Sensatez y sentimiento

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

Una sociedad es más segura cuando existe solidaridad; pues, se reduce la amenaza de los actos egoístas que son capaces de atropellar el derecho de los demás. Por ello, el filósofo Fernando Zavater sostiene que la solidaridad es una forma de egoísmo inteligente. Lamentablemente, las crisis suelen tener como efecto la perturbación de los sentidos y, también, del raciocinio. Por ende, la inteligencia comienza a dejarse extrañar.

actuar con inteligencia

En circunstancias normales, la escasez de inteligencia suele tener repercusiones personales; es decir, que pone al individuo en desventaja respecto a los demás que sí saben utilizarla; pero, en la actual coyuntura, no utilizar nuestra inteligencia se convierte en una amenaza para la sociedad. Recordemos que, como Carl Sagan sostenía, la inteligencia no es solo información, sino la manera en que se maneja esta. Entonces, la escasez de inteligencia se refleja en decisiones temerarias. Por ejemplo, cuando se utiliza información, con o sin sustento, como excusa para no acatar normas establecidas para cuidar la salud pública. Es el caso de quienes rompen la cuarentena para salir a beber alcohol en una esquina o forman aglomeraciones para comprar un pollo a la brasa. Aun cuando el motivo para romper la cuarentena sea el apremio de procurar un sustento, no se justifica la conducta negligente; pues, mantener 1.5 metros de distanciamiento es gratis. Además, no hay contradicción más cruel que salir a buscarse la vida, arriesgándose a encontrar la muerte.

Estos tiempos nos demandan solidaridad y prudencia, pues más que nunca dependemos de lo que ocurre en nuestro entorno. Mientras los políticos rancios se dedican a la confrontación, los ciudadanos sí podemos estar unidos.

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