El mensaje y los daltónicos

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

En ese complejo proceso llamado “comunicación”, los malentendidos son más probables que los aciertos, pues los interlocutores pueden interpretar el mensaje según sus propios contextos y prejuicios. Si llevamos esto al plano de los políticos y sus mezquinos intereses, los procesos comunicativos llegan a límites inexplicables. Así ha pasado con el mensaje presidencial del pasado 28 de Julio.

mensaje

Mientras más marcada sea una ideología en la persona, ésta funciona como un filtro duro para la interpretación de cualquier tipo de mensaje. Entonces, sin importar lo que dijera, el discurso de Martín Vizcarra iba a ser criticado ácidamente por la extrema izquierda y el fujiaprismo. Ahora bien, dadas las dimensiones de lo anunciado por el mandatario, la respuesta de estos sectores ha sido patética. Acusar de antidemocrático y dictador a un presidente que está dispuesto a dejar el cargo mediante referéndum carece de sentido. Desacreditarlo por incapaz solo es la rabia del Calibán describiendo su propia imagen en el espejo, como diría O. Wilde.

En Arequipa, los discursos radicales, por su parte, no iban a aceptar del mensaje presidencial otra cosa que no fuera un “Tía María no va”, con “manan” incluido. Por eso, se entiende que, en nuestra región, lejos de apoyar el adelanto de elecciones, se esté organizando un paro indefinido para el 5 de agosto, aun cuando se espera que Vizcarra llegue días antes para dialogar con los pobladores del valle de Tambo.

Para los naranjas el presidente es rojo; para los rojos, es naranja. Y este extraño daltonismo nos deja a todos en la oscuridad de más conflictos.

(Publicada en Correo Arequipa)

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