrumental, el Goyeneche y el Honorio Delgado llevan a cuestas décadas de descuido, mantenimiento negligente e indiferencia de las autoridades.

La percepción de crisis en el sector salud pasó de un temor esporádico a una desesperanza constante. No importa si se es paciente o no, el grueso de la población arequipeña asocia a estos nosocomios con ambientes antiguos y equipamiento precario. Una normalización de la ruina que caló en la mentalidad local desde inicios de siglo.

No es que se sobredimensionen fallas puntuales. La problemática de ambos hospitales es transversal. Desde los centros quirúrgicos hasta las calderas de desinfección de sábanas y batas. Condiciones que propiciaron hasta seis declaratorias de emergencia, que sirvieron de muy poco.

La desesperación en torno a los nosocomios no solo afecta a pacientes y sus familiares. Varios médicos y trabajadores administrativos expresaron su preocupación por la realidad en los hospitales. En su descontento, organizaron una pollada pro fondos del Hospital Goyeneche. Las tres mil porciones que esperaban vender se acabaron alrededor del mediodía y tuvieron que gestionar 400 más. Estiman que recaudaron alrededor de 20 mil soles, con lo que comprarán electrobisturís y aspiradores de fluidos.

El gesto contrasta con el aparente letargo en el aparato estatal. No solo de la actual gestión regional y de su predecesora, sino de quienes estuvieron involucrados en el sector Salud en los últimos 20 años. El resultado de indiferencia e incapacidad se refleja en el diagnostico a ambos centros médicos, que arroja una condición de terror.

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De tripas corazón

A fines de marzo, la Unidad Funcional de Infraestructura elaboró un informe de asistencia técnica a los hospitales Goyeneche y Honorio Delgado. En un documento de 34 páginas, detalla las condiciones en que operan estos centros, señala sus falencias y propone medidas para solucionar sus no pocas falencias.

Cableado expuesto, equipamiento deteriorado y hacinamiento de pacientes son características que describen la problemática de los hospitales en Arequipa.

El Honorio Delgado, el principal nosocomio de la macro región sur, lleva a cuestas 58 años de funcionamiento y una capacidad de hospitalización estimada en 700 camas. Es categorizado en el nivel III-1, el más elevado para establecimientos de salud de atención general.

Sin embargo, su equipamiento no es el propio de un hospital de su categoría. En el Centro Quirúrgico, la mayoría del equipamiento ha cumplido su vida útil. Ante la falta de recambios, se les mantiene en funcionamiento a base de mantenimiento correctivo, que les permite algunos años más de vida. Igualmente ocurre en las áreas de Emergencia y Hemodiálisis con ventiladores, aspiradores de secreciones y dializadores a los que se exprime el mayor tiempo de funcionamiento posible.

Las salas de operaciones tampoco trabajan con regularidad. En Ginecología, Obstetricia, Cirugía General y Especializada, además de la Unidad de Quemados, se trabaja con equipo defectuoso o malogrado. De nueve mesas de operaciones, seis funcionan aunque con deficiencias, y otras tres están inoperativas. Equipos como máquinas de anestesia, rayos x y arco en C operan con accesorios faltantes, están obsoletos o con trabajo defectuoso.

Si el más joven de los hospitales presenta tantos problemas, su hermano mayor pasa un calvario peor. El Goyeneche supera los 113 años, tiene capacidad para 300 camas y se aferra a la categoría III-1, la misma del Honorio Delgado.

El área de Emergencia, construida en el primer periodo de Juan Manuel Guillén como presidente regional, sigue sin ingresar del todo al patrimonio del hospital. Después de 11 años, su equipamiento no ha sido transferido por lo que no puede ser incluido en el presupuesto de mantenimiento del Ministerio de Salud. Negligencia o torpeza que tiene a equipos malogrados y con marcha deficiente. El equipo movible de rayos x esta inservible, al igual que los aspiradores de secreciones, mientras que monitores de signos vitales y ventiladores mecánicos tienen fallas continuas.

Además, su Centro Quirúrgico tiene serias dificultades. Tienen que operar con una máquina de anestesia que supera los 20 años de antigüedad. Ante la falta de mesas de operación suficientes, deben turnarse las tres únicas que están funcionales. Adicionalmente, los sets de instrumental para diversas especialidades requieren reemplazo urgente.

La mayoría de las áreas del hospital Goyeneche funcionan en edificios con más de 110 años de antigüedad

La casa vieja, el hospital Goyeneche

El boom demográfico que experimenta Arequipa se refleja en la demanda de atenciones médicas. Basta caminar por Emergencias del Honorio Delgado para constatarlo. Pacientes hacinados en los corredores y salas con el doble de camas recomendadas. Además, un aumento de pacientes que no fue de la mano del mejoramiento de la infraestructura. Todo lo contrario.

El descuido de las construcciones en los dos establecimientos es innegable. Ambos presentan grietas, fisuras y desprendimientos de concreto. Los acabados en sus interiores tampoco son uniformes y en algunos casos dificultan el uso de sistemas de climatización y aire acondicionado. Esto supone riesgo de contaminación por los niveles de hacinamiento y la falta de circulación del aire. Asimismo, existen humedecimientos por filtración de lluvias o problemas con tuberías.

La población arequipeña se volcó en apoyo a los médicos del Goyeneche. Antes del mediodía alcanzaron la meta de 3 mil polladas y tuvieron que conseguir más.

Incluso Defensa Civil determinó riesgo de colapso en el Honorio Delgado. Las bases en el subsótano presentan deterioro en columnas y paredes, que sostienen los seis pisos del edificio principal. En vista de la urgencia, la ministra de Salud, Zulema Tomás, dispuso la llegada de un equipo técnico de la Universidad Nacional de Ingeniería para determinar el futuro de su estructura: esto es, si corresponde refaccionarla o demolerla.

Al Goyeneche no le va mucho mejor. La eterna promesa de nuevas instalaciones es un cuento harto conocido. Así, tanto en las gestiones regionales de Juan Manuel Guillén como de Yamila Osorio, se presentaron sendas maquetas del proyecto. No obstante, siguen en calidad de proyecto.

Compras al agua

Con todas las necesidades desatendidas en el sector Salud, el accionar negligente en torno a la compra de instrumental y equipos médicos es la cereza en el pastel. Luego, en el 2016, durante la administración de Yamila Osorio, se compraron aparatos que nunca pudieron ser utilizados en el Honorio Delgado, por alrededor de seis millones de soles.

El fondo era parte de una partida de 13 millones proveniente del Ministerio de Salud. Su licitación no se consultó con los médicos y encargados de las áreas usuarias, sino que la realizaron funcionarios de la Gerencia de Salud. Como resultado, se adquirieron equipos que no cumplían las especificaciones técnicas mínimas. Sin posibilidad de utilizarlos, están almacenados, acumulando polvo. Se trata de calandrias, máquinas centrífugas, planchas, hornos, lavadoras automáticas; que debieron servir para las áreas de Esterilización, Nutrición y Lavandería. Así lo confirmó el director Octavio Chirinos Salazar

En el Goyeneche pasan por vicisitudes parecidas. Por intermedio de la ex gobernadora, se gestionó la donación de un equipo laparoscópico, pero sin consultar las especificaciones técnicas al hospital. Como resultado, la “compra a la deriva” está abandonada, sin posibilidad de uso. En opinión de Arnaldo Sánchez, presidente del Cuerpo Médico, el cuadro de necesidades debe ser conversado con los usuarios para evitar más adquisiciones inútiles.

El Cuerpo Médico del Goyeneche es uno de los más reacios con las políticas de inversiones en Salud de la ex gobernadora. Así, la premura por sacar adelante el plan de contingencia, previo a la construcción del nuevo edificio, los confrontó con la administración regional. Se pretendía cerrar ambientes y hacinar pacientes, aun cuando no se contaba con el expediente técnico de la nueva construcción.

A pesar del cambio de autoridades, se mantiene cierta inercia en lo que a Salud respecta. Pese a que la última declaratoria de emergencia llegó con tres millones de soles para el Honorio Delgado y 400 mil soles para el Goyeneche, se estima que es una cifra insuficiente para todo lo que necesita atención. La brecha de inversión, reconocida por el GRA, es de 32 millones y 4 millones de soles, respectivamente. Sin embargo, se intuye que los requerimientos reales son ampliamente superiores. Los médicos del Honorio estiman en 75 millones de soles el mínimo necesario para operar en condiciones óptimas, monto similar al del otro hospital.

Así, cualquier medida o fondo de contingencia dispuesto por el Estado será un placebo más en la lenta agonía de los principales establecimientos médicos de Arequipa. Un vía crucis inexorable que, sin la voluntad política del gobierno nacional y regional, condena a toda una ciudad a un continuo pronóstico reservado.

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(*) La versión digital de esta nota fue publicada en el Búho, la Revista, edición N° 65

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