Debate en Chota

"Pero no hay ese mismo ánimo fiscalizador de parte de los opinólogos limeños, cuando de propuestas improvisadas, populistas y peligrosas para la economía se trata."

La columna

Según los analistas limeños, Keiko Fujimori ganó el debate en Chota o, por lo menos, lo hizo mejor. Mas bien, diría yo, dijo lo que ellos esperaban escuchar. Según otras miradas, solo expuso sus debilidades: falta de agilidad mental, discurso cambiante según la audiencia, mochila propia demasiado pesada sumada a la del padre.

Pedro Castillo, por su parte, volvió a asustar al establishment y no respondió por Cerrón, su mayor pasivo. En cambio, reforzó los dos factores que lo han colocado -en mi opinión- donde está: su natural habilidad política y su carácter provinciano, campesino y representante de los postergados en el Perú: más de medio país.

Lo real es que el debate no produjo variaciones en las preferencias como algunos de sus promotores esperaban; solo reforzó la posición y el apoyo que ya tiene cada quien. Pero ese saldo, tal como están los números, termina favoreciendo a Castillo.

Si la insistencia por el debate surgía de la expectativa que Castillo se correría (así estaba preparado el discurso que Keiko mantuvo hasta el final, sin capacidad para variarlo según las circunstancias en las que ella fue quien llegó tarde). La reiteración del “he tenido que venir hasta aquí” que refleja la separación de dos mundos que conviven distantes en el Perú, le ha jugado definitivamente en contra; y la posibilidad de algún acto hostil o violento que deslegitime el apoyo popular a Castillo -a lo que apostaba también el fujimorismo- no se dio. Mas bien, todos acabaron felicitando a la Municipalidad de Chota por la organización, y a los moderadores, por la sobriedad; lo que también resulta un apoyo indirecto a Castillo.

En cuanto a las propuestas, nadie espera que en exposiciones de 5 minutos más uno y medio, se discuta realmente las complejas políticas de gobierno que requiere un país, ni se demuestre la viabilidad de los programas. Un debate es un intercambio de estocadas donde ganará el más ágil, además de un escarceo con la audiencia, a través de la retórica y la capacidad de respuesta.

Ya antes del debate estaba claro que Pedro Castillo no tenía ninguna sospecha que quedaría finalista en la elección. Sus propuestas irreflexivas están aún en construcción y dependerá de las instituciones y la sociedad civil, salir en su defensa, en caso gane la elección.

Pero no hay ese mismo ánimo fiscalizador de parte de los opinólogos limeños, cuando de propuestas improvisadas, populistas y peligrosas para la economía se trata. Duplicar pensión 65 y entregar bonos era lo que criticaban a la candidata Mendoza hasta hace poco; mientras que la celebrada entrega directa del canon minero a las poblaciones, solo es un intento de “comprar” a los supuestos beneficiarios. Al menos en las zonas donde se mantienen conflictos socioambientales, es ocurrencia de última hora no pasará. La mala percepción de estos proyectos no pasa por la entrega de dádivas; y los gobiernos regionales y municipales, así como las universidades que reciben el canon para sus obras quedarían fuera de este esquema. No lo aceptarán.

Así pues, es propuesta que algunos consideran “revolucionaria”, es en mi opinión lo más endeble que se escuchó en el debate de Chota.

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