Anécdotas históricas: ¡Oh, querido colegio de los mil y un recuerdos!

"Algunos se hacían reemplazar la salteña por una papa rellena, pero a nadie se le ocurrió ponerle de nombre: aprista rebelde. Es cierto que un colegio es muchísimo más que un local, pero cada local escolar es un irremplazable cofre de recuerdos mil."

Historia
colegio Independencia Americana
Local original del colegio Independencia Americana. Imagen de Arturitoarequipa – Trabajo propio

El nuevo local del Colegio Nacional de la Independencia. Con los esfuerzos del Consejo de la Dirección del Plantel se han levantado dos pisos del nuevo local que se inició el primero de agosto y quedará acabado en junio del presente año.

El local consta de 4 pabellones y tiene un área de 23.800 metros cuadrados, sobre la cual están distribuidos campos de experimentación y deportivos. En la planta baja las oficinas de la dirección, administración y la sala destinada a los profesores. Además en la planta alta se encuentra un salón de actos alrededor del cual están los salones de clases en un total de 32. Mientras que en el extremo norte están los laboratorios de física,
química y electricidad. Al fondo están situados los campos de deportes y experimentación, la cancha de básquet se encuentra en el extremo sur. También se proyecta la construcción de un internado para los alumnos que no poseen
casas propias y para los que sufren la explotación y malos tratos por parte de sustutores. (El Pueblo 2 de Enero de1940).

JGCM: Este es el local de la I que se inauguró en 1940 con bombos y platillos y la presencia del Presidente Manuel Prado, que llegó en auto descubierto al flamante local. Recibió alumnos desde 1941. Mi promoción estudió en él entre 1957 y 1961. Duró más o menos 70 años, pues cuando lo iban a restaurar y ampliar se dieron cuenta que no tenía cimientos y lo echaron abajo. Luego hicieron sobre su terreno el nuevo local de la I, como Colegio Emblemático, que puede ser muy moderno y funcional, pero para quienes estudiamos en el local inaugurado en 1940, es totalmente extraño, ófrico, sin alma.

Si la definición más simple de la arquitectura es decir que es la administración del espacio. La administración del espacio era en la I estupenda, la de nuestro tiempo. Con tres pabellones, el del centro tenía en el primer piso las oficinas del Director y la administración. En el segundo piso un enorme Salón de Actos, de unos 20 metros de ancho por 70 de largo y con un bosque de columnas, donde se hacían las sesiones solemnes y los clásicos bailes para sacar fondos para las promociones. Los dos pabellones de aulas, Norte y Sur, también eran bien ventilados e
iluminados. Más al norte del Pabellón Norte había una pabellón de laboratorios y Departamento Médico. Al frente del Pabellón Sur, estaba el Pabellón del Internado. Tenía un patio enorme y una cancha de fútbol que servía para hacer ejercicios, deportes, las formaciones consabidas y para pasar los recreos.

Tenía también unas dos canchas de básquet, diversos jardines y también tres quioscos de material precario en los que las esposas de los tres porteros vendían golosinas y refrigerios, el más original de todos eran los apristas: sándwiches, o sánguches en arequipeño, de salteña (Sí, una salteña en medio de pan y al gusto con zarza de
cebolla y llatan). Algunos se hacían reemplazar la salteña por una papa rellena, pero a nadie se le ocurrió ponerle de nombre: aprista rebelde. Es cierto que un colegio es muchísimo más que un local, pero cada local escolar es un
irremplazable cofre de recuerdos mil.

(En las citas textuales de esta obra también se respeta la ortografía de los originales)

Juan Guillermo Carpio Muñoz
Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre
Tomo VIII. Págs. 157 – 158

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