#Hace20años Celebración y luto, a 50 años de la gesta revolucionaria en Arequipa

'La última vez que rugió el león', una entrevista realizada para nuestra edición del semanario El Búho, impresa y distribuida el 16 de junio del 2000. Entrevista a Eusebio Quiroz Paz Soldán.

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‘La última vez que rugió el león’, una entrevista realizada para nuestra edición N° 14 del semanario El Búho, impresa y distribuida el 16 de junio del 2000. En aquella ocasión tuvimos al historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán, una de las últimas voces vivas que mantiene vigente la trascendencia y tradición de Arequipa. Aquí les dejamos la entrevista completa, realizada por Yeny Palacios.

Arequipa

Vehemente al hablar, inquieto y capaz de hacer más de una cosa a la vez, Eusebio Quiroz Paz Soldán, doctor en Historia, catedrático de la Universidad Nacional de San Agustín y enamorado de Arequipa, responde a un cuestionario sobre la revolución del 50, aquel movimiento desconocido para las últimas generaciones, pero convertido ahora en una verdadera lección del civismo y solidaridad, una de las últimas manifestaciones de un pueblo verdaderamente rebelde, un pueblo que pudo inculcar a sus hijos coraje y fidelidad a la verdad y la justicia.

Entrevista: Yeny Palacios

En vista de las múltiples interpretaciones y versiones del acontecimiento, hemos recurrido a un académico para obtener un análisis menos apasionado.

Hay versiones algo discordantes respecto a la revolución del 52, dice tener su propio punto de vista.

Mi opinión me la reservo para otro espacio, por ahora me limitaré a los dos grandes hechos de este movimiento: los sucesos contados por el periodista Luis Eduardo Podestá y lo que ocurrió en las calles. Sobre los hechos en el colegio, existe una versión establecida escrita por dos personas, por el señor periodista Luis Eduardo Podestá y por el señor Rómulo Chuquimia Arroyo, quién en 1975 publicó en una revista Excélsior, su testimonio bajo el nombre de Crónica de una Rebelión. Ahora bien, la versión de Podestá es contradicha en algunos aspectos por las versiones de otros participantes en el asunto, no respecto a lo que ocurrió en el colegio, sino de la segunda parte de este movimiento, qué es lo que sucedió en las calles de Arequipa.

¿Qué es lo que ocurrió realmente?

Que el pueblo indignado por la represión brutal contra los estudiantes de la independencia, reaccionó y se lanzó a las calles para protestar. Aquí hubieron dos fases: en la primera, llamaron a Mostajo. Al vómito del fuego de los fusiles y las ametralladoras, los estudiantes respondieron con pedradas. Varios alumnos resultaron heridos de bala. Algunos soldados fueron también heridos por ladrillazos y pedrada.

¿Fue llamado por el prefecto Meza Cuadra?

No sólo el prefecto, todos confiaron en Mostajo, el cumplió esa misión y eso está explicado en un testimonio escrito por Mostajo, que es una carta que dirigió al periódico La Prensa y que lo publicó el semanario 1950, que dirigía Genaro Carnero Checa, ahí está la versión de Mostajo. La otra fase es la acción de los políticos, ¿por qué intervinieron?

Porque la liga democrática que se había formado a raíz de la dictadura de Odría va a protestar ante el prefecto (Meza Cuadra) por haber sido sindicados como los agitadores de la huelga en el colegio Independencia y viendo la magnitud de los acontecimientos, deciden apoyar a Mostajo. No es que los políticos se aprovecharan del movimiento, es que fueron arrastrados por el movimiento porque querían ayudar a Mostajo. En algún momento, uno de los miembros de la liga, el doctor Humberto Núñez Borja, es invitado por Odría para que sea candidato, Núñez Borja rechaza esto y el resto de los miembros de la liga conforman una lista con Montagne, en la que cual Mostajo era vicepresidente y Carlos Nikelsen candidato a senador.

El movimiento popular produce una verdadera eclosión, aparecen oradores de izquierda, oradores apristas, David Juscamayta habló en la Plaza de Armas y también habló allí Augusto Guillén Peralta, Pablo Arturo Villegas. En algún momento se produce un cabildo abierto convocado por el propio mostajo el día 14 para hacer que la junta popular conformada el día 13 se transforme en un gobierno local, ante este gesto, el gobierno se aterra porque dice ‘un gobierno local es un gobierno paralelo’, ahí un hombre, social cristiano que era Arturo Villegas, tenía la idea de hacer revolución y enfrentar al ejército.

El gobierno, por orden del ministro de Guerra, Xenón Noriega, tenía una sola misión, ahogar la rebelión a sangre y fuego en vista de que esta rebelión aparecía como dirigida contra el gobierno de Odría, o sea el gobierno no admitía en su lógica perversa, que el movimiento de Arequipa había sido originado por el atropello cometido contra los estudiantes del colegio Independencia.

¿En algún momento, ese hecho no se convirtió en él detonante que hizo explotar a un pueblo harto de un gobierno autoritario?

No, no, no fue la reacción contra el gobierno, fue la reacción contra la represión, Ese fue el núcleo de la reacción popular. Tú no crees que las señoras vendedoras del mercado San Camilo tenían interés en hacer caer al gobierno. Entonces vas a protestar contra ese gobierno dictador. Pero no era una protesta contra el gobierno, era una protesta contra el emisario del gobierno que había atacado a los estudiantes, o sea el causante de la tragedia fue Meza Cuadra, porque el prefecto no tenía por qué intervenir en un asunto escolar. Ahí un hombre, social cristiano que era Arturo Villegas tenía la idea de hacer Revolución y enfrentar al ejército.

El gobierno temía al pueblo, Odría quería perpetuarse en el poder como candidato único. Estamos hablando del 50 y estos sucesos ocurren en un mes antes de las elecciones amañadas y fraudulentas, en las cuales mientras Arequipa estaba llorando a sus muertos, Odría salió elegido por mayoría. Ahora es cierto que esta efervescencia popular se transformó por la acción de los políticos de centro, de izquierda, de los apristas.

Pero se dice que en este movimiento no hubieron intereses partidistas.

Todos tenían algo que decir a la dictadura, La dictadura nos estaba a todos ahorcando con la ley de seguridad interior y estos no son inventos, Esto está escrito en el libro sobre el gobierno de Odría de Margarita Guerra. Esta ley de seguridad interior, que fue llamada la » ley de la mordaza» o «ley del torniquete» que así la llamó Francisco Mostajo, ahogaba a la gente.
La liga democrática tenía una plataforma contra Odría, quería libertades, querían elecciones libres, la liga democrática tenía un programa político y como consecuencia de esto, el movimiento, en algún momento casi se convierte en una revolución política contra el gobierno de Odría, casi ¿por qué? Porque fue ahogada a sangre y fuego. Cuando no hubiera sido así, cuando el pueblo hubiera contado con armas, por eso digo casi, porque el pueblo se enfrentó el ejército con las pocas armas que tuvo.

Las crónicas cuentan que las calles fueron bañadas en sangre, ¿Cuántos muertos hubo en realidad?, algunos dicen que fueron cientos.

¿Dónde están los deudos de esos cientos de muertos? ¿dónde están?, claro, sí los ubicas y ellos te dicen si mi hijo desapareció el 13 de junio, o mi hermano, mi tío o mi madre lo certificas. Durante las exposiciones de la última semana en la Universidad Nacional San Agustín un participante del comité de huelga ampliado, el doctor Percy Huanqui Alpaca, afirmó que eran entre 500 y 800 los muertos pero no se sabe

¿No pudieron ser cientos?

Yo no puedo especular.

Durante la investigación para un reportaje de televisión hubo la oportunidad de conocer a un hombre mayor, un taxista que contaba que siendo niño vio por un agujero y entre sombras que frente a su casa en Miraflores, pasaban camiones del ejército con personas muertas.

¿Te dijeron cuantos? No se pueden inventar cosas.

No creo que sea un invento, era un recuerdo vivido a pesar de los años.

Quién te dice cuántos muertos caben en un camión, no, no.

Dicen que lo mismo ocurrió en otras zonas.

En Chiguata y detrás del cuartel Salaverry, allí están las fosas, Pero nadie puede afirmar que fueron 500, 800 o 1000, nadie puede afirmar eso porque nadie sabe.
Si hubiera sido los cientos que dicen, ¿dónde están los deudos, por qué algún periódico no convoca a los deudos? Y entonces podremos tener una aproximación. Yo me inclino a pensar que el número de muertos ha sido inflado, A menos que haya muerto gente sin familia que pueda reclamarlos. Ahora el ejército nunca ha dicho cuántos muertos hubo en sus filas.

La madrugada del 14 de junio, los batallones de Huancane y el de Puno que se venían a Arequipa en tren, desembarcaron en Challapampa, intentaron tomar la ciudad por el puente Grau, pero la ciudad estaba a oscuras por orden del prefecto y se encontraron con el batallón que había llegado de Moquegua por tierra, ellos custodiaban la ciudad y sin saberlo los soldados tirotearon a la altura de las calles Villalba y Bolívar, allí murió gente, hay quien dice que ha visto recoger soldados muertos, pero nadie sabe cuantos. No tenemos acceso al archivo del ejército, entonces no podemos saberlo.

Dígame, ¿cuál fue la repercusión de este movimiento? Algunos como el doctor Héctor Ballón Lozada dicen que no fue una revolución, pues nada cambió.

Fue un gran movimiento popular, así lo dice esta tesis del año 85 a la cual nadie ha puesto atención, esta tesis está en perfecta concordancia con lo que dijo Francisco Mostajo, está en concordancia con lo que ha dicho Javier de Belaunde, fue un gran movimiento popular. Eso te demostrará que los historiadores tenemos algo que decir al respecto, por ejemplo, el doctor Antero Peralta dice que fue un motín, Baltazar Carabelo dice que fue eso, un gran movimiento popular. Qué hubiera sido sí gana el movimiento popular, hubiera caído Odría, hubiera habido elecciones limpias y tendríamos otro panorama político en el Perú.

Está bien, fue el movimiento popular, pero como influyó en la política, porque a pesar de no haberse logrado nada significativo en ese entonces, dio pie para una nueva revolución en 1955, aquella si acabó con el gobierno de Odría.

Esa tampoco fue una revolución, fue otro movimiento y simplemente derrotó al ministro de gobierno, al general Esparza Zañartu en el año 55. Revolución es un movimiento que tiene connotaciones mucho más complejas.

Le repito la pregunta, ¿cuál fue la repercusión de este movimiento?

Su repercusión aparece en la formación de un partido político como la Democracia Cristiana que surge en el 55, los líderes cristianos que hablan en el movimiento popular del 50 se convierten en los dirigentes de la Democracia Cristiana en el año 55 y llevan al parlamento, el año 56, una voz radical para tratar de juzgar a Odría, cosa que no se consigue, eso en primer lugar, en segundo lugar una consecuencia de esto fue en el año 55, que se consiguió llevar al país a elecciones libres, o sea la democracia.

¿Qué paralelo haría usted?, o que análisis haría, con respecto a la actual situación, ¿Existe alguna similitud?

Ninguna, es una cosa completamente diferente.

¿En cuanto a la situación política?

Bueno, es una cuestión de óptica, de puntos de vista. El pueblo con el 54%, me parece, no piensa que haya una dictadura, no es como en el tiempo de Odría en que todos se sentían ahogados por la dictadura, el pueblo no piensa como nosotros, entonces estamos en una situación diferente en distintas circunstancias. Ya no diría que estamos en situación de que se produzca un movimiento similar al del 50.

¿No cree que existe esa posibilidad?

No, no puedo saberlo, no estoy en ninguna organización política, he sido candidato por Somos Perú, pero nada más.

Importancia de la historia de Arequipa en la educación

A pesar de la tradición revolucionaria del pueblo arequipeño, los jóvenes sobre todo, no tienen exacta coincidencia de lo que esto significa. A Arequipa se le llama el león del Sur, pero no saben por qué.

Así es, eso es responsabilidad de la universidad que no hace un ciclo permanente de historia de Arequipa para el pueblo.

Hay gente que se pregunta, ¿dónde está ese espíritu revolucionario, ese espíritu rebelde, qué cree que haya pasado con él?

Ha cambiado pues, ha cambiado, ya no hay tantos arequipeños, antes Arequipa era una aldea. En el siglo pasado era un pueblo, básicamente un pueblo por una población urbana menor y una gran población campesina y artesanal. Eso ha cambiado. Y está explicado en el libro de Jorge Basadre qué se llama «La multitud, la ciudad y el campo en la historia del Perú».

¿Qué pasó?

Cuando llegó el ferrocarril en el año 70, Arequipa resultó abierta a un gran movimiento comercial de alcance mundial. Se perdió ese espíritu localista, ese espíritu cerrado que hubo en Arequipa hasta el año 1865 cuando hubo la revolución del 28 de febrero contra el tratado Vivanco Pareja. Ese localismo, ese amor por el terruño, es el caudillismo civil, no militar, civil, se fue perdiendo. Hasta 1870 a dicho Basadre: Arequipa era una pistola que apuntaba al corazón de Lima, ahora las cosas han cambiado mucho más por la migración.

Ahora yo me pregunto si los migrantes que rodean Arequipa tienen alguna vinculación con la historia de Arequipa, ninguna. Ellos tienen su propia historia, tienen su propia manera de ver la vida. Pero hay líderes como Juan Manuel Guillén Benavides que recupera o rescata este liderazgo arequipeño, ese amor por Arequipa. Pregúntale a una joven de 20 años si ha oído un yaraví, y si le dice algo. Esa pérdida de la tradición en cierto modo es alentada por el hecho que la población de Arequipa haya perdido sus tradiciones y sus raíces

Eso es penoso e inconveniente

Totalmente inconveniente, yo creo que deberíamos haber hecho un gran esfuerzo de carácter académico, de carácter popular para mantener la tradición; un concurso anual de yaraví, la arquitectura arequipeña, ¿quién lo conoce? Los jóvenes rompen botellas contra los monumentos, se sientan en la catedral a fumar o beber, no respetan nuestra arquitectura; no sólo no la respetan, sino que no la conocen, no conocen los valores que encierra nuestra arquitectura. Ninguna televisora local transmite una novela sobre «Jorge, el hijo del pueblo», o sobre el asalto y toma de Arequipa por Castilla en ella; o en 1857, no hay historia de Arequipa en video, o sea no nos hemos puesto a la altura de los nuevos medios de comunicación

¿Considera que la fecha es aprovechada para otros fines?

Yo te diría que esté cincuentenario coincide, Lamentablemente, con todo lo que está ocurriendo en el país, ¿por qué digo lamentablemente? Porque esta es una conmemoración cívica. Este cincuentenario hay que rescatar la figura heroica de Arturo Villegas Romero, un hombre íntegro, un nombre católico, un hombre totalmente coherente con sus ideas

La historia se refiere a él como una gran promesa, verdad?

Así es, murió de 26 años asesinado en la Plaza junto a Carlos Bellido, deberíamos rendirles homenaje, Javier de Belaunde (otro protagonista de la revolución); él tiene algo que decir. Debemos exigir que se haga una estatua a Mostajo en un gran parque, la gente tampoco conoce a Mostajo, la juventud escucha hablar de él y no sabe quién es, entonces hay que hacer un esfuerzo para que se conozca la historia, para que se conozcan los personajes, para que se sepa por qué el pueblo actuó como lo hizo, para que no se crea que somos un pueblo de locos que hacemos revolución por gusto.

Sea como fuera que se le llame, una rebelión, o movimiento popular o una revolución, la fecha merece resaltarse, ¿verdad?

Por supuesto, por supuesto, si el gran héroe de esa jornada fue el pueblo de Arequipa. El pueblo reaccionó por su propia cuenta, nadie le dijo reacciona así porque han baleado a los estudiantes. Cuando el pueblo vio que el prefecto Meza Cuadra, en una acción torpe, hacía balear a los escolares para sacarlos del colegio, el pueblo reaccionó.

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