El desafío de la cultura en el año en que todo se paralizó

El nuevo libro de Oswaldo Chanove, el Premio Nacional de Literatura para María Teresa Ruiz Rosas y la exitosa realización del Hay Festival en modo virtual, son algunos hitos de la cultura en 2020, en plena pandemia del coronavirus

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Puede que uno de los sectores más golpeados durante la pandemia a nivel planetario, haya sido el cultural. Aunque el Ministerio de Cultura del Perú, impulsó algunos aportes para aquellos artistas, autores, compositores y hasta artesanos que vieron paralizadas sus actividades, son muchos más los que no se vieron favorecidos con algún tipo de ayuda.

Sin embargo, con el transcurrir de los meses y poco a poco, algunas organizaciones de peso internacional, nacional, local y otras de la sociedad civil, fueron retomando algunas actividades y proyectos variadísimos en sus conceptos y los adaptaron a un nuevo mundo, visto ahora virtualmente, con el apoyo casi consustancial de la tecnología.

Comenzamos a enterarnos por ejemplo que, las bibliotecas y librerías iban creando nuevas formas de llegar a los lectores. Se virtualizaron los espectáculos públicos, los lanzamientos de canciones y conciertos, las clases de arte y de toda expresión artística y sus afines. Asimismo, en un plano más global, las ferias de libro, los premios Nobel, Princesa de Asturias y Miguel de Cervantes; los Grammy, se realizaron de manera semipresencial o completamente remota.

A nivel nacional, el mundo editorial se puso de pie y no han faltado las presentaciones de libro, los concursos de literatura, ferias y festivales de libro; conciertos de música de cantantes solistas, grupos de rock y orquestas sinfónicas. Hasta las galerías de arte y los museos se han hecho presentes con el apoyo de la tecnología.

Arequipa no ha sido la excepción a este esfuerzo y sus mujeres y hombres provenientes del mundo de las letras especialmente, han mantenido su trabajo, difundiendo sus producciones y enarbolando el nombre de nuestra ciudad.

Nuevo libro de Chanove: lo mejor que se ha escrito en los últimos años

En el mundo editorial, nuestro colaborador Oswaldo Chanove presentó en noviembre su obra “Una doméstica impugnación del infinito” de la mano de Arturo Higa, diseñador y creador del nuevo sello editorial Álbum del Universo Bakterial.

De ésta obra poética, Mario Montalbetti, el reconocido lingüista y poeta peruano ha dicho que “no es difícil entrarle al libro de Oswaldo Chanove […] Lo difícil del libro de Chanove es salir de él—porque la fuerza de gravedad de sus versos es tal que hay que hacer esfuerzos reales para escapar de sus garras”.

Para suscribir lo dicho hace referencia al título del primer poema del libro “las jirafas a veces tienen vesícula biliar y a veces no” que dice Montalbetti, “lo de las jirafas es una buena forma de comenzar a entender lo que hace Chanove: coloca un dato científico (las jirafas tienen vesícula en el feto pero la pierden post-parto) y lo vuelve materia poética”.

Decir del libro que es muy bueno o que es lo mejor que se ha escrito en los últimos años o que además de bueno es importante, todos esos son gestos de admiración y encomio pero no son propiamente juicios poéticos. Un juicio poético sería, por ejemplo, concentrarnos en la ausencia absoluta de los signos de puntuación en el libro. No hay comas, ni puntos y coma, ni dos puntos, no hay un solo punto final, no hay puntos suspensivos, ni signos de admiración, ni comillas. ¿Qué queda? Apenas signos de interrogación y paréntesis.

Oswaldo Chanove nació en Arequipa, Perú, en 1953. Estudió en el colegio La Salle e ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín. Ya en 1979 ganó el premio de poesía José María Arguedas por su primer libro, el héroe y su relación con la heroína (1983), al que siguieron otros como Estudio sobre la acción y la pasión, de 1987, y El jinete pálido, 1994. En 1996 se instaló en Cusco para escribir su novela Inka Trail, publicada en 1998. A fines de los noventa se trasladó a vivir en El Paso, Texas. En el 2002 publicó Canción de amor de un capitán de caballería para una prostituta pelirroja. Destacan también los títulos: Cosas infames y Plexo Solar y con su libro Las palabras no pueden expresar lo que yo experimenté entonces ganó el premio Luces.

María Teresa Ruiz Rosas, ganadora del Premio Nacional de Literatura 2020

Un reconocimiento que llegó como para darnos un estímulo a todos en pandemia, fue el otorgado a la arequipeña, María Teresa Otilia Ruiz Rosas Cateriano quien ganó el Premio Nacional de Literatura 2020, en la categoría Novela.

María Teresa Ruiz Rosas, Premio Nacional de Literatura 2020

Este premio creado para estimular la producción literaria y editorial del país a través de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura, a través dio a conocer a los ganadores del Premio Nacional de Literatura 2020. Decisión dada a conocer mediante Resolución Directoral N.° 000613-2020-DGIA, donde se señalan además las categorías No Ficción y Literatura en Lenguas Originarias.

Sobre la obra ganadora “Estación Delirio” de María Teresa Ruiz Rosas, publicada por Penguin Random House Grupo Editorial S.A., el Ministerio de Cultura señaló que fue premiada “por explorar subjetividades femeninas cosmopolitas y las conexiones entre la amistad, la locura y el arte. Así como por su lenguaje sugerente y denso en significados”.

Una obra entre Arequipa y el mundo, que continúa desarrollando con solvencia la propuesta de la autora de visibilizar realidades opresivas para las mujeres.

Además, destacan “su interesante construcción narrativa, que dosifica hábilmente la información para ir configurando un cuadro de diversos personajes femeninos. La liberación “psiquiátrica” de estos metaforiza otras búsquedas de libertades”.

Ya en 1994, Ruiz Rosas quedó finalista del Premio Herralde de Novela con El copista, que mereció elogiosos comentarios críticos aquí y el extranjero; pero venía premunida de otras obras como las novelas La falaz posteridad (2007), La mujer cambiada (2009) y Nada que declarar (2013). Así también de su obra El color de los hechos (2017), volumen que reúne su narrativa breve.

María Teresa Ruiz Rosas también desarrolla una importante trayectoria como traductora literaria para editoriales españolas que se caracterizan por la exigencia de catálogo. Sebald, Botho Strauss, Axel Hacke y Milan Fust son algunos de los autores alemanes y húngaros traducidos por ella.

El Hay Festival Digital y la cultura

Probablemente los espectáculos públicos han sido los más afectados con la pandemia originada por la Covid-19. El esperado Hay Festival no fue la excepción y este año 2020, se realizó completamente digital y gratuito. Nunca tan bien sellado el lema que anima el festival, “imagina el mundo” y así tuvieron que hacerlo.

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La exigencia del distanciamiento social, la incertidumbre de la apertura del transporte aéreo y terrestre, las cuarentenas exigidas a las personas; eran casi detalles colaterales del inminente peligro de contagio y muerte a causa de este virus desconocido y mutante.

Sin embargo, los organizadores no dejaron de trabajar y transformar lo que era una invitación presencial a una virtual. Ya lo advertía Ángela Delgado, directora de desarrollo y comunicaciones del Hay Festival en Perú, “este año, Hay Festival se reinventa con sus versiones digitales 2020”.

“Se trata de impregnar del mismo espíritu la modalidad del festival digital y eso es lo que hemos hecho, trasladar el know how del festival a la plataforma en línea”.

Y en ese propósito, además de facilitar la interpretación simultánea, también dieron la posibilidad al público de interactuar entre sí; y con los invitados de las exposiciones, abriendo un chat en donde pudieron formular sus inquietudes.

El Hay Digital fue del 28 de octubre al 8 de noviembre. Fueron 12 días de presentaciones en la plataforma Zoom; en ellas el público accedió a 79 sesiones de conversaciones entre autores, científicos, pensadores, políticos y artistas con una diversidad de temas.

Entre los más destacados participantes estuvieron, Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, quién habló sobre su libro, Medio siglo con Borges; Juan Manuel Santos y Muhammad Yunus, ambos premios Nobel de la Paz.

Entre los invitados para abordar los temas de Ciencia estuvieron Philip Ball, Clara Grima, Facundo Manes, José Maza y Miguel Pita; para Actualidad y Pensamiento, Karen Armstrong, Mary Beard, Ha Joon Chang, Svenja Flasspholer, Naomi Klein, Moises Naim, Patricia Merino, Paul B.Preciado, Carmen Romero; Rita Segato, Camila Sosa Villada, Alberto Vergara, Shoshana Zuboff.

En Literatura se contó con Katya Adaui, Santiago Amigorena, Guillermo Arriaga, Laurent Binet, Emmanuel Carrère, Javier Cercas, Renato Cisneros, Laetitia Colombani, Rafael Dumett, Leila Guerriero; Hanif Kureishi, Melania Mazzucco, Rosa Montero, Karina Pacheco, Leonardo Padura, Maria Teresa Ruiz Rosas, Taiye Selasi, Fernanda Trías y Manuel Vilas.

También hubo espacio para la música y el performance con la gran Susana Baca, Jonzi D, Inua Ellams, Renata Flores, La Lá y Fernando Montaño. Para la Cultura Quechua, Cosmovisiones Indígenas y Arte Popular estuvieron invitados Wade Davis, Venuca Evanán, Pedro Favarón, Gabriela Germaná, Gabor Maté, Yesenia Montes. En Películas y Fotografía, Andrés Garay, Marina García Burgos, Mayu Mohanna, Fernando Trueba y Morgana Vargas Llosa.

El programa contó con un homenaje a las Ediciones Paidós; presentaciones sobre Filosofía y Espiritualidad, Cómic, Sostenibilidad, Gastronomía peruana y; los Clásicos Hay Festival. Además de presentaciones especiales para Ayacucho y Moquegua.

El mundo de la Literatura Infantil y Juvenil también estuvo presente con Pepe Cabana Kojachi, Micaela Chirif, Susana Isern, Alex Nogués, Wonder Ponder, Jordi Sierra i Fabra, Erika Stockholm.

A decir de los organizadores, fueron 300,000 personas las que acompañaron el Hay Festival Digital Arequipa 2020 desde sus dispositivos digitales. El 62% de los espectadores procedieron del Perú, 16% de Colombia, 8% de México, 4% de España y 2.5% de Estados Unidos. Para ellos, fue una experiencia impresionante en el que la cultura volvió a demostrar que es el eje desde el cual imaginar nuevos mundos.

“Hoy quizás no nos encontremos en Arequipa, o en Ayacucho o Moquegua, pero si la tecnología nos da una fabulosa plataforma digital, donde las ideas y pensamientos siguen siendo las grandes estrellas, y mientras sigamos teniendo estos espacios de debate, para escuchar distintas voces, la esencia del Hay Festival se encuentra encendida”, señaló Harrison.

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