Santa Teresa: 300 años de arte y devoción (FOTOS)

Reabrió sus puertas el museo con la mayor colección de arte colonial en el Perú

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Construido en 1710, el convento de Santa Teresa hace gala de una arquitectura única en Perú, consolidando su estilo barroco en sillar. El convento cuenta con 12 galerías, algunas aún habitadas por las monjas de clausura del Monasterio de la orden Carmelitas Descalzas.

Lo que no se sabía del convento era la gran cantidad de tesoros culturales que albergaba en sus gruesos muros de clausura. La colección de arte colonial sorprendió a todos, luego que, en el terremoto del 2001, quedaron al descubierto con la caída de algunos muros.

Al comprobarse la magnitud del descubrimiento en valor artístico, histórico y religioso, se inició un laborioso trabajo de restauración de las piezas. Además, se empezó a catalogar la cantidad de obras que permanecían dentro de los depósitos o en salas del convento. Entre ellas, grabados, pinturas y esculturas. Con esa abundancia, se decidió abrir un museo dentro del convento, para que el arte pudiera ser apreciado por todo arequipeño y visitante. Se inaugura en el año 2005.

El equipo estuvo conformado por el actual Conservador de Patrimonio Cultural del museo, Franz Grupp y su esposa Zully Mercado. La restauración de las valiosas piezas artísticas e históricas, que durante casi tres siglos custodiaron el convento, tardó varios meses.

EL MUSEO

Al ingresar al museo, el primero en recibir a los visitantes es Misti, un perrito de raza peruana que vive en el lugar muchos años. Luego está la sala de Interpretación, donde se ve una maqueta de todo el monasterio, que ayuda a comprender la magnitud de la obra arquitectónica. Posteriormente se ingresa al patio en el que se conserva un jardín. En el medio, la pileta de piedra de alabastro o Huamanga, de aproximadamente 1750.

Son doce salas las que conforman el museo, vivo, pues al mediodía las madres que aún viven en el lugar, cantan y se las puede escuchar. Los cantos son una tradición que conservan desde los inicios del convento.

Cada sala es espléndida, por su valor artístico, histórico, e incluso el misterio que las rodea. Muchas obras tienen autores desconocidos porque cuando fueron adquiridas, lo eran por motivos religiosos. La mayoría son del siglo XVIII.

DESDE EUROPA

Existen grabados de una calidad impresionante, ya que se realizaban en placas de cobre, y con gran minuciosidad en sus detalles. Eran mayormente traídos desde Europa para inspirar a los artistas locales, y que plasmaran escenas religiosas, con la mayor cercanía a la visión occidental.

La pieza que resalta entre todas es el baúl de la natividad, ubicado en la sala de la Sagrada Familia. Es una pieza única en su género, por su magnitud y lo bien conservada que se encuentra. Fue traída desde Quito, como se puede reconocer en algunas crónicas escritas por las madres. Cada pieza ha sido tallada en madera. Es un baúl que se despliega y permite exponer, de forma precisa y milimétrica, las más de 300 piezas, pegadas a su armazón.

Uno de los descubrimientos por los cuales Grupp recalca su valor, es que este tipo de baúles se hacían para poder ser llevados a comunidades y enseñar las distintas etapas de la vida de Cristo, pero solían ser más pequeños. El que se conserva en el museo de Santa Teresa es de una magnitud impresionante, lo que significa que fue hecho para que se quedara en un solo lugar.

En suma, el museo Santa Teresa contiene, casi intactos, 300 años de arte y devoción en Arequipa.

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