Say no more

"La corrupción es intrínseca al populismo estatista. Empieza y termina con la mentira"

Sobre el volcán
Hernando de Soto en elecciones 2021

¿Por qué no votaré por Lescano, Verónica, Keiko, López, etc? Porque el populismo -cuya expresión político económica es el intervencionismo estatal o  estatismo-  en cualquiera  de sus colores o  matices; desde la Cuba castrista a la Argentina kirchnerista, pasando por la terrorífica Venezuela de Maduro (el apellido más irónico de la política latinoamericana) consiste en  prometer aquello que la masa electoral espera con impaciencia, no importa qué, no importa cómo, ni importa si la economía se va al demonio. La corrupción es intrínseca al populismo estatista. Empieza  y termina con la mentira.

Le  llaman “socialismo” cuando debería llamarse ”estatismo”  (“gobiernismo), si queremos que las palabras correspondan con los hechos. El instrumento esencial del populismo es el eufemismo y  la demagogia: seducir al electorado diciéndole lo que es música para sus oídos; o  repartir televisores o  indignos almuerzos o desayunos que no  soportan ni los más pobres, y que impajaritablemente generan más corrupción, como cólicos estudiantiles; o regalando pescado sin enseñar a pescar, o aumento de sueldos sin respaldo fiscal, sin incremento de la producción, sin formalización económica, etc.    

Pero, salvo los enceguecidos por la ideología, sabemos que desde la experiencia soviética  hasta el “socialismo del siglo XXI” solo hemos tenido única y exclusivamente “gobiernismo” (estatismo). “Lo social”, “la sociedad”  han sido más bien las pobres víctimas de este antisocial sistema en el que el Estado (el gobierno) reemplaza a Dios finito. Ni siquiera se puede decir “estatismo” hablando estrictamente, porque el Estado somos todos; la población, el sistema jurídico, el territorio, los aires, las aguas, y el gobierno es sólo su organismo de dirección. Otro eufemismo teniendo en cuenta la realidad.        

¿Cuál es la lógica del populismo?. Pongo un ejemplo. No es la opinión de una señito del mercado San Camilo sino de El Comercio en su  sección “Economía” (21,2,2021). Para “salir de la pobreza”, el Director Ejecutivo de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes),  propone  “cuatro puntos fundamentales”; “Primero, se deben repensar y ampliar los programas sociales de modo que  puedan atender oportunamente a la población que acaba de caer en condiciones de pobreza (…) Segundo, se debe consolidar un sistema de protección social que no solo busque aliviar  y reducir  la vulnerabilidad de las familias. Tercero, para llevar a cabo los dos puntos anteriores es primordial reactivar la economía y crecer a tasas más altas  en los siguientes años. Cuarto, con el fin de brindar mayor velocidad de atención a los hogares más afectados, ante choques negativos, se debe fomentar la creación de programas de emergencia”.

Adivinen quién va a llevar a cabo este perogrullesco programa (para mejorar la economía hay que mejorar la economía; “reactivar la economía, crecer a tasas más altas…” ).  Adivinaron exiguos lectores: el maravilloso gobierno peruano, que ha prometido en campaña el oro y el moro; cuando sabemos que no hay almuerzo, ni lonche, ni nada gratis. Lo cual significa mayor gasto público, o sea más impuestos. El Estado no genera riqueza y el dinero nunca va a salir del  bolsillo de los gobernantes (lo juramos!). Mayores impuestos significa menos dinero en el bolsillo del contribuyente.

Con menos dinero en el bolsillo del contribuyente el gobierno tiene que hacer algo para compensar esa impopular disminución y “financiar” el mayor gasto público que implican las nutridas demandas populares; o decretar el orgásmico aumento de sueldos. Consecuencia: no solo disminuye el dinero en el bolsillo sino, al mismo tiempo, su valor; cuando se combina la suba de impuestos, siempre insuficiente, con la emisión monetaria, cómo última alternativa para “financiar” ese gasto (la maquinita). Quedamos en manos del Banco Central cuya independencia depende de la persona que lo dirige. Pero imaginemos  lo que ocurrirá si el nuevo gobierno elige a un camarada, compañero, cófrade, o correligionario, cuando se vaya Julio Velarde.      

En ese momento el gobierno utilizará el Banco Central políticamente, se incrementará la inflación, el clientelismo y la mentira; el fraude y la corrupción  harán su agosto doce meses al año.  Y habremos vuelto a la normalidad. 

¿Qué propongo?  Escuchar las entrevistas al paisano Hernando de Soto. Y al grouchesco Charlie: “Say no more”.   

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