La tecnología 5G y la desinformación en su entorno

Columnista invitado Eduardo Abril

Circula en la Internet abundante desinformación con respecto a la tecnología 5G, y considero que debo aportar una explicación “desde adentro” en mi condición de ser alguien que trabaja en la implementación de sistemas de tecnología 5G desde hace dos años. Soy ingeniero electrónico egresado de la Universidad Nacional de San Agustín y tengo 25 años de experiencia en sistemas de telecomunicaciones; trabajo para una operadora de servicio celular en EEUU.   

5G, la Quinta Generación Tecnológica de Telefonía Móvil, es simplemente una evolución natural de la tecnología de servicio celular, que ya pasó por 1G (voz), 2G (voz y texto), 3G (voz, texto, internet), y 4G (voz, texto, internet de alta velocidad). Entre otras cosas, 5G hace posible una mayor velocidad de transmisión al habilitar nuevas bandas de frecuencia, además de aumentar enormemente el número de aparatos conectados a la Internet; ya no solo celulares personales, sino que también tendremos acceso a máquinas (M2M, Machine to Machine) y “cosas” (IoT, Internet of Things), como sensores, lectores domésticos de consumo de agua o electricidad, vehículos, electrodomésticos, robots, etc. La tecnología 5G brindará la plataforma de comunicaciones necesaria para posibilitar el despliegue de otras nuevas tecnologías, como la Realidad Extendida.  

5G no es ninguna conspiración. Como para el coronavirus, la tecnología de celulares también necesita de protocolos, y en su elaboración participan miles de ingenieros de muchos países de todo el mundo. No es ningún secreto. Los protocolos están públicamente disponibles, y pueden ser gratuitamente descargados por la Internet al buscar con “3GPP 5G”, con la salvedad de que se necesita tener formación en ingeniería de telecomunicaciones para entenderlos, por tratarse de documentos muy técnicos.

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Por ahí dicen que muchos países están prohibiendo la instalación de 5G porque su tecnología de “beam forming” (que direcciona la energía transmitida por las antenas) hace daño a la salud. Los países  detienen su instalación porque para esta tecnología se ha agregado nuevas frecuencias (como 3.5 GHz o 26 GHz), que todavía no están reguladas. Eso es porque regular estas cosas toma tiempo y las restricciones seguramente serán levantadas una vez completadas las adecuaciones regulatorias. De otro lado, el beam forming es una tecnología nueva por sí misma, y no es exclusiva de 5G, pues también se utiliza en 4G, WiFi, entre otras.

Dice también la desinformación que “el 5G está causando el covid-19”. FALSO. Corea del Sur, en parte por ser sede del gigante de telecomunicaciones Samsung, es uno de los primeros países en el mundo desplegando 5G; y tiene hoy  más de 5.7 millones de personas usando 5G, el 10% del total de los usuarios. Y Corea del Sur es uno de los países que mejor está respondiendo en el control de esta cepa de coronavirus, con comparativamente reducido número de personas contagiadas y fallecidas por esta causa.

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Las ondas de radio comunicaciones son más seguras a frecuencias “más altas” (como 26 GHz o 26 x109 Hz), no más peligrosas. Es porque a frecuencias de radio “altas” la piel actúa como una barrera, protegiendo los órganos internos, incluido el cerebro. En cambio, las energías de frecuencia “extremadamente alta”, como rayos X (en el rango de 3×1016 a 3×1019 Hz), sí constituyen un peligro para la salud.

Organizaciones confiables como el Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE) y como la Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante (ICNIRP); ya han realizado estudios sobre los riesgos para la salud, específicamente de la tecnología 5G; y no la encuentran más peligrosa que las tecnologías de telefonía móvil que la preceden.

No se ha establecido científicamente si las radiaciones de RF (radio frecuencia, o radiaciones no-ionizantes) causan daño para usuarios de servicios inalámbricos; pero eso puede cambiar, por lo que debemos tratar de limitar nuestras exposiciones a este tipo de energía. El nivel de potencia de señal recibida y el tiempo de exposición son factores. El nivel de señal que recibimos de transmisores de proveedores de servicios celulares es casi siempre muy bajo por la atenuación en su propagación. Por seguro estamos más expuestos cuando para hablar acercamos el aparato celular al cerebro por largo tiempo; cuando dormimos con el celular cerca de nosotros (los celulares están transmitiendo casi todo el tiempo por la cantidad de Apps que tienen instaladas); y cuando nos acercamos a menos de un metro de distancia a los hornos micro ondas para calentar la comida.

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Finalmente, como para muchas de las cosas que  hemos inventado, el uso que se le dé a la tecnología 5G dependerá de los usuarios. Así, si la corriente alterna fue utilizada en ejecuciones de pena de muerte. Esa decisión no es responsabilidad de su inventor (Nicola Tesla), es responsabilidad de quienes la utilizaron. Similarmente, si la desinformación y teorías conspirativas continúan apoderándose de las redes sociales, esa no es responsabilidad de sus inventores. Es responsabilidad de los usuarios, que somos todos nosotros.  

Debe ser claro que necesitamos ser más escépticos cuando se trata de creernos la información que recibimos; y tomar acciones como el darnos el trabajo de verificar la legitimidad de sus contenidos para refutarlos. A la vez, evitar re-enviar la desinformación a través de mensajes falsos, para no ayudar en su diseminación; pues es responsabilidad de todos el no ser partícipes de hacer de la verdad una de las víctimas de las redes sociales.

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