Indicios de fraude

"Además, está la historia de la piedra en Ancash, desmentida en un video que no tuvo ninguna repercusión en los grandes medios de comunicación"

La columna Mabel Cáceres Calderón

Como era previsible, uno de los partidos en disputa en las elecciones del domingo, al advertir una derrota, ha salido a denunciar un supuesto fraude. Y sí, cabe comenzar a analizar en qué condiciones se desarrolló este proceso electoral, sin garantías mínimas de la equidad que una competencia democrática exige.

Además de los 5 casos reseñados por la candidata Keiko Fujimori, que ya están siendo tramitados por la ONPE, habría que retroceder un poco más, hasta desmenuzar el desarrollo de la campaña electoral; una etapa en la que rigen una serie de prohibiciones y normas destinadas a “emparejar la cancha”, que no operaron.

Los “indicios de fraude” más notorios, en forma de bulos, fueron amplificados por los grandes medios de prensa. Y por eso resulta difícil creer que, ante la maquinaria desplegada con grandes recursos, no haya tenido efectos en la magnitud que esperaban.

Entre los más reprochables, están las cartas que, de manera uniforme, remitieron en serie la mayoría de grandes empresarios del país a sus trabajadores. La táctica del miedo ante la inminente pérdida del puesto de trabajo, tiene que haber influido indebidamente en una parte considerable de esta masa laboral, en tiempos de crisis y pandemia. A última hora, supermercados, farmacias y bancos jugaron al unísono en una campaña de infundir terror tapiando sus puertas y ventanas; “ante posibles saqueos y disturbios”.

Además, está la historia de la piedra en Ancash, desmentida en un video que no tuvo ninguna repercusión en los grandes medios de comunicación; que bien podría ser la misma que mostró la candidata Fujimori en el debate en Arequipa. En las imágenes que circulan por twitter, se ve claramente que son dos niños los que arrojan la piedra a los pies de la candidata, luego de recibir la orden de una simpatizante fujimorista. Y en Arequipa, si bien se lanzó todo tipo de objetos como frutas, botellas de plástico y otros; no existen testigos sobre el lanzamiento de piedras que está investigando la fiscalía, lo que deja dudas en relación al comportamiento violento de la población arequipeña.

Más grave aun, lo ocurrido en el VRAEM, hoy archivado en el olvido; pero usado hasta la náusea por la campaña fujimorista. Perfectamente alineados con esta campaña, los carteles que aparecieron en vías principales de Lima y otras ciudades como Arequipa, machacando en el mismo sentido.

La impúdica exhibición de poderío mediático, a horas de las elecciones, en todos los programas de espectáculos; la imposición del apoyo en los grandes canales de televisión, destituyendo directores periodísticos y difundiendo noticias falsas de toda laya; solo fueron el cierre de una campaña caracterizada por la confrontación inescrupulosa y la mentira como centro.

Estos “indicios de fraude” no deben pasarse por agua tibia ni dejar de ser sancionadas socialmente. No más fraudes en mesa, ni fuera de ella.

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