Tinkachi en La Fortaleza de la Chimpa

Texto Guillermo Hercilla. Fotos Hermann Bouroncle

Folclore El Búho

El Tinkachi es un rito que está vigente en nuestros días. En un paraje de la serranía arequipeña, las divinidades están presentes.

Para el hombre andino, las divinidades no son manifestaciones espirituales sino presencias reales que sienten, se expresan, se alimentan y retribuyen con beneficios al mundo material. Estos seres superiores viven en el agua, en los cerros, en la tierra y protegen a los animales domésticos y a los cultivos.

Es en las cimas de los cerros protectores, llamados Apus, que se realizan las ofrendas, bajo la forma sincrética de una comunión, donde el alimento, referencia primordial de las relaciones humanas, es servido a los dioses que se alimentan del humo de la hoguera ritual.

La Iranta, nombre que recibe la ofrenda, se efectúa en diversas ocasiones, cada vez que se debe agradecer los frutos recibidos o propiciar beneficios futuros. Este alimento de los dioses debe contener el Untu o la wira, que es grasa de llama, que se moldea en formas de animales o personas, y contiene simbólicamente la voz del campesino. El incienso que se quema en la misma ofrenda, traslada la oración al Apu, cumpliendo así el principio de reciprocidad que consiste en dar para recibir.

El pasado 9 de marzo, con la finalidad de promover los recursos turísticos de la margen derecha del valle del Colca, AUTOCOLCA invitó a la asociación de guías oficiales y profesionales de Arequipa, ADEGOPA, a participar en el tradicional Tinkachi, que se llevó a cabo en la Fortaleza de Chimpa, edificación pétrea Collagua, ubicada como una atalaya, desde la que se aprecia una de las zonas más profundas del Cañón del Colca y  los pueblos de Madrigal, Lari, Ichupampa, Pinchollo, Cabanaconde y Tapay.

La estructura principal de la Chimpa, es la gran muralla de unos 40 metros de longitud por 2 metros de ancho por 3 de alto,  con un túnel para una sola persona que no supera los 60 cm. de ancho. Rodea la plataforma ceremonial donde se encuentran colcas, maquetas líticas que reproducen andenerías, canales de riego, a la usanza de los Wari, así como tumbas donde se han localizado restos textiles, cerámica y pinturas rupestres con escenas agrícolas.

Este complejo arqueológico fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 10 de marzo del 2011, por el Ministerio de Cultura. Se ubica a 1 hora y 30 minutos de caminata desde el estacionamiento.

Durante el recorrido por el sendero hacia la Chimpa, los invitados descubrimos el magnífico panorama del distrito de Madrigal. La Ventana de la Chimpa, una formación natural casi triangular, de aproximadamente 2m y 50cm de alto, permite apreciar las andenerías que bordean el cerro Chimpamayo, Pinturas Rupestres,  las Litomaquetas y la Silla del Mandatario Collagua, a manera de trono de piedra.

Una vez alcanzado nuestro destino, los pobladores de las distintas comunidades, nos recibieron con el Uchu, un plato que contiene, por lo general, una pieza de carne, cuy o alpaca, chuño, arroz, olluco. El alimento se comparte con todos los presentes y se come directamente con las manos, sin mediar cubiertos. Es la parte social de la ceremonia, porque se comparten risas, diálogos y los niños disfrutan de sus juegos.

Son los primeros días de marzo y la euforia del carnaval se manifiesta en los colores, en las serpentinas y los polvos de colores que se frotan en las mejillas de los asistentes. Es el pujllay, y la mejor oportunidad para saldar cuentas pasadas.

Cada cuadrilla entona canciones, y visten sus mejores trajes, esperando su turno para atender la ofrenda. La ceremonia empieza con los hombres usando el wiso para abrir hoyos en los que las mujeres depositan las semillas. A continuación, todo el grupo rodea al celebrante y encienden la hoguera donde se quemará la iranta destinada a los dioses.

Durante el Tinkachi, la algarabía se diluye y la solemnidad gobierna el momento. Al consumirse la ofrenda, una de las mujeres de la cuadrilla azota a los hombres con una huaraca, y golpea sus espaldas con un membrillo.

El final de la celebración tiene lugar en la plataforma, cuando todos han bajado de la fortaleza. Es el momento de disfrutar el CONVIDO, un plato de sopa a base de carne y maíz cocido que se puede acompañar de picante, chicha y vino. Tanto el UCHU como el convido, representan la redistribución, principio básico de sistema andino de producción y la integración de toda la comunidad, sin excepción.

La fortaleza de Chimpa, que ha sobrevivido a siglos de historia, y las manifestaciones culturales locales como el Tinkachi, son un ejemplo de cultura viva vigente en el siglo XXI. Representan la identidad de los pueblos originarios del Colca, y la continuidad del servicio a los Apus.

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