“Qoyllurit’i, los hijos de la montaña sagrada”: imágenes de una tradición [Galería]

Unas 150 fotografías inéditas de la celebración andina más grande de Perú se publican en el libro “Qoyllurit’i, los hijos de la montaña sagrada”, de Miguel Mejía Castro

Fotografía El Búho
Ukuku de Paucartambo se alista para partir a su peregrinaje. La umaqara, cubre la parte superior de su cabeza, es un trozo de piel de alpaca que aparenta una melena. Cubre su rostro con un wuaq´oyo. Foto: Miguel Mejía Castro

Fotografías que narran pasajes desconocidos de la peregrinación más grande de Perú, han sido compiladas en el libro Qoyllurit’i, los hijos de la montaña sagrada. El autor de este documental fotográfico es el reconocido fotoperiodista Miguel Mejía Castro, quien después de tres años nos sorprende con una nueva obra; donde exhibe una mirada profunda y artística de la cultura viva del Perú profundo.

El libro se presentará vía You Tube y Facebook el 1° de junio, día principal de la celebración, suspendida por las medidas debido al COVID-19. A pesar que devotos, turistas y periodistas no podrán acudir al peregrinaje, este libro promete llevarlos a las profundidades de esta tradición ancestral; ritos que se desarrollan en una zona montañosa de la región Cusco.

La tradición del Qoyllurit’i

Cada año, alrededor de cien mil personas llegan a la hoyada del Sinakara, lugar clave en el peregrinaje, para rendirle culto a una piedra sagrada guarecida en un templo y a un glaciar llamado Qolqepunku. En la celebración del Señor de Qoyllurit’i, se aprecian los mismos ritos que los antiguos peruanos profesaban en épocas preincas, para honrar a las montañas, los astros y la tierra, entidades consideradas como dioses o espíritus protectores en la cultura andina.

Las fotos muestran un viaje al interior del ritual, una experiencia personal, no solo como documentalista, sino como danzante de la comparsa Ukukus de Paucartambo. “En el año 2012 me bautizaron como Ukuku sobre la nieve del glaciar a 5.200 metros de altitud. Porque debía cumplir con la tradición, como condición para tomar fotografías que hacía para un reportaje que luego se publicó en el diario La República. Ahí empezó todo y desde entonces no he dejado de ir ni un solo año”, comenta el autor de la obra.

El libro reúne potentes e inéditas imágenes, capturadas durante los nueve años que el autor acompañó a los Ukukus a través de las montañas. El lente de Mejía y su olfato periodístico, se posaron en escenas y escenarios que no se habían puesto en valor en ningún registro visual.

El contenido

Las fotografías abordan el tema con el estilo de un gran foto reportaje, donde Mejía construye una narrativa visual que inicia en pueblo de Paucartambo. Desde allí registra el desplazamiento de los Ukukus durante su odisea, sin descuidar a los demás personajes: mujeres, niños, abuelos y familias enteras que acuden al Santuario del Señor de Qoyllurit’i.

Además de la festividad, el libro aborda el cambio climático, mostrando los radicales estragos que ha sufrido el glaciar Qolqepunku en pocos años.

Las imágenes están acompañadas de una crónica escrita por el autor, que narra su experiencia como danzante en esta celebración; la cual fue reconocida en el año 2011 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO; y en el año 2004 Patrimonio Cultural de la Nación por el Estado peruano.

El capítulo final desarrolla una breve pero minuciosa investigación sobre concesiones mineras que rodean e invaden la “Zona Intangible del Santuario del Señor de Qoyllurit’i”.

Aquí una pequeña muestra.

En el paraje llamado Intiloqsina el sol resplandece al amanecer. El caporal de los Qhapac Qolla se coloca al frente de toda la Nación Paucartambo. Foto: Miguel Mejía
La caminata inicia en Mahuayani, se asciende por un sendero empinado hacia el Santuario del Señor de Qoyllurit’i. Amanece y una pareja reza en la primera cruz situada en sendero
La tradición de peregrinar inicia desde muy joven. Un padre carga a su niña, quien ha sentido el cansancio en pleno ascenso al santuario
Los aspirantes a integrar la cofradía de los Ukukus, introducen sus manos en la nieve por cinco minutos como parte del rito de iniciación.
Luego de pasar la noche muy cerca del pico del nevado Qolqepunku, se reza a esta deidad denominada apu. Se agradece y se pide por la salud, la mejora de las cosechas, la abundancia y el éxito de los proyectos.

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