El espejismo del voto en blanco

"el deseo de emitir un voto de protesta o de rechazo puede terminar convirtiéndose en un estruendoso tiro por la culata del que no haya marcha atrás, sobre todo en las elecciones al Congreso"

Trocha urbana Paola Donaire Cisneros

Cuando faltaba un mes para las elecciones generales de 2016, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski – que lideraban las preferencias- acumulaban el 46 % de apoyo en las encuestas. En el proceso de este año, los dos primeros puestos (Yonhy Lescano y George Forsyth) suman apenas 28 %, según el más reciente sondeo de Ipsos; es decir que, la incertidumbre es mayor ahora que entonces. De hecho, las encuestas están lideradas por los indecisos y los desinteresados, con 30 %. Las razones son diversas, desde el numeroso abanico de candidatos (18 presidenciales y 25 listas congresales) hasta la situación de crisis y desconfianza agudizada por la inestabilidad política que se vive en el país.

Es así como, muchos ciudadanos, en las redes, manifiestan que emitirán un voto en blanco porque no se sienten representados por ninguno de los candidatos; o porque no creen que ninguno sea capaz de gobernar con honestidad, y no les falta razón.

No obstante, el deseo de emitir un voto de protesta o de rechazo puede terminar convirtiéndose en un estruendoso tiro por la culata del que no haya marcha atrás, sobre todo en las elecciones al Congreso.

Es importante recordar que estas elecciones, a diferencia de otras, son una especie de eliminatorias de partidos políticos: si no obtienen más del 5 % de votos en las urnas perderán su inscripción en el Jurado Nacional de Elecciones; lo que quiere decir que no serán más partidos oficiales, y es aquí en donde el voto en blanco juega un papel sustancial. En primer lugar, debemos tener en cuenta que, el 11 de abril, lo más probable es que aún no se elija al futuro presidente del Perú, sino que se definan los dos candidatos que pasarán a segunda vuelta. Pero, lo que sí se define ese domingo es la conformación del Congreso, para ello no hay segunda vuelta. Entonces, ¿qué pasa con los votos en blanco? Contribuyen a que más partidos superen la valla del 5 %.

En otras palabras, los electores que votan en blanco porque no creen en los políticos terminarán ayudando a salvar a más partidos políticos. ¿Cómo así? Supongamos que en el Perú somos mil electores. Entonces, para que un partido supere la valla necesitaría 50 votos. Pero, a esos mil, debemos restarle los votos en blanco, porque esos no se contabilizan para la repartición de curules. Digamos que la tendencia continúa y un 20 % de ciudadanos vota en blanco, vicia su voto o no va a votar. Lo siguiente es que ya no son mil electores, sino 800 y que para superar la valla ya no se necesitan 50 votos, sino 40. Eso, traducido a los 25 millones de ciudadanos que votarán, se convierte en una gran ventaja para aquellos partidos que sin mayor esfuerzo lograrían quedarse con su ansiada cuota de poder.

No perdamos de vista que, bajo las actuales reglas de juego, los ciudadanos peruanos no tenemos opciones ideales para elegir autoridades; y que los únicos que pueden mejorar esas reglas de juego son, precisamente, los congresistas. Por ello, es importante pensar en una alternativa que, sin ser perfecta, garantice el menor daño posible y que pueda ofrecer mejores condiciones a futuro. En Arequipa ya vivimos la amarga experiencia de defender un voto blanco que nos condujo al peor de los escenarios. El mal menor ya no es un voto resignado y conformista, sino uno de supervivencia.

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