Memorabilia del aislamiento: apuntes de un repaso sonoro al 2020

El aislamiento ha dejado a muchos (entre los que me incluyo) por primera vez tiempo y ocasión oportuna para disfrutar de música, películas, libros y otras formas artísticas que veníamos postergando indefinidamente

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Ranking de música 2020

Escribe: Víctor Miranda Ormachea. (Ranking de música 2020) Un estudio realizado en 1994 por Mihaly Csikszentmihalyi, demostró que los adolescentes que no soportan la soledad son incapaces de desarrollar talento creativo. A raíz de dichas conclusiones, diversas voces intelectuales se alzaron respaldando tal inferencia, dando fe de que tal fenómeno no solamente ocurre en jovenzuelos, sino en cualquier etapa de la vida. En efecto la soledad e incluso el silencio, pueden ser harto estimulantes para el pensamiento y en consecuencia la creatividad, por ello es que pese a las enormes desavenencias que trajo consigo el 2020, una cuarentena o los periodos de nula o escasa socialización han dejado espacio para autodescubrimientos personales, para elucubradas creaciones, para monumentales manifiestos y para obras magnánimas, que lamentablemente (dado lo efímero y descartable de nuestros tiempos) probablemente no resistan el paso de los años en la memoria de la colectividad.

Por otro lado, el aislamiento ha dejado a muchos (entre los que me incluyo) por primera vez tiempo y ocasión oportuna para disfrutar de música, películas, libros y otras formas artísticas que veníamos postergando indefinidamente. El producto de tal eventualidad se traduce en la siguiente lista de preferencias personalísimas, que no pretenden ser mucho más que una secuencia de pulsos que a lo largo del año han cautivado mi cerebro, corazón, alma o lo que fuere que responde en el organismo humano a una de las actividades mas sorprendentes del homo sapiens: la música (Ranking de música 2020).

20          JOHANNA GLAZA – EXILE

Debo admitir que lo primero que me llamo la atención de la Glaza es su innegable similitud vocal con mi amada Joanna Newsom, pero resultaría injusto plantearla como una simple imitación, “Exile” se decanta por lo onírico y sublime en una travesía emocional que lleva de la pasión a la desesperación casi como si fuesen el mismo sentimiento, todo presentado con una belleza engañosa y adictiva que a los pocos segundos de iniciado el disco ya embelesa el corazón. 

19          SAM LEE – OLD WOW

Bernard Butler ha sabido sacar la magia de Sam Lee, produciendo este conjunto de piezas pastoriles y campestres que evocan un aire folk y renacentista. “Old Wow” fue uno de los primeros discos que me conquistaron en el 2020, obviamente abstraído por el encanto de la invitada estelar del álbum, Elizabeth Fraser, cuyos gorjeos son más que suficientes para dotar a cualquier pieza sonora de un trozo de cielo. Al margen de ello, el trabajo de Lee es impecable al momento de conmover y provocar esa sensación de nostalgia que resulta tan agradable.

18          WILLIAM BASINSKI – LAMENTATIONS

Basinski se describe a sí mismo como un escultor sonoro, lo cierto es que es una adjetivación apropiada para un artista que recrea pasajes de la realidad en pincelazos sónicos evocativos, que toman el entorno como un ingrediente adicional y sirve tanto el sonido de unos pasos acercándose como el de la colisión de dos agujeros negros; el concepto de “Lamentations”, es un derrotero de insufragable dolor, en múltiples facetas, desde la desolación hasta la pérdida irreparable, en un ejercicio nunca mejor denominado como música concreta.

17          THE FLAMING LIPS – AMERICAN HEAD

The Flaming Lips es una de esas bandas con las que no se puede ser impasible, seguramente son el acto más constante y obstinado de la escena “no convencional” americana, y su catálogo es tan prolífico que hasta se hace complicado seguirles el rastro, y precisamente ello es lo que les hace tan especiales, pues ante una producción desmesurada suele perderse el “ángel” pero con ellos no sucede así, y de tiempo en tiempo entregan artefactos de inconmensurable belleza y emotividad, en ese sentido “American Head” es un digno sucesor de “Yoshimi Battles The Pink Robots”.

16          CHRISTINA VANTZOU – MULTI NATURAL

Christina Vantzou consigue con “Multi Natural” engranar un susurrante misterio sonoro, que a la par de inquietante resulta reconfortante; la secuencia musical que la compositora logra, remite de inmediato a un ámbito cinematográfico, contemplativo y cautivador, desolador y nostálgico pero también brioso y casi mágico. 

15          PHOEBE BRIDGERS – PUNISHER

Así como en años anteriores le sucedió a Julien Baker, Snail Mail, Goat Girl o a varias otras post adolescentes, el 2020 ha elevado a Phoebe Bridgers a cúspides casi vertiginosas. Permitiéndole obtener visibilidad mediática y merecido reconocimiento al que hasta la fecha es su mejor trabajo. “Punisher” conjuga toda la visceralidad sentimental de la cantautora en una recapitulación de crónica urbana y cotidiana que es tan honesta como conmovedora. Y que perfila un futuro más que promisorio

14          SON LUX – TOMORROWS I

El aspecto más resaltante de “Tomorrows I” no es solamente ser pieza de una totalidad que Son Lux se encarga de completar, sino el continente arrobadoramente pasional que abarca. Sin reparar en géneros o estructuras compositivas que bien pueden tener de post rock, de soul o rythm and blues, de concrete musique, de música académica contemporánea, de chamber pop, o de electrónica; increíblemente tal mixtura prodiga una elaboración portentosa y coherente, repleta de elementos retóricos y preciosismos dramáticos que envuelven de forma embriagadora al oyente.

13          ELYSIA CRAMPTON – ORCORARA 2010

“Orcorara 2010” termina siendo un manifiesto de reivindicación e identidad. Una definición que Crampton hace sobre su origen aymara y su vínculo con toda comunidad indígena panamericana. Y ello lo hace a manera de collage místico en un ejercicio chamánico y vasocomunicante de modernidad al servicio de lo ancestral. Y es que valiéndose de recursos propios de la electrónica experimental y de la composición contemporánea consigue un obra espléndida y descriptiva, enfundada en voces poéticas tristes y esperanzadoras. Recorriendo las vías culturales de la artista cual si se tratara de un paisaje instantáneo que se puede percibir nítidamente cuando suena el álbum.

12          FIONA APPLE – FETCH THE BOLT CUTTERS

No se puede ser objetivo cuando se está enamorado y Fiona Apple se llevó mi corazón hace décadas, desde la primera vez que vi “Criminal” en MTV. Esa fragilidad entregada a plenitud a su arte, ese fervor ígneo para cantar o tocar el piano, esa mirada doliente y profunda que gritaba ansiedad y culpa. Todo en Fiona Apple indicaba que no podía ser la nueva adolescente ícono del mainstream, y no lo fue. Con el tiempo sus manías y traumas la posicionaron en otro sitial, pero su talento siempre fue incuestionable e impecable. Hoy una madura, sosegada, pero no menos pasional Fiona Apple entrega un capítulo de inteligentes piezas, de emotiva factura y de sincera arquitectura. Casi una sonrisa complaciente que ilumina corazones y almas.

11          MEREDITH MONK – MEMORY GAME

La belleza de “Memory Game” es ambivalente, por un lado presenta a Meredith Monk, como una compositora completamente vigente y válida y por otro lado deja una sensación de legado que descorazona un poco. Monk es una figura infinita en la composición contemporánea y lamentablemente, a la fecha, se encuentra algo desvanecida del foco mediático. Apena pensar que quizás sea revalorada cuando ya no nos acompañe. Con todo “Memory Game” desprende júbilo, incluso hilaridad, cosa que resulta habitual en creaciones recientes de la Monk. El disco relata una distopía postapocalíptica que tiene origen en anteriores puestas en escena de la compositora, pero bajo su perspectiva actual. Lo cual dota al álbum de un esplendor singular, convirtiéndola en una extravagante opera de etérea belleza

(Ranking de música 2020)

10          JARBOE – ILLUSORY

Huele a peligro diría una olvidada baladista, y sí, Jarboe La Salle Devereaux debe ser una de las pocas artistas maduras que con cada lanzamiento todavía consigue inquietar y sobrecoger a su audiencia. A diferencia de coetáneos suyos que con la edad se instalan plácidamente en el sofá de la iteración, la ex Swans destaca por presentar siempre trabajos admirables. Cercanos a lo académico incluso, en una suerte de trasfiguración vocal que puede ir de lo angelical a lo atroz, pero siempre en clave doliente. “Illusory” no es la excepción y posiblemente constituya su mejor trabajo en años (sin desmerecer anteriores obras). Quizás por esa sensación de intimidad e intimidación que subsiste luego de escuchar cada track.

9             LIAR, FLOWER – GEIGER COUNTER

Inesperado, es la palabra que define a este disco, pues presenta a una KatieJane Garside con tal fiereza que parece que hubiesen pasado 3 meses desde el “Drink Me” de Queen Adreena. Pero han pasado ¡18 años! , y la Garside ni se despeinó, pero también encontramos en “Geiger Counter” el sonido que implementó con Ruby Throat. Esa vertiente folk oscurantista y desconsolada que retorcía emociones como sus más desgarradores alaridos. “Geiger Counter“ se convierte entonces en un balance de las facetas de KatieJane, pero con el adicional de la madurez, la experiencia y la (tan ansiada) estabilidad mental y emocional de la diva. Lo cual se trasluce en su obra, demostrando que no siempre es necesario un quiebre personal para producir un disco de alto calibre pasional y profundidad.

8             GAZELLE TWIN – WELCOME TO THE BLOOM HOUSE: NOCTURNE

Ha valido la pena, esperar al último momento del año para publicar mi listado. Pues hace apenas unos días salió a la luz este trabajo de Elizabeth Bernholz, alias Gazelle Twin. Una producción que además es el score de “Nocturne”, un film de horror sobrenatural que forma parte de la antología “Welcome To The Bloom House”; de hecho, nadie mejor que Gazelle Twin para sonorizar el miedo y la maldad de forma soberbia. Los escaparates sonoros de la Bernholz aterran y sobrecogen adictivamente, en una sucesión de eufonías despiadadas y a la vez solemnes y celestiales. “Nocturne” es una pieza de arte sobresaliente en un año en donde se han suscitado obras enormes.

(Ranking de música 2020)

7             AGNES OBEL – MYOPIA

Entre otras razones por las que el 2020 fue un año de desgracias, se encuentra la que dice que es posible que la maravillosa Agnes Obel hubiese visitado el Perú en mayo, como soporte de la gira de Dead Can Dance. El infortunio absoluto hizo que no tuviésemos la oportunidad de ver a ninguno, y el agravio es triple cuando se escucha “Myopia”. Una obra esencialmente hermosa, conmovedora, hechizante y estremecedora, posiblemente el trabajo más sólido de Obel en sus poco más de 10 años de carrera. “Myopia” retrata con pasión la intimidad de la autora, como una obra de memorabilia difusa, la voz de Agnes se oculta en la niebla tensa de la emoción. El piano de Obel, siempre penetrante, enmarca el viaje, alumbrando en consecuencia un disco meticuloso y cargado de una gélida ternura.

6             JULIA HOLTER – NEVER RARELY SOMETIMES ALWAYS

La carrera de Julia Holter es impecable hasta el momento, y es una lástima la poca atención que ha recibido con el score de la película de nombre homónimo. “Never Rarely Sometimes Always” es una oda minimalista arrebatada y desoladora a la par. Las piezas que la Holter construye relatan, al igual que la película, un recorrido de soledad y abandono en forma de paisajes auditivos inexpugnables. Una visión distante, pero intuitivamente acertada, de una secuencia de hechos que de una u otra forma se vislumbran trágicos

(Ranking de música 2020)

5             JULIANA BARWICK – HEALING IS A MIRACLE

La relación establecida en los últimos años por Juliana Barwick con la escena islandesa le ha permitido invitados como Jonsi en este nuevo trabajo. Y, aparentemente la totalidad del disco cuenta con ese optimismo auroral de música de Sigur Ros, ello adaptado al lenguaje que la autora maneja a la perfección: las manipulaciones electro efectistas vocales, las coralidades prístinas en ecos infinitos y clamores etéreos. En un llamado a la cordura y la paz interior que resultan indispensables en tiempos actuales; ello sin caer en manierismos sosos ni en discursos de autoayuda, la música simplemente discurre apaciguante sin dejar de ser interesante y analizable. 

4             ANNA VON HAUSSWOLFF – ALL THOUGHS FLY

La siempre cambiante Anna Von Hausswolff apostó todas sus cartas a un proyecto inusual este año, y el resultado no pudo ser más auspicioso. “All Thoughs Fly” es una obra instrumental realizada con órganos de tubos que la misma Von Hausswolf ejecutó en una iglesia local de Gotemburgo, Suecia. La artista inspirada por el Sacro Bosco italiano, construye su hazaña más arriesgada y posiblemente más sugestiva. Un álbum de piezas góticas que interpolan el doom, el landscape, la música concreta y el minimalismo, lo que deviene en un trabajo asombroso y cautivante. En donde incluso ante la ausencia de la encantadora voz de la danesa, nos vemos seducidos por la belleza solemne de cada track.

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3             RÏCÏNN – NEREÏD

Si con “Lian” en el 2016, la también vocalista de Igorrr ya había dado muestras de su capacidad compositiva, con “Nereïd” se consolida como una artista indispensable en la actualidad. Si antes se percibía su devoción por Lisa Gerrard, ahora se agregan tantas influencias que el coctel se torna en una exquisitez que va de Bjork hasta Type O’Negative. Pasando por la propia huella dejada por Igorrr o los guiños renacentistas, barrocos, corales y operáticos. Rïcïnn desborda caos pero también belleza, si acaso ambos pueden conciliarse y siendo “Nereïd” un disco recargado y retórico, jamás peca de pretencioso.

(Ranking de música 2020)

2             IAN WILLIAM CRAIG, DANIEL LENTZ – IN A WORD

Aunar a un experimentado compositor de postminimalismo y a un joven compositor y cantante de ópera cautivado por las técnicas de producción lo-fi debe haber sido el más grande acierto del 2020. El corolario de esta conjunción es una obra de arte de adorable fragilidad y delicadeza. Una creación desgarradora de melancolía infinita, capaz de hacer llorar a los peces de las profundidades del océano (esos que no tienen ojos). “In a Word” es un tratado de la sensibilidad, de la tristeza, de la congoja y el corazón roto. Un score lastimero para el dolor de la existencia, una pieza de belleza ilimitada que irrefrenablemente suena en bucle en toda alma triste.

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1             EARTHEATHER – PHOENIX: FLAMES ARE DEW UPON MY SKIN

Alexandra Drewchin no hace discos, no hace canciones, hace artilugios capaces de adentrarse en las vísceras de las personas y retorcerlas con los imposibles quiebres que le permite su versatilidad vocal. En “Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin” estos artefactos tienen forma de lánguidas cuerdas, preciosas arpas, delicados arreglos orquestales y soberbios loops y manierismos electrónicos. No hay que equivocarse, estar bajo el influjo de Eartheather hace creer que hemos llegado al cielo, pero en realidad estamos en el infierno. Basta ver la portada para saber de dónde proviene esta maravillosa mujer.

“Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin” es, hasta hoy, la cúspide creativa de la Drewchin, un conglomerado de influencias inabarcable y despiadadamente ambicioso. Pero que cabe en la capacidad compositiva y creativa de su autora, resulta absurdo que esta pieza magistral haya sido infravalorada, pero eso solo hace que pueda atesorarla con mayor pasión. Y me hace pensar que el mundo en el 2020 tuvo a la nueva diva definitiva, pero no pudo reconocerla. ¡¡Salve Alexandra!!, ¡Salve Eartheather!

(Ranking de música 2020)

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