Horario de teletrabajo

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

La repentina suerte del teletrabajo nos encontró desprevenidos, pero ya va siendo hora de poner las cosas en orden. En principio, trabajar desde casa tiene ventajas. Nos ahorramos el tiempo de traslado a la oficina, podemos trabajar en ropa cómoda y tenemos la cocina de casa a un paso para prepararnos el snack de media mañana y hasta el almuerzo. Pero, en contraposición, gastamos mucho más en servicios de electricidad e internet, y tenemos el trabajo instalado en el centro de nuestro hogar. Eso, en muchos casos, se traduce en una abusiva falta de consideración y respeto a los horarios.

teletrabajo

En los últimos meses, cientos de docentes han visto duplicar su tiempo de trabajo; no solo porque lo virtual demanda de mayores actividades pedagógicas (preparación de videos, acompañamiento asincrónico, etc.), sino porque tanto estudiantes, como padres de familia y jefes pasan por alto los horarios: correos que llegan a las 11.00 de la noche, consultas en domingo, reuniones de trabajo que se programan para el fin de semana para no interrumpir el trabajo en días de semana y más. El hecho de que el centro de trabajo sea ahora el celular que tenemos al alcance de la mano, ha generado la sensación de que la disponibilidad es permanente y no debería de ser así.

En la mayoría de casos, el problema es la falta de planificación que logra subsistir, precisamente, porque al teletrabajador no le queda más remedio que hacer lo que le piden, cuando se lo piden, aún por encima de sus derechos. Es hora de poner horarios.

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