Ni fachos ni radicales

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

La crisis provocada por el otorgamiento de la licencia de construcción al proyecto minero Tía María está a punto de recrudecer y muchos se sienten atrapados en medio de posturas extremas que no comparten, pero que los perjudican. Por un lado, aún para quienes no están de acuerdo con este proyecto, es muy difícil ponerse de lado de quienes arbitrariamente deciden sitiar la ciudad, perjudicando directamente la economía de sus familias y poniendo en riesgo la educación de sus hijos. De otro lado, tampoco es posible identificarse con quienes se colocan en el otro extremo, con discursos fachistas que pretenden deslegitimar una protesta que, al margen de aprovechamientos radicales, representa a la población que se siente ignorada por el gobierno y al margen de todos los beneficios que, supuestamente, trae el desarrollo.

Tía María radicales
Protestas por Tía María

Reconocer que el proyecto debe tener licencia social no significa necesariamente estar de acuerdo con paralizar la región, pues los únicos perjudicados somo quienes vivimos aquí. De igual manera, estar en desacuerdo con la paralización no quiere decir que se apoye al proyecto minero. Pero, esta postura intermedia apenas si se escucha en medio de la ofuscación ahora existente, en las calles y en las redes. Lamentablemente, el gobierno tiene en la actualidad urgencias nacionales que dejan al conflicto regional en segundo plano y a sus habitantes a merced de quienes sean capaces de ejercer la mayor violencia.

Sensatez y diálogo es lo que nos hace falta; y tendremos que esperar que surja de la propia ciudadanía, pues los dirigentes hace mucho que convirtieron esto en otro más de sus juegos de poder.

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Una respuesta a “Ni fachos ni radicales”

  1. Avatar Manuel dice:

    Los conflictos sociales a la minería son complicados y se agigantan por la torpeza de manejo e imposición que primero es la empresa minera y en segundo lugar la mayoría de la población. El país debe definir hacia donde impulsar su desarrollo, incrementar impuestos a sectores privilegiados e iniciar reformas necesarias.

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