El retorno de los 90

"¿Hasta cuándo una parte del Perú, en nombre de la practicidad, estará dispuesta a votar contra sus valores, como en los 90?"

La columna Mabel Cáceres Calderón

Aunque en campañas anteriores, Keiko Fujimori intentó desligarse del gobierno autoritario de su padre, en esta elección ha decidido estratégicamente todo lo contrario. El baile, el estilo, la promesa del indulto y, sobretodo, el retorno de las viejas claves del marketing político, lo que incluye la captura de los grandes medios de comunicación.

Y aunque hubiera parecido increíble hasta hace poco, el Perú se está repitiendo con el de hace 30 años. El “modelo” era puro artificio, pues 3 décadas de supuesta estabilidad y crecimiento, sobre cimientos colocados por un Fujimori, nos ha devuelto -pandemia de por medio- a todo lo que supuestamente habíamos superado: terruqueo, polarización, estallido social, corrupción rampante y manipulación política.

Así, la gran prensa nacional se ha convertido en aparato propagandístico de Fujimori, como en los 90. Personajes políticos que estaban en la oposición, aparecen convertidos en abanderados de la candidatura de Fujimori, como en los 90. Propaganda electoral millonaria, en paneles, movilizaciones, espacios en los medios sutilmente proselitistas; y la sospecha de mucho dinero no declarado financiando la campaña, como en los 90.

En Arequipa, Yamel Romero, un aguerrido antifujimorista de aquellos años, hoy llama a votar por Keiko. Sonia Sánchez, figura emblemática del fujimorismo clientelista y aprovechador, vuelve a la palestra para hacer campaña por Keiko, sin rubor alguno. Y el pretexto siempre es y será el “mal menor”, como en los 90.

¿Hasta cuándo una parte del Perú, en nombre de la practicidad, estará dispuesta a votar contra sus valores, como en los 90?

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Una respuesta a “El retorno de los 90”

  1. Avatar Armando Espino dice:

    Hasta que aprendamos el juego. Se llama balace de poderes. Es sabio elegir el congreso en primera vuelta. Pero este, ya electo, deberia ser la clave para decidir al ganador en segunda vuelta. En nuestro caso, ni siquiera sabemos aun quienes son sus miembros. Y ellos no se envuelven en la discusion de la segunda eleccion. Teniendo solo dos opciones, la polarizacion es inevitable. Pero si esta se diluyera en las diversas posiciones que el Congreso representa, y siguieramos las negociaciones de los diversos grupos; podriamos ir alineandonos en posiciones intermedias. Y al final la segunda vuelta seria mas una conformacion del gobierno futuro.
    Los rimbombantes compromisos con el “pueblo” de parte de ambos contricantes se convertirian en compromisos de compartir poder y gobierno.
    Negociar es la principal herramienta democratica. Y hacerlo objetivamente, compartiendo poder y responsabilidades, una obligacion de los grupos politicos.
    Intentemos salidas nuevas a problemas viejos. Si no, nos quedamos en circulo repetitivo.

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