Igualdad en la diversidad

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

Un error en el que se incurre con frecuencia es el de confundir igualdad con uniformidad. En muchos casos, no es realmente un error sino uno una tergiversación intencional de términos que pretende desacreditar a los movimientos civiles que luchan por la reivindicación de derechos. Cuando se habla de igualdad se hace referencia a la naturaleza, a la esencia humana y, sobre todo, a la calidad de ciudadanos y ciudadanas que el Estado debe reconocer por igual en cada integrante de una Nación, sin distinción alguna de color, sexo, idioma, creencias, origen, posición económica o cualquier otra condición. No es cierto, entonces, que la palabra “igualdad”, pretenda hacer tabla rasa de las diferencias; por el contrario, se busca que la defensa de los derechos abra un espacio para respetar y valorar las diversidades.

igualdad o diversidad

Aunque pueda parecer extraño, estas propuestas que hablan de igualdad, respeto y diversidad son vistas como un plan malévolo, por parte de organizaciones conservadoras, así como por ciudadanos de a pie. Ello se debe a que estos enfoques significan cambiar el modo en el que hemos visto el mundo hasta ahora, un mundo en el que aún existe sistemas hegemónicos que se han instalado en el imaginario de las personas como “lo correcto” o “lo normal”. La “raza pura” sobre la mestiza, las lenguas occidentales sobre las originarias, el legado español sobre el andino, hombre sobre mujer, heterosexual sobre homosexual y un largo etcétera. Esos constructos mentales, además de ser absurdos impiden un desarrollo social en armonía. Por eso, como los dinosaurios, deben desaparecer.

(Publicado en Correo Arequipa)

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