Miserias y grandezas del coronavirus (2)

La columna Mabel Cáceres Calderón

El comandante general del Cuerpo de Bomberos de Lambayeque ha fallecido víctima del coronavirus, luego de haber ayudado a decenas de personas, como todo bombero peruano, de manera voluntaria. Es un héroe, junto a los policías y médicos fallecidos por la enfermedad, que solo quería ayudar, pero no tuvo el reconocimiento que merecía en vida.

coronavirus

La centenaria y muy lucrativa empresa arequipeña La Ibérica, “no ha podido llegar a un acuerdo con sus trabajadores” y ha enviado, vía suspensión perfecta, a más de 60 trabajadores a sus casas, sin pago. En un momento como éste. Apostaría que sus dueños esperan que los viajes a Europa se normalicen para el verano que viene y planean disfrutar de unas dulces vacaciones.

Un grupo de docentes de varias especialidades en la Universidad Nacional de San Agustín trabajan incansablemente por acortar brechas tecnológicas y académicas, muy nuestras; para ponerse a la altura de las circunstancias y han desarrollado varios proyectos para ayudar en las actuales circunstancias. Desde protectores faciales para tratar pacientes Covid, hasta un videolaringoscopio que ayudará a entubar a pacientes críticos con menos riesgo de contagio para el médico.

Varios generalotes de la Policía Nacional se confabularon para hacer compras millonarias fraudulentas, con el fin de obtener una ganancia ilegal; en perjuicio de la vida y salud de su personal. Les dieron mascarillas y guantes baratos que no los podían proteger del virus de marras que nos tiene confinados. Cientos de policías contagiados y decenas de fallecidos, mientras las investigaciones van a paso de tortuga.

Una organización llamada Médicos Solidarios agrupa a voluntarios y profesionales de la medicina quienes han conseguido donar, además de EPPs y mascarillas para sus colegas médicos que se exponen día a día; un equipo sofisticado de ventilación mecánica para el hospital público Covid, el Honorio Delgado, que necesita estos equipos con urgencia vital, literalmente. Lo hacen a cambio de nada.

La empresa Southern que no se cansa de maltratar la inteligencia de los arequipeños con sus psicosociales y campañas publicitarias veladas, ahora se presenta como benefactora de la ciudad con dos grandes camiones de desinfección pomposamente rotulados como “El patriota” y “El blanquirrojo”. Pese a que saben que no deben hacerlo, vienen afectando la salud de la población, pues en su afán publicitario ignoran las recomendaciones de la OMS:“rociar desinfectante, incluso en el exterior, puede ser peligroso para la salud humana”; y que pulverizar cloro u otros productos químicos tóxicos en personas puede causar irritación en ojos y piel, broncoespasmos y tener efectos gastrointestinales; además de tener efecto nulo frente al coronavirus.

Entre tanto, en medio de sus limitaciones, el presidente Vizcarra, quien asumió el mando en momentos críticos para el país, al borde de la quiebra institucional por efecto de la corrupción; intenta maniobrar en medio de la tormenta, no siempre con fortuna y con sapiencia, pero un elefantiásico e inútil remanente burocrático torpedea las políticas gubernamentales. Eso alegra a la persistente miasma fujimorista, a la que entusiastamente se han sumado personajes grises y fracasados como Juan Sheput y Fernando Rospigliosi; con la única consigna de insultar y zaherir. Mientras, todo parece indicar que, efectivamente, estamos retrocediendo en la línea de batalla contra el coronavirus y más banderas blancas aparecen en el horizonte.

La historia los juzgará, a ambos. A Vizcarra y a estos detritos de la politiquería.

El Búho, síguenos también en nuestras redes sociales: 

Búscanos en FacebookTwitterInstagram y YouTube

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE