#Hace20Años Basta de payasadas, la actual crisis política no es para reírse

Las coartadas del otrora todopoderoso Vladimiro Montesinos, sonaron a bromas de mal gusto, cuando fugado de la justicia pretendió jugar el rol de víctima. Aquí lo recordamos

Hace 20 años El Búho

El 27 de octubre del 2000 se publicó la edición N° 25 del semanario El Búho. En aquella ocasión, el país estaba pendiente de los acontecimientos en torno a la captura de Vladimiro Montesinos, fugado en aquel momento, lo que ahondó aún más la crisis política. Pero mayor expectativa creó su entrevista desde la clandestinidad a Radio Programas del Perú (RPP), explicando que era una víctima y que Sendero Luminoso y el MRTA lo buscaban para ajusticiarlo. Posteriormente y con las investigaciones en curso, toda su coartada se desmoronó.

Política

NOTA ORIGINAL

Vladimiro Montesinos agradeció a los amables radioyentes de RPP y se arrancó con una radionovela más cursi y redundante que «el derecho de nacer». En un elemental entrevista, el «doctor» se declaró activista de Derechos Humanos, abogado democrático de Abimael Guzmán leyendo, con énfasis, un discurso engolado que por momentos hacía pensar que el asesor se encontraba dentro de una tarjeta de Navidad.

Escrito por Cecilia Valenzuela

En lugar de conseguirse un abogado, Montesinos ha dicho que piensa ejercer como tal, ahora que ha retornado a su patria. Dijo que salió del país porque su presencia podía ser considerada un obstáculo para la desactivación del SIN. Y tiene razón, los videos de sus sobornos y las cintas con las conversaciones telefónicas de todos los políticos, periodistas y empresarios que han espiado durante 10 años, ocupaba mucho sitio en el búnker de Chorrillos.

Explicó también que volvió porque Sendero Luminoso y el MRTA le estaban haciendo un reglaje para atentar contra su vida. Pero no dijo por qué no le pasó lo mismo al coronel de la DINCOTE, Benedicto Jiménez, uno de los cazadores de Guzmán, que estuvo en Panamá 2 años, cómo agregado policial sin los recursos ni la seguridad del afortunado exjefe de los Servicios de Inteligencia.

Tampoco explicó cómo descubrió Sendero Luminoso su paradero, cuando no lo habían logrado ni las autoridades ni la prensa panameña.

Para que no queden dudas, el «Rasputín» del régimen sostuvo que ha enfrentado el «flagelo» del narcotráfico en el Perú y que esos criminales también lo estaban amenazando en Panamá. Aunque resulta inverosímil qué los narcotraficantes hayan estado buscando a su propio abogado para eliminarlo, salvo que esté, o los había traicionado acusándolos de traficar armas para las FARC o les haya pasado una factura descomunal.

Montesinos afirmó que es el principal interesado en que se fortalezca el proceso de diálogo. Aunque no se atrevió a sugerir que estas conversaciones, para facilitar el trabajo de espionaje al asesor, deberían hacerse por teléfono.

El «tío», como le decían en la fábrica, negó ser el jefe de Rodríguez Salbavascoa, Martín Rivas y Pichilingue Guevara, los ingratos cabecillas de grupo Colina, que le deben su triste fama y su prolongada impunidad.

Aclaró, además, qué los casos de La Cantuta y Barrios Altos fue investigado y declarado inocente por sus propios subordinados, y que no permitirá que se dude de la capacidad de sus subalternos del Consejo Supremo de Justicia Militar.

A Leonor la Rosa la torturaron en los sótanos del Ejército y no en los sótanos del SIN, afirmó, como hombre de leyes siempre apostó por la vida y nunca por la muerte. La vida corresponde a Dios y uno debe morir cuando lo determina el señor, dijo Montesinos con la intención de serrucharles el piso a Sofía Macher de coordinadora de Derechos Humanos o a monseñor Luis Bambarén de la Conferencia Episcopal.

!Cuidado hermanitas de la caridad! Agarren bien su chamba porque Montesinos ya ha demostrado desprendimiento, es capaz de donar $15000 a cada pobre que quiera comprarse un camión de pescado, y trabaja 24 horas al día. C 2000 imediaperu.com

De poderoso y temible asesor a feligrés atemorizado

Desde el punto de vista psicoanalítico, la entrevista radial brindada por el asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, pone en evidencia que no es más el implacable conductor de los servicios de inteligencia, sino un psicópata aterrorizado, capaz de revelar intimidades del régimen con tal de salvar su vida. Por eso Fujimori ahora busca «ubicarlo», para ponerlo a buen recaudo.

La imagen de hombre todopoderoso y fuente de exhibió el doctor Vladimiro Montesinos Torres en los últimos años, se ha mostrado resquebrajada a partir de la entrevista que concedió a RPP sobre la crisis política y su situación legal. El tono de voz del asesor presidencial, habitualmente monocorde y seguro de otras ocasiones, esta vez se vio a una expresión que oscilaba entre aguda y grave, según el contenido de la frase. A veces, incluso, se interrumpió por respiraciones ansiosas. La distancia enorme entre su aparente dureza y el de la fragilidad se acortaba, producto del profundo miedo al castigo.

El detonante de este evidente temor puede haber sido la amenaza de captura en Panamá. Por parte del gobierno de Estados Unidos. Este, a través de la DEA, tendría evidencias de su vinculación con el narcotráfico y el negocio de las armas. Este riesgo sería la gota que rebalso el vaso en los profundos miedos que empiezan a sentir Montesinos, tras la propagación del video del soborno de Kouri.

Otra vez, el «poderoso asesor» se aterroriza, como un niño, ante la posibilidad de un castigo. Ahora no lo hace delante del general Edgardo Mercado Jarrín, ante quien lloró y pidió perdón tras haber robado un documento, hecho que lo puso fuera del Ejército. Sino frente a la eventualidad de reeditar el papel del general panameño Manuel Antonio Noriega, preso en una cárcel norteamericana.

Miedos que matan, en crisis política

¿Qué ha ocurrido? Al psicópata se le ha roto la coraza de superficial que esconde su profundo; esta ruptura ha dado paso a un ser que, a ratos, está fuera de la realidad. Por eso quién fue el principal responsable de la fractura de las instituciones en el país y del retroceso democrático. Ahora se permite decir que regresa para contribuir al avance del proceso de democratización.

En varias ocasiones, durante la entrevista, Vladimiro no recuerda que «su vida y seguridad personal» corren peligro. El hombre fuerte, ahora, se encuentra lleno de aprehensión. ¿Cómo puede reaccionar un psicópata aterrorizado? Se ha convertido en una fiera herida de la política, capaz de todo. Por eso, ahora, empieza a soltar sus cartas de chantaje contra Fujimori y quién se lo ponga o coloca en peligro. Con ese propósito, recuerda que el salvó a Abimael Guzmán del fusilamiento. ¿A quién acusa de intentar matar al líder terrorista? Indudablemente a Fujimori.

En el mismo sentido, olvidándose del servicio que probablemente le hizo el embajador Ross en Panamá, pone en evidencia al exministro ante la opinión pública. La gratitud no existe para un psicópata.

Evidenciando la posible distancia que empieza a tomar de Fujimori, lo enfrenta argumentando que el presidente sí tenía conocimiento de su regreso al Perú y que incluso hablaron por teléfono. Como no tiene límites para narrar intimidades, Vladimiro ha puesto en guardia a Fujimori. Eso explicaría porque al mandatario se le ve desesperado, tratando de «ubicarlo». ¿Para evitar nuevas revelaciones?

Esas declaraciones radiales nos dan indicios de que la salida de Panamá ha precipitado un divorcio entre Vladimiro y Fujimori. El distanciamiento entre un Montesinos que no es más el asesor salvador de cualquier situación de la política, sino un ser lleno de terror. Ahora, el asesor es capaz de actuar cuál francotirador, no sólo frente a Fujimori sino ante cualquiera, llámese Villanueva Ruesta u otro general.

¿Puede este aterrorizado empujar a los militares a una aventura golpista y caza de brujas? Es muy poco probable, porque la cúpula y Fujimori saben qué Don Corleone Vladimiro, está regresionando y lleno de pánico. La entrevista en RPP a traído abajo la falsa idea de que Montesinos era un hombre poderoso e invulnerable. Simplemente se trata de un psicópata, capaz de asustar sólo a una sociedad como la nuestra, atemorizada después de varios años de terrorismo.

Así como Abimael Guzmán empezó a dejar de ser un mito cuando apareció en la televisión bailando Zorba el griego, este peligroso autor ha comenzado a convertirse en un Vladimiro cualquiera después de salir en el video de Kouri, que provocó una crisis política.

Frente a los crímenes de Barrios Altos y la Cantuta, y las torturas a Leonor la Rosa, nuestro Vladi se lava las manos y recuerda que Dios es el único que tiene jurisdicción sobre la vida, él no mata, defiende la vida. El temible psicópata de otra época ha terminado convirtiéndose en un ser humano asustado ante la ira de Dios.

¿Qué está pasando con Fujimori? Durante crisis política

Parece que Fujimori a percibido que su todopoderoso asesor ya no es tal. Que esté no piensa en el proyecto común de los 20 años sino en salvarse a cualquier precio. Eso explicaría su aparente cambio de actitud frente a Montesinos. Ahora ya no le teme tanto como antes

Por su parte, la cúpula militar está desorientada. Su gestor, Vladimiro, se ha convertido en un feligrés asustado. Por eso ahora se agrupan al lado de Fujimori para ver si así, juntos, exorcizan el miedo y se dan valor para superar sus horas más difíciles en crisis política. Mientras tanto a Fujimori, escuchar el sentido discurso por la paz de su otrora racional y frío asesor, lo ha sorprendido. No es que el lobo se haya disfrazado de carnero en la política, sino que siempre fue un carnero con disfraz de lobo. Claro, en tanto está en plena metamorfosis, puede dar un zarpazo de lobo, pero sólo para demorar el final de su triste historia.

La mentira como doctrina

Alberto Fujimori empezó hace una década su carrera política diciendo mentiras y la termina del mismo modo. Todo, o casi todo lo que ha firmado en estos días sobre su socio (o secuestrador, según los más indulgentes), el mafioso capitán dado de baja, Vladimiro Montesinos, es falso. Como es falso lo que éste ha de declarar

Escribe: Alonso Ruiz Rosas

Nadie niega que las transiciones políticas, los diferentes pasos conducen de las dictaduras a las democracias. Implica muchas veces negociaciones y concesiones entre las partes, pero lo que pretendía ahora el mafioso Montesinos es tan cínico que no es posible tolerarlo. Resulta que el tipo que paga a un parlamentario (seguramente a más, pero sólo tenemos pruebas de uno) para que se pase a las filas del gobierno; ya ha manejado a su antojo el país desde el SIN sin responder a nadie. Sobre él que pesan gravísimos cargos de corrupción, extorsión, violación de derechos humanos y enriquecimiento ilícito.

Es un ángel patriota a quien haya que proteger, «porque Sendero lo quiere matar»; y porque » no hay ningún cargo judicial contra él» (como si no fuera público y notorio que la fiscal de la Nación y numerosos magistrados forman parte del séquito de servidores de Montesinos). A riesgo de quedar ante los ojos del mundo descalificado moralmente para seguir ejerciendo la presidencia, Fujimori no podía seguir protegiendo a un mafioso a quién hasta la CIA, a quién sirvió con diligencia ha dado ya el puntillazo final.

Por eso renunció, con más astucia criolla que dignidad principista. El manoseado Tudela sabía que le podía tocar asumir ahora la presidencia transitoria de la república y ha preferido pasarse a la oposición para candidatear; mientras se hunde un barco cuyas lóbregas bodegas no pueden decirnos ahora que no le eran conocidas. Ante tanto descaro, impunidad, falta de respeto y burla permanente al país; o Fujimori enfrentaba a Fujimori o se abría para el Perú la reciente «vía Yugoslava»: el paro nacional indefinido hasta tumbar el régimen. Qué prima en la justicia contra el mafioso, la cordura y la sensatez en el diálogo y podamos recordar la democracia

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