El acuerdo de Escazú y las crisis por atender

Columnista invitado Hernando Nuñez del Prado
acuerdo de Escazú

América Latina (AL) es un continente muy particular, caracterizado por un biotopo con suelos variados producto de la meteorización de un basamento cristalino muy antiguo y aislado por la gran cordillera de los Andes. Tiene grandes recursos de biodiversidad ligados a su posición geográfica, en el hemisferio sur, con predominio de zonas marinas, cortado por la línea ecuatorial, con un sistema climático especial, lo que da origen al desarrollo de bosques tropicales de importancia mundial.

El Bioma Amazónico juega un rol fundamental como regulador climático, con ecosistemas únicos y una riqueza incalculable en biodiversidad y recursos genéticos, constituyéndose en una importante reserva mundial de la biósfera. En ese marco, el Acuerdo de Escazú (AE) tiene como objetivo primordial el medio ambiente, tratando de fortalecer algunos de los componentes de los que depende: información fidedigna y veraz, la participación de las personas que lo cuidan y salvaguardar los derechos de los que lo defienden. No es un acuerdo de enfoque jurídico, por lo que observaciones de ese tipo tienen importancia secundaria.

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Un análisis de la realidad regional, muestra que en muchos países de AL no se cumple la normativa interna ni las regulaciones ambientales (fiscalización). Esto, por falta de gobernanza, liderazgo, también por presión de los poderes económicos que buscan explotar sin medida los recursos naturales renovables y no renovables. A esta la reconocemos como una crisis institucional.

Ante la situación actual que vivimos de Cambio Ambiental Global (CAG), se hace necesario tomar medidas urgentes para enfrentar las consecuencias. La pérdida de ecosistemas frágiles por presiones económicas, está acelerando el proceso de desertización.  Esta es una crisis climática.

Es cierto que, ante la crisis del coronavirus, la respuesta ha sido inmediata, por afectar directamente la vida humana y ser una amenaza visible. Los daños al medio ambiente y los efectos del CAG no los apreciamos diariamente; ocurren a veces imperceptiblemente para el ojo humano, pero hay que prestarle prioritaria atención para disminuir los daños y cuidar a millones de personas.

Antecedentes

El Acuerdo de Escazú fue producto de 4 años de esfuerzo de 22 países firmantes (9 ya ratificaron) para proponer mejorar aspectos de gobernanza ambiental. En la Decisión de Santiago (2014) se plantea:

  •  Lograr un tratado ambiental
  • Acuerdo multilateral ambiental
  • Tratar cuestiones ambientales, con participación, transparencia y rigor democrático
  • Derechos de acceso, inseparables y sustanciales para involucrar a la sociedad civil.

Está basado en conclusiones de eventos mundiales y conceptos que es necesario conocer, difundir y tener en cuenta para comprender el alcance:

El AE se basa en el Principio 10 de la reunión de Río 92, donde se menciona que:

“el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre estos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes”.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro (Brasil) 92+20 (2012), se “reafirma el compromiso con los derechos de acceso a la información, a la participación y a la justicia en asuntos ambientales, se reconoce la necesidad de alcanzar compromisos para la aplicación cabal de dichos derechos y se manifiesta la voluntad de iniciar un proceso que explore la viabilidad de contar con un instrumento regional”.

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Además en esta reunión titulada “El futuro que queremos”, se reconoce que la democracia, la buena gobernanza y el estado de derecho, en los planos nacional e internacional, así como un entorno propicio, son esenciales para el desarrollo sostenible, incluido el crecimiento económico sostenido e inclusivo, el desarrollo social, la protección del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre; se recalca que la participación amplia del público y el acceso a la información y los procedimientos judiciales y administrativos son esenciales para promover el desarrollo sostenible, y se alienta la adopción de medidas a nivel regional, nacional, subnacional y local para promover el acceso a la información ambiental, la participación pública en el proceso de toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

La  resolución 70/1 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 25 de septiembre de 2015, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, por la que se acordó un amplio conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y metas universales y transformativos, de gran alcance y centrados en las personas, y en donde se estableció el compromiso de lograr el desarrollo sostenible en sus tres dimensiones —económica, social y ambiental— de forma equilibrada e integrada. Reconociendo la multiculturalidad de América Latina y el Caribe y de sus pueblos, reconociendo también la importancia del trabajo y las contribuciones fundamentales del público y de los defensores de los derechos humanos en asuntos ambientales para el fortalecimiento de la democracia, los derechos de acceso y el desarrollo sostenible”.

Haciendo un ejercicio académico, aclaramos el concepto conocido como “cambio climático”

La crisis climática, comprende lo que se ha definido como “Cambio Ambiental global (CAG), que se define como la sumatoria de todas las acciones destructivas que el ser humano genera sobre el planeta. 

Explicando cómo funcionan los mecanismos globales, hay que entender que en la variación de la temperatura global interaccionan varios factores: a escala planetaria los cambios climáticos, han tenido su origen en la teoría de la “deriva continental”, masas terrestres que se han desplazado en diferentes direcciones y flotando en los océanos  a través de las épocas geológicas; esto dio  lugar a la modificación de la circulación de las corrientes oceánicas (vías de transferencia del calor), lo que ha influido en el clima terrestre, específicamente en la distribución global de calor.

Las variaciones de las orbitas terrestres (circulares a elípticas), son las que controlan la alternancia de periodos glaciales e interglaciales. Otro parámetro importante es la concentración del dióxido de carbono (CO2) atmosférico, que como Gas de Efecto Invernadero (GEI), retiene el calor en la parte baja de la tropósfera. La variación de 1° a 6° en la temperatura global, puede significar diferencias entre 18 a 59 cm en la   variación del nivel del mar.

El Acuerdo de Escazú remarca 3 aspectos claves relacionados al cuidado y protección del medio ambiente:

 1.Información, que se brinde en forma transparente y oportuna

2. Que se incentive la participación ciudadana en las decisiones, para los proyectos de desarrollo que tengan influencia en el medio ambiente.

3.  Acceso a la Justicia, para proteger a los defensores de la naturaleza contra la persecución y asesinatos.

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El objetivo señalado en el AE  es “garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales; así como la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible”.

Se tiene en consideración que:

-Conscientes de los avances alcanzados en los instrumentos internacionales y regionales y en las legislaciones y prácticas nacionales,

-Convencidas de la necesidad de promover y fortalecer el diálogo, la cooperación, la asistencia técnica, la educación y la sensibilización, así como el fortalecimiento de capacidades,

El AE ofrece mayores seguridades y herramientas a las comunidades y personas interesadas en cuestiones ambientales, para acceder a:

i) información pública (como el riesgo ambiental de determinado proyecto);

ii) participar públicamente en los procesos de toma de decisiones (como en audiencias de Estudios de Impacto Ambiental);

iii) justicia nacional y, en última instancia, internacional, en caso la justicia local falle (por deficiencia o corrupción) en el resguardo de los derechos ambientales.

La situación actual en el Perú

Después de la firma del Acuerdo de Escazú en el 2019, con la aprobación del gobierno (poder ejecutivo), se puntualiza que debe ratificarse en el Congreso de la República (poder legislativo). Luego se debe enviar por escrito dicho acuerdo nacional, para que entre en vigencia y se acepte la jurisdicción de la corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para los casos de controversias.

Preocupa, por decir los menos, que la Cancillería mencione que se está en una etapa de diálogo y se inmiscuya, enviando una comunicación al Congreso, para la no ratificación del AE “aun”. Si este debate hubiese sido promovido por el gobierno con la participación de actores clave, con observaciones, preocupaciones legítimas y propuestas serias y juiciosas, ¡bienvenido!  Lo cuestionable es que se tome en cuenta declaraciones sin base ni argumentos valederos que algunas “personalidades” han salido a expresar en los medios, claramente con consignas y defendiendo los intereses de los grupos de poder.

En el país existe actualmente debilidad en la gobernanza ambiental, el Ministerio del Ambiente (MINAM) está subyugado a las decisiones de los ministerios más poderosos. En los últimos 20 años se ha modificado constantemente el marco legal debido a la presión de los sectores extractivos. Los tomadores de decisiones son “manejados” bajo el estribillo de la necesidad de la inversión privada y de flexibilizar las normas para “bypasear” las obligaciones de cuidado del medio ambiente.  El MEM sigue intentando ser “juez y parte” y el MEF toma decisiones sin asesorarse en temas fundamentales que no conoce (consulta previa).

Por otro lado, se conoce a nivel internacional que algunos gobernantes de Perú firman los compromisos de iniciativas globales (cambio climático y otros), y después no los respeta o, simplemente, no los cumple internamente. Eso es grave, muestra una imagen débil y poco seria en el panorama internacional.

Discusión

El Acuerdo de Escazú es innovador porque plantea medidas y presenta herramientas concretas para lograr transparencia en los análisis y decisiones medioambientales; y su cumplimiento con rigor democrático. El AE es un documento ambiental regional que detalla propuestas sobre temas fundamentales, claves para luchar contra los desequilibrios y desigualdades en nuestras sociedades.

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El AE contribuirácon el fortalecimiento de la institucionalidad ambiental en el país, reforzará las políticas de estado con respecto al medio ambiente. Estamos en un momento de crisis y es clave comenzar a abordar la crisis institucional en el aparato estatal. El AE, una vez ratificado, se incorpora en el ordenamiento jurídico como una norma de rango constitucional.

En el contexto actual hay una avalancha de hechos que ponen en peligro la región Amazónica como:

  • Avance de las industrias extractivas (explotación de petróleo y gas, minería ilegal)
  • Quema de bosques tropicales, ante el avance de monocultivos y nuevos colonizadores
  • Asesinatos de líderes comunales

Por lo que es necesario e impostergable la implementación de la participación en las decisiones para el desarrollo de nuestros “guardianes” de ecosistemas y biodiversidad; del acceso a la información requerida en forma oportuna, y el respeto a los derechos humanos de los defensores ambientalistas. Estos tres elementos, base del AE, son inseparables y sustanciales.

Cómo contribuye el Acuerdo de Escazú a nivel climático, para enfrentar el CAG:

El acceso a la información permitirá que mejore la percepción de los riesgos climáticos por parte de la población

La participación plena de la ciudadanía llevará a crear conciencia de la importancia de iniciar un cambio sustancial en nuestro modelo de desarrollo para enfrentar el CAG. Es necesario adoptar medidas de mitigación y adaptación, que consideren la articulación de la ciencia con la sociedad para superar la brecha de conocimiento existente.

La posición de CONFIEP, avalada por el Ejecutivo, muestra que quieren seguir con campañas mediáticas para tergiversar la verdad, manipular a la opinión pública, con falacias y argumentos incomprensibles; solo promoviendo la cultura de intereses limitados, cortoplacistas y fragmentados que han estado imperando en el país.

PERSPECTIVAS

Promover un desarrollo que no considera la protección del medio ambiente, participación civil y respeto a los derechos humanos, desnaturaliza la esfera de la democracia; lo que nos conducirá por la vía asimétrica de repartición de los recursos, aumento de las desigualdades, pobreza y falta de expectativas de la ciudadanía; y tampoco lograr el desarrollo sostenible.  

La mejora de la gobernanza ambiental en el país significa fortalecer la institucionalidad, incentivar la capacitación, así como actualizar y mejorar la normativa; para esto se debe convocar amplios debates del gobierno, academia y empresa. El objetivo es lograr el cumplimiento de los estándares de calidad y una fiscalización oportuna para evitar la degradación de los ecosistemas; y así lograr preservar los factores ambientales (agua, aire, suelo, biodiversidad). Esto permitirá que tengamos los recursos naturales necesarios para el futuro y poder desarrollar varios proyectos; no solo extractivos, sino para diversificar la producción, buscando modelos de negocio circulares en un contexto de CAG.

La falta de compromiso de algunos empresarios (CONFIEP), para apoyar una política ambiental responsable, acorde con el momento crucial que vivimos para superar las crisis; denota la falta de madurez y autocrítica de nuestra clase dirigente. 

Si no queremos seguir con lo mismo, tengamos en cuenta lo que dijo el sabio griego Sófocles: “los dioses ciegan a los que quieren perder”; es decir, que la indolencia y ceguera de nuestras élites nos conducirán a perder nuestros recursos y posibilidades de tener un mejor país, más resiliente, y con justicia social.   ¡¡Señores es momento de evolucionar!!

(*) Dr. Geólogo, Msc gestión ambiental

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