Caída del comercio intrarregional y desafíos de la integración

Columnista invitado Alan Fairlie

De acuerdo al último informe especial COVID-19 de la CEPAL[1], tanto la crisis como las medidas para enfrentarla han impactado negativamente en la economía y el comercio mundial. En mayo de 2020, la caída del comercio en relación a mayo 2019, fue de 17,7%. Según se señala, la región más afectada ha sido Latinoamérica, y las cadenas de globales de valor el principal canal de transmisión. Respecto al comercio de servicios, este se contrajo en un 10.4% en el primer cuatrimestre del 2020, tomando como referencia el mismo periodo del 2019, siendo el turismo el sector más golpeado.

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Foto: Economía – Blogger

La Comunidad Andina (CAN), es el bloque que presentó una mayor disminución del valor de las exportaciones (en un 23,1%)  el periodo enero-mayo 2020. Su canasta exportadora está concentrada en productos mineros y energéticos (en alrededor del 63%), los cuales registraron, en su mayoría, descenso de sus precios.  La Alianza del Pacífico, tuvo una reducción del 19.8% para el mismo periodo (principalmente vehículos, textiles, confecciones y calzado; papel y cartón y maquinaria y equipo). Ambos bloques, cayeron por encima del promedio de América Latina. Y, de los socios, Perú es el país que tiene la mayor caída de sus exportaciones.

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Por otro lado, se observa que el Mercado Común Centroamericano, ha sido el menos golpeado. Inclusive, Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua, incrementaron flujos comerciales a nivel intrarregional, que permitió moderar el impacto de una menor demanda de sus socios extra-regionales.

Respecto a los principales destinos de las exportaciones, mostraron una mayor contracción los envíos a la Unión Europea, Estados Unidos, y a la región. En cambio, las exportaciones a Asia (específicamente a China), se redujeron en menos del 2%, e incluso evidenciaron una recuperación.

Respecto a los flujos comerciales de servicios, se desplomaron, más aún que el comercio de bienes (paralización del turismo, seguido por las exportaciones de servicios de transporte).

Dada la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y las previsiones sobre el crecimiento de los principales socios comerciales de la región, la CEPAL estima que, en 2020, el valor de las exportaciones disminuya en un 23%, y las importaciones en un 25%. Respecto a los destinos, las exportaciones se reducirán en un mayor nivel hacia Estados Unidos y las del interior de la región, que suelen ser principalmente manufacturas.  En el caso de la reducción de las exportaciones de las manufacturas, se deberá en mayor medida por la caída del volumen. Se espera que el efecto neto de este panorama implique una reprimarización de las exportaciones latinoamericanas, dado que serían los flujos hacia China los que menos caerían y tienen como característica estar concentradas en materias primas.

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Como se ha descrito, la acentuada caída de la demanda de la región ha impactado negativamente al comercio intrarregional, repercutiendo principalmente en las manufacturas. Esta situación conlleva a un menoscabo de las capacidades productivas industriales, y también una reducción de las importaciones de bienes intermedios y de capital. Este panorama puede  profundizar los actuales patrones comerciales.

De otro lado, se observan dos tendencias: un menor nivel de interdependencia de las principales economías a nivel mundial; y una menor apertura con un aumento de conflictos y un debilitado sistema multilateral. Esto implicaría que la economía y comercio internacional gire en torno a polos productivos, y la regionalización. En este sentido, es imperante y estratégico que América Latina fomente la integración regional como mecanismo que permita su recuperación y salida de la crisis.

Para ello, se hace imperativo transitar hacia una mayor diversificación productiva y comercial, que nos permita depender menos de las exportaciones de los productos básicos y del modelo extractivo; y de los precios internacionales.

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Es urgente se fortalezcan los mercados regionales y el multilateralismo; así como llevar a cabo procesos de convergencia entre CAN, Alianza del Pacífico y el Mercosur, que permitan avanzar hacia un mercado latinoamericano integrado. Para esto, es clave reducir las barreras al comercio e inversión para asegurar el abastecimiento de suministros; y el desarrollo y creación de cadenas regionales de valor. Mirarnos como socios estratégicos, promoviendo la cooperación entre nosotros, asumiendo compromisos y retos como avanzar en la digitalización. Por último, es fundamental cuidar nuestro tejido productivo compuesto principalmente por pymes, así como resguardar manufacturas e industrias. Y la diversificación de nuestras exportaciones.


[1] CEPAL (2020) Los efectos del COVID-19 en el comercio internacional y la logística. Informe Especial COVID-19, N°6.

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