crónica premiada en el Concurso Literario de El Búho

Se terminó el optimismo

La Revista Avatar

Cierto día de julio me enteré que Sedapar iniciaría en mi localidad el cambio de redes de desagüe, para evitar futuros colapsos en esta zona de Cierto día de julio me enteré que Sedapar iniciaría en mi localidad el cambio de redes de desagüe, para evitar futuros colapsos en esta zona de clase media del distrito de Cerro Colorado, la obra ya se había emprendido en otros distritos, ahora seguíamos nosotros. Me acometió entonces la premonición de un desastre.

Dos semanas después de ser anunciado el cataclismo artificial, decenas de hombrecitos vestidos de naranja comenzaron a cerrar las calles y sin más a romper el pavimento. No obstante, creí que mi sagacidad podría anticiparse a los inconvenientes que este proyecto acarrearía.

Primero tuve que programar mi ruta hacia el trabajo, yo me ufanaba ante mis compañeros de que la combi a nuestra oficina en la calle Moral pasaba por la esquina de mi cuadra, así que bastaba con caminar unos cuantos metros y esperar a que no estuviera tan repleta como para ignorarme y seguirse de frente. Con la intromisión de Sedapar el tramo que recorría a pie se incrementó en alrededor de siete cuadras, ello puede dar una idea más o menos general del radio de destrucción, el desvío de las combis era enorme. Pero me sobrepuse.

Con los días me acostumbré a salir de mi casa quince minutos antes, o, en el peor de los casos, me resigné a gastar soles valiosos en esa raza indómita y cada vez más veleidosa conformada por los taxistas. Lamentablemente para mí,  el transporte resultó siendo el menor de los dramas….

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