Valle a la deriva

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

Hace más de un mes, el Consejo Nacional de Minería suspendió la licencia de construcción que había sido otorgada al proyecto minero Tía María, licencia que había encendido la convulsión social en el valle de Tambo y la provincia de Arequipa. Junto con la suspensión se anunció un plazo de 120 días para evaluar los recursos de revisión presentados por el Gobierno Regional de Arequipa, la Junta de Usuarios del Valle de Tambo y el Frente de Defensa de Chucarapi. Pese a este retroceso por parte del gobierno central (muy criticado por el empresariado y la oposición política del presidente Vizcarra), el paro en la provincia de Islay no fue levantado y, lo que es peor, la situación parece estar a la deriva.  

El principal problema parece radicar en la ausencia de líderes en el valle de Tambo. El caso Aduviri, probablemente, aumente el temor a asumir liderazgos, así como el desprestigio de anteriores dirigentes, inmortalizados con el apelativo de “lentejeros”. Además, el único líder visible de la protesta, el gobernador regional, pateó el tablero del diálogo casi desde el inicio de la protesta. “Manan” no es precisamente una palabra que busque llegar a consensos, y Elmer Cáceres la ha utilizado como lema.

Otro escollo para la solución de este conflicto es la actual crisis política que atraviesa el Ejecutivo, pues su capacidad de acción esta reducida. Existe un alto riesgo de que cualquier movimiento pueda ser utilizado en su contra, como sucedió con la filtración de conversaciones entre Vizcarra y dirigentes del valle.

Así las cosas, se necesita el ingreso de un actor nuevo que contribuya al diálogo y el consenso.

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